Relojería Neiff y sus 70 años: Una linda historia de oficio, tradición y emprendimiento familiar en Crespo

En nuestra recorrida por reconocidos y tradicionales comercios de Crespo, para conocer más de sus historias, esta semana visitamos “Relojería Neiff”, que en junio próximo estará cumpliendo 70 años de vida comercial en la ciudad. Detrás de cada reloj arreglado y de cada joya creada, hay una larga y emotiva historia, que empezó Raimundo Neiff, por entonces radicado en Aldea San Miguel. El inicio de este proyecto fue, luego de ver un aviso en una revista. Allí aparecía la posibilidad de estudiar relojería por correo. Se inscribió y con esa modalidad a distancia, se capacitó. En Buenos Aires, completó su formación.

“Luego de eso, con pocas herramientas, pero con mucho empuje, mi papá se instaló en Crespo, en 1956. Había varias relojerías en ese tiempo en la ciudad. Primero tenía su local en la zona del apeadero. Después se trasladó a la hoy calle 25 de Mayo y en 1969, a la dirección en la que estamos actualmente, en calle Moreno” recuerda su hijo Darío, en diálogo con El Observador. “Han sido años de mucho trabajo. Pero el esfuerzo que hizo, junto con mi mamá, María Celia Rau, nacida en Campo García, hoy tiene sus frutos” destacó.  

Darío prácticamente nació dentro de la relojería y desde niño se interiorizó por el rubro. “Yo tengo registros de trabajo al público desde los 13 años. Mi padre me fue enseñando todo sobre este oficio. Tras cumplir el servicio militar, viajé a estudiar a Buenos Aires y me recibí de relojero, en 1989. Luego estudié joyería, en Rosario, para lo cual viajaba todos los sábados. Parecen lo mismo, pero son 2 actividades distintas. La relojería está más limitada a la reparación, mientras que la joyería, te permite crear. Es un arte”.

Hoy está al frente de este tradicional comercio crespense, con el apoyo de su esposa Yolanda Jumilla y su hija Florencia: “También se integró Elías Schmidt a nuestro equipo. La idea es seguir actualizándonos, aprender como lo hacemos cada día y acompañar los avances de la tecnología. Por estos casi 70 años, agradecemos a clientes y amigos por el acompañamiento permanente. Y a Dios, por todo lo logrado y por tener a mis padres, que con su experiencia, siguen presentes, activos, nos ayudan y nos transmiten sus conocimientos. Para ellos también es una satisfacción ver que lo que crearon hace 70 años, sigue en pleno funcionamiento”.

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