Urdinarrain: “Le damos el mismo valor a un perro que a una persona” afirman desde “Amigo Fiel”

perritosEl grupo de voluntarios “Amigo Fiel” de Urdinarrain acercó un comunicado a El Observador, en el que lamentan que el miércoles 6 de marzo, apenas comenzando la tarde y en pleno centro de la ciudad, murieron envenenados dos perritos, “muy queridos por sus amos, muy hogareños, muy mascotas consentidas… Nosotros queremos expresar que le damos el mismo valor a un perro que a una persona, somos seres vivos, que sentimos dolor, sufrimos, amamos u odiamos. Solo nos diferenciamos del perro porque es el único ser, que le es fiel a su amo hasta la muerte. Repudiamos este hecho de crueldad, maltrato animal y homicidio, como también el cruel acto de un vecino, que días pasados mató de un tiro al fiel amigo de un anciano, lo que le produjo tanta tristeza a su dueño, que se fue de este mundo incomprendido, siguiendo a su mascota y amigo. Alertamos a los vecinos a que estén atentos con sus mascotas y sobre todo con sus niños, el veneno en muchos casos es arrojado dentro de los hogares. También hay seres venenosos capaces de asesinar a otro ser, pensando que porque son animales, inferiores a él, no sienten o no padecen. El envenenamiento es un homicidio con toda la expresión de la palabra; es algo muy grave, es maltrato animal en toda la extensión de la palabra. Para nosotros, cualquiera que sea la forma del veneno, se sufre una muerte terriblemente dolorosa y un periodo de agonía tortuosa. La falta de cultura y la falsa creencia de que los animales ‘no sienten’, nos ha llevado a creer que hasta cierto punto es ‘aceptable’ envenenarlos. En algún momento de la historia humana, las personas olvidaron que también somos animales y eso a lo largo de miles de generaciones, nos ha llevado a ver a nuestros hermanos de otras especies como seres ‘inferiores’ (lo cual para el ser humano es totalmente conveniente, ventajoso y totalmente egoísta). Todos los mamíferos compartimos estructuras cerebrales muy similares y esto hace más que evidente, que su funcionamiento y las sustancias químicas que se producen en el cerebro y que son responsables de las emociones, sean también muy parecidas… ¿cómo es entonces que nos es tan fácil concluir que no sienten y/o no tienen emociones? Es mucho más fácil para el ser humano aferrarse a la creencia de que los animales ‘no sienten’, que tener que afrontar la verdad, confrontar la propia moral y modificar la manera en que los tratamos (vacas, cerdos, elefantes, perros, gatos, etc). Ese es otro tema pero valía la pena reflexionar sobre este punto… Volvamos al tema del envenenamiento… ¿Por qué la gente envenena a nuestros perros y gatos? Mencionaremos varios motivadores: 1) los perros son sinónimo de suciedad y contaminación; esto es totalmente una mentira, pero ¿por qué hay gente que lo percibe así? porque los dueños no levantan las heces y las dejan tiradas por doquier. Cuando esto se repite constantemente, los vecinos pueden desarrollar aversión, repulsión y odio. 2) Hay muchos perros ‘callejeros’ en la zona y defecan, atacan y en general ‘son una molestia’. La falta de cultura genera posturas polarizadas, muchas personas se ven abrumadas por el entorno y en lugar de participar en soluciones constructivas, derivan en conductas destructivas como el envenenamiento. 3) La sociedad en general no atiende el problema de raíz como debería. ¿Cómo debería? Con educación, campañas de esterilización, programas de rescate y adopciones, etc. (por supuesto que hace falta un gran apoyo gubernamental para poder lograr un efecto notable). 4) Los perros ladran todo el día y toda la noche; esto también puede enloquecer a las personas y el problema no son los perros, sino los dueños de esos perros que no se ocupan de su bienestar y necesidades. Los perros que ladran todo el tiempo (día y/o noche) por lo general viven en abandono psicológico, solos todo el día, en patios, azoteas o simplemente perros que tal vez sí tengan compañía, pero nunca los llevan a pasear fuera de casa (recordemos que todos los perros para ser felices y equilibrados, necesitan un paseo diario de mínimo una hora). 5) Odio a los perros y gatos; lamentablemente esta también es una realidad. Hay gente que simplemente los ‘odia’ y en función de ese sentimiento es que actúan de la peor manera. Eso podrá ir cambiando a medida en que la cultura y educación en nuestro país crezca y volvamos a inculcar desde temprana edad la empatía por otras especies y la verdad de que ‘todos somos animales, todos somos hermanos’. 6) Agresión; igualmente los perros no son los culpables de tener conductas agresivas. Son reflejo de sus dueños y la agresión puede ser el resultado de un montón de puntos no atendidos. Sin embargo, una familia que ya haya recibido algún ataque por parte de un perro vecino y los dueños de dicho can no actúan ni hacen nada al respecto, puede llevarlos a decidir erróneamente y envenenar. Los dueños de perros y los amantes de nuestros hermanos de otras especies, somos los responsables de predicar con el ejemplo. ¿Cómo? Ocupándonos de satisfacer las necesidades tanto físicas como psicológicas de nuestros perros, siendo dueños responsables, levantando siempre sus heces, no permitiendo que generen conductas agresivas así como tampoco de ladridos y/o aullidos excesivos. Utilizar la correa durante los paseos y sólo soltarlos en áreas seguras y sabiendo que están bien educados y socializados. Nos toca a nosotros la tarea de compartir espacios educativos y recreativos donde a través de la sana convivencia y la armonía, se extienda el conocimiento y la cultura y respeto por los animales crezca”.

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