Un cuento para el entretiempo: “Agua Bendita”

El Lechuza Gutiérrez era malo para casi todo lo relacionado con el fútbol, aunque él sostenía lo contrario. Si había un picadito, siempre era el último en ser elegido y lo mandaban para el arco, así molestaba menos en la cancha.

Sin embargo su amor por los colores del club, le permitieron que le dieran un puesto como aguatero para el torneo nocturno de Villa Ocampo. Orgulloso de ello, el Lechuza estaba al pie del cañón ante la caída de cualquier jugador en aquellas agobiantes noches de verano. Miraba de reojo el bidón azul, listo y preparado para la urgencia.

Cerca del final del partido, lo levantaron por los aires al Loco Coria, maravilloso número 10. Sin esperar la indicación del árbitro, Lechuza salió disparado para atenderlo con bidón en mano como agua bendita que curaría los males del herido.

Sentado y dolorido, Coria se mandó un buen chorro en la cara para despabilarse; pero el milagro fue tal que ese agua se había transformado en vino blanco. Era la refrescante bebida que los muchachos guardaban para después del partido. Lechuza le había pifiado de bidón y hasta ahí llegaron sus sueños de aguatero.

photograph

Por Mauricio Jacob
Desde Crespo
facebook icon    twitter icon     instagram icon

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.