Sigvardt: “De los nativos digitales a los náufragos emocionales”

El docente crespense y vicepresidente de la “Fundación Educación Emocional”, Lic. Carlos Sigvardt, utiliza la metáfora “De los Nativos Emocionales a los Náufragos Emocionales” para entender el momento que viven nuestros niños y jóvenes, con el uso de la tecnología. Expresó que “en estos últimos años como padres y educadores vemos con sorpresa la facilidad con la que los niños manejan la misma. Esta capacidad a edad temprana anula otras que son más necesarias que la virtualidad, como el desarrollo socio emocional y la exploración de mundo real. A partir de 2010, los niños han tenido acceso a los teléfonos inteligentes y se produjo una profunda transformación de la conciencia y las relaciones humanas que hoy, 15 años más tarde, estamos viendo. La humanidad evolucionó en la Tierra, la infancia evolucionó para el juego físico y la exploración. Los niños prosperan cuando están enraizados en el mundo real, no en redes virtuales incorpóreas. Crecer en el mundo virtual fomenta la ansiedad, la anomia y la soledad. La gran reconfiguración de la infancia, de la basada en el juego a la basada en el teléfono, ha sido un error catastrófico, a lo que denomino ‘Náufragos Emocionales’. Es hora de poner fin al experimento. Traigamos a nuestros niños de vuelta a casa para contenerlos emocionalmente”.

“Las redes sociales diseñan técnicas avanzadas para ‘enganchar’ a los niños, tenerlos entretenidos, tenidos dentro. Se ha demostrado que los adolescentes que pasan más tiempo en las redes sociales son más propensos a sufrir depresión, ansiedad y otros trastornos, mientras que aquellos que pasan más tiempo con grupos de gente joven (haciendo deportes, formando grupos de jóvenes en clubes, iglesias etc.) tienen mejor salud mental. Podemos enumerar algunos perjuicios por la alta exposición a las pantallas: Privación Social: los niños necesitan mucho tiempo para jugar unos con otros cara a cara para fomentar el desarrollo social, no solos en su habitación. Falta de Sueño: el uso de la pantalla de forma personal facilita el uso hasta altas horas de la noche y por la mañana deben cumplir con el horario escolar se acortan las horas de descanso, el descanso es vital en la pubertad; esto trae aparejado que no pueden concentrarse, sus habilidades motrices se recienten, están más irritables y ansiosos todo el día. Si la falta de sueño persiste puede perturbar otros sistemas psicológicos, lo que los lleva a la obesidad y a otros problemas de salud. Fragmentación de la Atención: cada aplicación es un desvío, cada notificación es una invitación ¡Toca aquí y te diré lo que alguien opina de vos! Estímulos sensoriales inminentemente excitantes; es el objetivo de los diseñadores de las aplicaciones. Adicción: cuando a un acto le sigue un buen resultado, cientos de circuitos cerebrales involucrados en el aprendizaje liberan un poco de dopamina, el neurotransmisor más relacionado con las sensaciones de placer y dolor. La liberación de dopamina nos hace sentir bien y alcanza a nuestra conciencia. Sin embargo, no es una recompensa pasiva que nos satisfaga y nos haga ansiarla menos, sino que los circuitos de la dopamina tienen un papel central en el deseo, en el sentido que nos sentimos genial y queremos más. Ejemplo claro tragamonedas: ganamos nos hace sentir genial, pero eso NO hace que los adictos al juego (ludópatas) tomen sus ganancias y se vayan a casa satisfechos, sino que ese placer los motiva a seguir jugando. Ocurre también con los videojuegos, las redes sociales, las tiendas on line y otras aplicaciones que por su estrategia hacen que la gente gaste más tiempo y dinero del que tenía previsto”.

“Nota: los Adultos también sufrimos algunos de estos perjuicios. He planteado el tema a nivel general (por razones de espacio) ahora es tiempo que los adultos nos pongamos de acuerdo en realizar acciones conjunto en un ambiente colaborativo no competitivo, ver qué podemos hacer los padres, docentes, instituciones, gobiernos para salir de esta encrucijada que nos propone la virtualidad. De esto hablaremos en una próxima entrega”.

Fuente: La Generación Ansiosa, del Psicólogo Social, Jonathan Haidt

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