Raúl Varelli festeja con sus alumnos los 50 años de docencia y enseñanzas de acordeón

Visitó esta semana los “Estudios Paraná” del “Centro Periodístico de Entre Ríos”, el reconocido acordeonista Raúl Varelli, quien está cumpliendo 50 años junto a la docencia y la música. Acompañado por Marcos Rubio, Juan Martín Pujato, Francisco Berli, José Benavidez, Virginia Centurión y Fermín Mendoza, dialogaron con El Observador y el programa “Fernando Huck Reportajes” de Canal 6 ERTV. Varelli (74 años) comentó que “gracias a los europeos que trajeron ese acordeón de dos hileras y la de piano y esa mezcla con los criollos, se dio lugar a que todos tengamos un poquito de ese sonido de acordeón en nuestra sangre. Yo empecé a los 14 años a tocar en una orquesta, cuando en esa época, los pantalones largos se ponían a los 18. Me invitaron a formar parte de un grupo, fueron a hablar con mis padres, quienes dieron la autorización. Recuerdo que el primer baile en el que toqué fue en Aldea María Luisa, con el conjunto Copacabana, con el que recorrimos todo Entre Ríos y Santa Fe…”.

De los alumnos que lo acompañaron en la entrevista, Varelli destacó que “José Benavidez tiene una gran trayectoria, participando en muchos encuentros de acordeonistas; él empezó a estudiar a los 14 años y logró ser campeón mundial de acordeón (lo logró en Italia, en 2014); Francisco Berli es de Cayastá (Santa Fe), su papá hacía un gran esfuerzo y lo traía a estudiar a Paraná. Es un egresado de nuestra escuela y está dando clases; Marcos Rubio de Diamante, tuvo otro maestro anteriormente y luego se incorporó a nuestro Instituto. Se recibió y hoy ya trae sus alumnos; Virginia Centurión es una niña de 11 años que le gusta el acordeón, que quiere aprender y lo hace con mucho entusiasmo; Fermín Mendoza es el alumno más chiquito que tenemos, hace cinco meses que está trabajando con el instrumento y Juan Pujato de Diamante, es alumno de ‘Marquito’ (Rubio), quien apuesta a ser un buen acordeonista y por supuesto, teniendo buenos maestros, difícil es que fallen los alumnos… Siempre digo que este es un instrumento que permite transmitir alegría. Cuando estaba en los bailes, veía cómo la gente se divertía. Y también estando solo, con angustia, con problemas, que es normal en todo ser humano, el instrumento también es importante, porque permite transmitir esos sentimientos…”.

Marcos Rubio tiene 25 años y lleva 18 en la música: “Para mí, el acordeón ya es como una parte más de mi cuerpo. No se puede estar sin el acordeón todos los días, así sea un momento. Ya es un sentimiento. He recorrido muchos escenarios, estuve en el Festival de Jesús María (Córdoba), en el de Diamante… Actualmente estoy tocando con Francisco Cuestas y como solista también…”.  

El santafesino Francisco Berli comentó que “de chico comencé tocando guitarra, pero siempre me gustó el acordeón. Mi abuela me regaló uno y empecé con un maestro de mi pueblo. En un evento, ‘Monchito’ Merlo me invitó a participar de una canción con él… Después me sugirió que vaya con un maestro de acordeón y un muchacho del conjunto lo nombró sin dudas a Raúl Varelli, su escuela es la mejor del país. Mi papá me empezó a llevar hasta Paraná, por lo que soy un agradecido también a él, que hizo el esfuerzo para que pueda llegar a perfeccionarme…”.  

Por su parte, José Benavidez comentó que “con Raúl nos conocemos desde 2000 y fue quien me insertó en el mundo de la partitura. A tocar el acordeón lo inicié de chico como un hobby, pero sin saber qué futuro podía llegar a tener con la música y hoy se me ha hecho un trabajo, porque también estudié trombón bajo, lo cual también me permitió ingresar a la Banda de la Policía de Entre Ríos y estar trabajando también con Raúl (Varelli) en su Instituto. Uno trata de incentivar esa parte del estudio, que es fundamental, además de la paciencia y de encararlo con mucha responsabilidad…”.

Como cierre, Varelli expresó que “como todo en la vida, lo que uno encara hay que hacerlo con vocación, pasión, seriedad y mucha fe. Todo se logra, nada es imposible. Cuando empecé, pensaba siempre estar en los grandes escenarios. Y gracias a Dios, el acordeón me llevó a tantos lugares, que nunca creí que podía llegar a estar. Mi meta, con 50 años de docencia, es continuar este trabajo con los chicos y tratar de ‘sembrar’ maestros, así de responsables, como Marcos Rubio, José Benavidez y Francisco Berli, para que realmente el instrumento siga estando en vigencia y lo sigan estudiando como corresponde, no entusiasmarse con una canción y ya está. Hay mucho más para sacarle y para que el acordeón nunca termine de sonar…”.

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