¡FELIZ DIA MAMÁ!

El Día de la Madre es una festividad que se celebra en diferentes fechas del año según el país. En Argentina, este 16 de octubre se homenajea a quienes cumplen diariamente este rol. Jóvenes, mayores, solteras, casadas, sin diferenciación de estrato social, todas aquellas mujeres que han gestado en su vientre un bebé y también aquellas que con un inmenso amor han decidido adoptar un niño, serán reconocidas por sus hijos.

Están los bebés que llegan al mundo accidentalmente, los buscados durante mucho tiempo, los que han sido adoptados…pero sin importar este tipo de contexto, todas las personas llevan en su corazón y su pensamiento, a ese ser maravilloso que les enseñó los primeros pasos, que los alimentó, le dio su primer consejo y por qué no, quien le hizo conocer lo que era una penitencia. Dóciles y sensibles o estructuradas y severas, todas buscan exactamente lo mismo: la felicidad y el éxito de sus criaturas. Sólo una madre sabe el desgarro que siente su corazón, cuando estas metas implican tener que dejarlos partir.

Desde El Observador les deseamos a todas un feliz día y un sincero reconocimiento a la noble tarea de educar, cuidar, contener, asistir y defender los derechos de un niño. Las madres son las guías y responsables de que los que hoy son pequeños sean en el futuro, hombre y mujeres de bien. No importa la edad que tengan, para ellas siempre serán seres a quienes proteger, corregir y pese a los errores que éstos cometan, los brazos de una madre siempre estarán tendidos para alentarlos a volver a empezar.

Es un día especial, en el que aquellas que la tengan a su lado podrán expresarle todo su afecto y otros, traerán de su memoria los más caros sentimientos y vivencias de los momentos felices compartidos. Últimamente, un número creciente de madres ha tenido que asumir además el rol de trabajadoras en el mercado laboral. Debido a algunas carencias sociales, la realidad ha planteado nuevos desafíos para las mujeres que optan por pasar por la tierra dejando su legado. Es interesante destacar en este sentido, fortalecer el espíritu maternal, porque no importa cuántas horas pasen por día junto a sus hijos, sino la intensidad con que transmitan sus valores. Seguramente, el ejemplo del esfuerzo, la búsqueda de dignidad a través del trabajo y la perseverancia en la adversidad, serán los conceptos que marcarán a sus chicos para toda la vida.

 Retrato de una madre

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.

Una mujer que siendo joven tiene la reflexión de una anciana y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.

Una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños.

Una mujer que siendo pobre se satisface con la felicidad de los que ama y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.

Una mujer que siendo vigorosa se estremece con el llanto de un niño y siendo débil se reviste a veces con la bravura del león.

Una mujer que mientras vive no sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan.

Una mujer que después de muerta daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios.

De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum, porque ya la vi pasar en mi camino.

 

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