Spatzenkutter: Taller sobre los cambios culturales que se perciben en las escuelas

Padres, alumnos y docentes del anexo secundario de Aldea Spatzenkutter realizaron días pasados un taller desde el espacio de Formación Ética y Ciudadana, en el que trataron temas referidos a los valores y a la convivencia. En relación a esta jornada, la docente Mariela Waigandt expresó los fundamentos del trabajo, señalando que “la escuela, como institución educativa, es una formación social en dos sentidos: está formada a partir de la sociedad y a la vez expresa a ésta. Lo que se habla en cada escuela, es el lenguaje particular de la sociedad. Por tal motivo, no es ajena a la profunda crisis socio-política-económica en la que estamos inmersos y que como ciudadanos nos afecta. Percibimos habitualmente en nuestras aulas, que cada vez son más frecuentes, las faltas de respeto, el insulto, la palabra fácil, el egoísmo, la carencia de compromiso, de honestidad, los apodos ofensivos, que llevan a deteriorar el ambiente educativo y que hieren la autoestima y la seguridad propia de nuestros alumnos. Creemos que la escuela debe generar, facilitar y promover tiempos y espacios para que pueda circular la palabra y no los silencios, el diálogo y la discusión y no la sumisión y acatamiento, el análisis y la reflexión sobre las acciones impulsivas y las actuaciones violentas. Es decir, aprender a convivir pacíficamente, respetándonos como iguales pero diferentes a partir del ejercicio de valores que nos ayudan a ser sujetos comprometidos con nosotros mismos, con los demás y con nuestra realidad social. Para que el aprendizaje sea posible, los intercambios entre todos los actores de la institución que comparten la actividad en la escuela y que conforman esa red de vínculos interpersonales que denominamos convivencia deben construirse cotidianamente, mantenerse y renovarse cada día, según determinados valores. Sólo cuando en una institución escolar se privilegian la comunicación, el respeto mutuo, el diálogo, la participación, recién entonces se genera el clima adecuado para posibilitar el aprendizaje”. La docente acotó que “la convivencia se aprende y sólo se logra a partir de la experiencia y si se convierte en una necesidad; sólo se aprende si se logran cambios duraderos en la conducta, que permitan hacer una adaptación activa al entorno personal y social de cada uno. Los valores constituyen un proyecto compartido que da sentido y orienta la formación de actitudes en la escuela, que espera de sus actores una serie de comportamientos adecuados a los valores que inspiran el proyecto educativo”.

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