Sigvardt habló sobre la “Emocionalidad Financiera”: “Un enfoque integral para una vida más estable”

El vicepresidente de la Fundación Educación Emocional, Lic. Carlos Sigvardt, explicó que “en un mundo donde la incertidumbre económica y la presión por mantener un estilo de vida determinado pueden generar altos niveles de estrés, entender la relación entre nuestras emociones y nuestras decisiones financieras se vuelve crucial. La educación financiera y la educación emocional no son solo materias complementarias, sino fundamentales en los currículos actuales para lograr una estabilidad emocional y financiera duradera. Hablar de dinero sigue siendo tabú en nuestra sociedad. La creencia de que el dinero es la clave de la felicidad, es un mito que puede llevar a la insatisfacción y al endeudamiento. Estudios demuestran que salvadas las necesidades básicas, independientemente de la cantidad de dinero que se tenga, el nivel de felicidad tiende a estabilizarse en un punto determinado. La búsqueda de la satisfacción inmediata a través del consumo puede generar un ciclo de insatisfacción constante. Es ese impulso de gastar cuando estás triste, aburrido, estresado o celebrando algo. Cada compra ‘justificada por emociones’ sube el precio de tu estabilidad financiera sin que lo notes. Un simple ejemplo: emocionalmente nos afecta más pagar en efectivo que con tarjeta de crédito, pero la consecuencia es más negativa a largo plazo cuando llega el resumen. En este tiempo, la morosidad en el pago de tarjetas ha crecido exponencialmente”.

“Tener ahorros para emergencias y planificar financieramente no solo proporciona tranquilidad, sino que también es un acto de amor propio. Enseñar a los jóvenes la importancia de ahorrar y gestionar sus finanzas es una de las mejores inversiones para su futuro. Existen diversas posibilidades de ahorro que no son enseñadas y quedamos solo en lo básico, plazo fijo o compra de dólares”.

“La inflación emocional se refiere a la ansiedad y el estrés causados por la subida de precios y la incertidumbre económica, pero también puede manifestarse como una ‘inflación del ego’, donde la percepción de uno mismo se distorsiona cuando se quiere aparentar para poder pertenecer a cierto status. Sus síntomas incluyen angustia, ansiedad, estrés crónico, tristeza e irritabilidad, afectando el bienestar general y las relaciones por lo que es de suma necesidad, entender que la felicidad es algo interno que se encuentra a través del autoconocimiento. En definitiva, hay que enseñar a ‘Bien Ser’, ‘Bien Hacer’, para que como consecuencia se dé el ‘Bien Tener’.

¿Cómo Manejar la Inflación Emocional?

Sigvardt detalló: “1) Enfócate en lo que puedes controlar: gastos y deudas. 2) Busca apoyo emocional y estrategias de afrontamiento, relaciones afectivas y sociales positivas, no dejarte llevar por influencers que te prometen ganar dinero fácil. 3) Planifica y encuentra formas de aliviar el estrés de manera saludable.

“Desarrollar la inteligencia emocional financiera implica reconocer cómo nuestras emociones influyen en nuestras decisiones económicas. Esto nos permite tomar decisiones más racionales, alineadas con nuestras metas a largo plazo y no con impulsos momentáneos, aprender a manejar nuestros propios recursos pensando en el futuro.

Cómo mejorar la “emocionalidad financiera”

El vicepresidente de la Fundación Educación Emocional aconsejó “reflexionar sobre tus creencias y experiencias con el dinero; identifica tus emociones y sesgos al tomar decisiones financieras. No te dejes llevar por el miedo a perder o la euforia del momento. Invierte en lo que entiendes es necesario y evita seguir modas. Busca la tranquilidad financiera, no solo la acumulación de riqueza. En conclusión, la emocionalidad financiera es un aspecto crucial de nuestra relación con el dinero. Entender y gestionar nuestras emociones puede ser la clave para una vida financiera más estable y satisfactoria”.

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