¿Puede un hombre de 50 luchar contra la “menopausia” masculina?

La mayoría de las mujeres modernas están preparadas para atenerse a las revoluciones que pueden causarles sus hormonas durante la menstruación, el embarazo y cuando llega el fin de su ciclo reproductivo. Saben que tarde o temprano la menopausia llegará, que probablemente haya días en los que tendrán muy mal humor, entre otros síntomas que tratan de calmar entre ellas. Pero para sorpresa de muchos hombres, a partir de los 50 años ellos también comenzarán a atravesar una crisis hormonal paulatina, donde la declinación de la testosterona puede causarles disfunciones sexuales, volverlo depresivo y sumamente irritable. Se llama andropausia o “menopausia masculina”, la atraviesan 3 de cada 10 hombres y pocos lo saben como para someterse a un tratamiento que les permita sobrellevar mejor esa etapa de la vida. A diferencia de la menopausia, que es advertida por el cese de la menstruación, la andropausia tiene síntomas vagos y difusos, es un proceso lento que se puede extender durante décadas, razón por la que para muchos pasa inadvertido hasta llegar a su punto extremo.

Es fisiológicamente normal e indefectiblemente todos los hombres llegarán a verse afectados, pero la velocidad de la caída del nivel de testosterona es variable en cada uno y es por eso que se pueden encontrar hombres de 80 años que tienen valores aceptables de hormona masculina, mientras que otros de 50 tienen niveles muy bajos. De allí radica la importancia de estar atentos a los primeros indicios, como la pérdida de fuerza en general y principalmente la disminución de la masa muscular; irritabilidad en el carácter; episodios de sofocamiento; valores de debilidad nutricional e incluso cuadros de anemia; pérdida de peso; alteración en la presión arterial; descontrol de la glucemia, colesterol y triglicéridos; principio de osteoporosis; además de la popular disfunción sexual o pérdida de la libido.

Tanto en los hombres como en las mujeres, los cambios del aparato reproductor están estrechamente relacionados con el funcionamiento del aparato urinario. Cuando el envejecimiento modifica la estructura del tejido testicular, disminuye la producción de espermatozoides y decae la función eréctil, también la próstata se agranda, ya que parte de su tejido es reemplazado por otro fibrótico, similar a una cicatriz, afección que afecta a cerca del 50% de los hombres.

Los estudios científicos demuestran que no se trata sólo de un trastorno que afecta la actividad sexual del hombre, sino que la ausencia de un debido control médico representa un riesgo de otros problemas de salud, como cardiopatías o huesos frágiles. Sucede que en una persona sana, el tejido óseo se degrada y reconstituye constantemente. Sin embargo, en un paciente con osteoporosis se pierde más hueso del que se regenera y la testosterona juega un rol importante en ese proceso de mantener un equilibrio. Entre los 40 y 70 años, la densidad ósea masculina disminuye hasta un 15%, lo cual sumado a que se reducen significativamente los niveles de testosterona, los deja en una situación cierta de riesgo de sufrir osteoporosis. Una densidad ósea baja, aumenta el riesgo de fracturas frecuentes, causa dolor y una pérdida de independencia de las muñecas, cadera y costillas.

Tratamiento con testosterona:

Al igual que con la terapia de reemplazo con estrógenos en la mujer durante la menopausia, el reemplazo con testosterona en el hombre durante la andropausia ha demostrado ser altamente efectivo y beneficioso. No es para todos los hombres, por supuesto y nunca debe ser utilizado en pacientes con cáncer de próstata o de mama (en el hombre), ya que pueden desencadenar otros problemas de salud bastante serios. Las dosis hormonales deben ser prescriptas por el médico y ser ingeridas estrictamente tal como han sido indicadas, con el debido seguimiento médico, para evitar complicaciones. El tratamiento con testosterona mejora el estado de ánimo, permite recuperar la energía mental y física, calma los estados de ansiedad ó nerviosismo, mejora la calidad del sueño, ayuda a mantener la grasa corporal magra, aumenta el desempeño sexual y potencialmente, reduce el riesgo de cardiopatías. El reemplazo de testosterona viene en presentaciones de cápsulas orales, inyecciones o parches que se colocan en la piel, cuyos efectos se notan habitualmente entre las 3 y las 6 semanas. No obstante, para lograr un óptimo resultado, el suministro farmacológico debe ir acompañado de una dieta saludable, la práctica de ejercicios físicos en forma regular, autocontrol en el manejo de situaciones estresantes y evitar el consumo de tabaco y alcohol.

Mitos y verdades:

* Algunos hombres creen que la famosa “pastilla azul” tiene el mismo efecto que el tratamiento mencionado, lo cual no es así. La terapia de reemplazo con testosterona funciona de manera diferente al viagra, que actúa únicamente a nivel del pene y solamente para mantener la erección. La testosterona tiene efectos en todo el cuerpo y sobre todos los aspectos de la respuesta sexual, como así también previene enfermedades discapacitantes (osteoporosis y cardiopatías). La disfunción eréctil es un problema complejo que requiere de un examen psicológico y físico exhaustivo. Los médicos pueden utilizar una combinación de enfoques para tratarla, sin embargo, el viagra puede tratar sólo una parte del hombre que atraviesa por la andropausia.

* Ningún paciente es demasiado viejo para comenzar una terapia, la cual debe seguir bajo el control periódico del especialista.

* Debido a los informes sobre el abuso de esteroides anabólicos entre los atletas, la testosterona tiene una imagen pública bastante negativa. La percepción es que dicha hormona es la responsable de los rasgos masculinos indeseables, como la agresión y la hipersexualidad, por eso algunos pacientes temen que “saque la bestia de adentro”. Por supuesto que es sólo un mito.

* La testosterona está contraindicada en hombres que padecen cáncer de próstata, porque puede estimular el crecimiento del tumor. Por otra parte, un tratamiento especial reciben aquellos que sin ser pacientes oncológicos, presentan la próstata aumentada, ya que el método de ingesta hormonal también aceleraría ese proceso. Asimismo, los profesionales son muy cautelosos a la hora de indicar el tratamiento a quienes sufren epilepsia, diabetes, hipertensión, insuficiencia hepática o renal e insuficiencia cardíaca.

 

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