Sigvardt: “Crisis de atención, un mal de la época”

El vicepresidente de la “Fundación Educación Emocional”, Carlos Sigvardt, analizó la falta de atención, un fenómeno que se da en la sociedad en general con un efecto importante en los niños. El dirigente y docente de Crespo expresó que “en lo cotidiano de nuestra vida diaria, nos genera enojo o disconformidad cuando le hablamos a alguien y no nos presta atención, como primera conclusión podemos decir que nadie nos va a ‘prestar’ algo que no devolvemos. La atención debe ser recíproca. Tenemos la sensación de que el tiempo se nos escurre y también tiene que ver a no hacer pausas para ver y sentir a nuestro alrededor presente. Las redes sociales y la hiperconectividad han debilitado nuestra capacidad de atención y disfrute del presente. Aproximadamente el 47% del adulto medio no está prestando atención a aquello que está haciendo. El ritmo de vida nos ha inculcado el miedo: “EL MIEDO A PERDERNOS ALGO”. Nuestra atención está en jaque y solo recuperándola, podremos vivir de manera más auténtica y significativa. En un mundo donde la distracción es la norma, toma real preponderancia la concentración, la reflexión y el dominio de uno mismo. Luego del prólogo que nos ha puesto en situación es necesario pensar juntos, padres y docentes sobre los déficits de atención de los niños y de los adultos hacia los niños. A veces, un niño pregunta siempre lo mismo. No es porque no recuerde la respuesta sino que necesita la convalidación del adulto de que le estamos prestando atención. Este simple ejemplo demuestra lo importante que es la atención del adulto hacia un niño. No tenemos que buscar diagnósticos para explicar por qué algunas personas no son capaces de hacer florecer plenamente todo su potencial; solo tenemos que preguntarnos qué condiciones obstaculizan el pleno desarrollo humano sin trabas y cuáles son las condiciones necesarias. Dichas condiciones se las debe proveer su entorno”.

“Como premisa debemos acordar que los déficits de atención no son principalmente un problema médico. Ni sus causas ni sus manifestaciones se deben a una enfermedad. Los factores que mantienen la agitación mental y los comportamientos relacionados con la falta de atención, son solo una parte relacionado con la bioquímica interna del individuo, tiene más que ver con las circunstancias en las que un niño vive su vida. El camino fácil de confiar solo en una pastilla es tentador (medicalización de la infancia), pero conduce a la dirección equivocada. Es más complejo pero esencial abordar cuestiones de seguridad psicológica, las relaciones familiares, el estilo de vida, la autoestima y el propósito de vida. Mientras los padres estén dispuestos a mirarse a sí mismos, mantendrán una curva de aprendizaje y su hijo contará con la seguridad que favorece al desarrollo. Si existe un trastorno afecta a todo el sistema familiar. Para que el niño sane y salga adelante, el grupo familiar debe sanar y acompañar. Los medicamentos necesarios en algunos casos, si se toman, deben utilizarse con el propósito específico de reducir la distracción y mejorar la concentración y el enfoque, no cambiar la vida de las personas. El objetivo de la medicación no es controlar el comportamiento sino ayudar a los niños a concentrarse. Solo hay una persona con derecho a decidir si toma o no un medicamento: la que va a ser tratada. En el caso de los adultos, este principio es evidente, pero en el tratamiento de los niños, a veces no se tiene en cuenta, es esencial que el niño no perciba que tiene algo malo. También en las escuelas, cuando los niños tienen conductas disruptivas por la falta de equipos técnicos, formación, capacitación y acompañamiento a los docentes; se piensa en términos de que la solución es la medicación. Se está  modificando a los niños para que se adapten a las escuelas, en lugar de organizar las escuelas para que satisfagan las necesidades de los niños que, debido a su experiencia vital en esta sociedad, tienen necesidades y rasgos de personalidad que exigen una flexibilidad y una creatividad mayores de las que la mayoría de las instituciones educativas pueden ofrecerles actualmente. Padres y Docentes estamos frente a un gran desafío que debemos enfrentar, porque está en juego lo que más queremos, el bienestar de nuestros niños, generando entornos saludables con todos los actores de relación de los niños y jóvenes”.

Foto: Universo Net. Fuente: Mentes Dispersas, Dr. Gabor Maté

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.