“Suma de Voluntades”: Pedido tras la muerte de un hombre en situación de calle

El lunes en horas de la mañana se registró un hecho lamentable en la “Plaza 1º de Mayo” de Paraná, donde una persona fue hallada sin vida.

Se trató de un hombre de 67 años que se encontraba en situación de calle y justamente pernoctaba durante estas noches frías en uno de los bancos de dicho espacio.

Por este motivo, desde el grupo “Suma de Voluntades” que hace más de 15 años que viene brindando ayuda y asistencia a las personas en estas condiciones expresaron:

“Se fue uno de los nuestros. Uno de los tantos que viven y mueren en la calle, en los márgenes de la oscuridad absoluta. Su muerte nos deja un nudo en la garganta, un silencio incómodo y una pregunta que no deja de doler: 𝗰𝘂𝗮́𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗼𝗿𝗶𝗿?

𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿. 𝗬 𝘁𝗮𝗺𝗽𝗼𝗰𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝗼𝗿𝗶𝗿.

No podemos seguir mirando para otro lado.

Desde 𝗦𝘂𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗩𝗼𝗹𝘂𝗻𝘁𝗮𝗱𝗲𝘀 queremos decirlo con fuerza:

La ley de salud mental es un avance en derechos, sí. Pero sin equipos en los barrios, sin redes de cuidado, sin hogares protegidos, sin dispositivos comunitarios reales, lo que queda es el vacío. Lo que queda es la calle. Y a veces, lo que queda es la muerte.

Muchos nos preguntan: 𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗹𝗮 𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗻𝗼 𝘃𝗮 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗳𝘂𝗴𝗶𝗼𝘀?

Como si bastara con una cama para sostener una vida rota. Como si fuera tan fácil habitar el frío. La respuesta es difícil, pero real. El problema no es que ‘no quieren ir’. El problema es que no pueden y que no hay dónde ni con quién puedan realmente estar. Los refugios imponen normas que no contemplan la complejidad de estas problemáticas, exigen un comportamiento regulado que puede ser inviable para quienes están atravesados por episodios psicóticos, crisis de abstinencia o desorganización mental. Porque a veces el miedo y el dolor pesan más que el frío. Porque no se trata solo de un techo: se trata de tratamientos, de presencia continua, de políticas públicas con alma. Quito ya no está. Pero su ausencia no puede ser en vano. No para señalar a nadie, sino para construir entre todos un nuevo camino.

Donde las vidas en la calle importen.

Y donde la dignidad sea el punto de partida, no de llegada.

𝗦𝗶 𝘃𝗲𝘀 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗲𝗻 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲, 𝗻𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀𝘁𝗶𝗺𝗲𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮́. 𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻. 𝗘𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗶𝗱𝗮 𝗮𝗯𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮.

Siendo testigos de lo que duele, de lo que falta, elegimos seguir. Porque seguir es una forma de resistir. Porque la respuesta no puede seguir siendo el abandono”.

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