¿Qué es la “Alimentación Consciente” y en qué ayuda?

 La “Alimentación Consciente” o “Mindful Eating”, consiste en aplicar la atención plena al comer, dejando de lado emociones, sensaciones físicas y conductas que tienen lugar antes, durante y después del almuerzo o cena.

La Lic. Araceli Vallone (MN 9739), nutricionista, especialista en obesidad, explicó que “en la era en la cual ponemos el ‘piloto automático’ y hacemos nuestras actividades por inercia, la alimentación también se sube a la vorágine. Y sucede que cuando comemos de esa manera, generalmente se come en abundante cantidad y no se registra si hay hambre o saciedad. Algunos beneficios de la alimentación consciente son que permite comer más lentamente, también reconocer los distintos sabores y texturas, mejora la digestión al masticar mayor cantidad de veces ese alimento. Quienes se benefician con el comer consciente son todas las personas que al aplicarla tienden a disfrutar de sus beneficios; incluso es recomendable inculcarlo en los niños desde que empiezan a comer. Otro aspecto importante se relaciona con el armado del plato. Ser consciente sobre la cantidad de vegetales que se usan (incluso en un sándwich se pueden utilizar); si ocupo fiambres frecuentemente o alterno con carnes magras; si pasan varios días en los que no consumo frutas, legumbres o lácteos… El comer consciente además, forma parte del cambio de estilo de vida. Dejar de lado los distractores como la televisión o el celular, ayuda a comer la cantidad necesaria y eso impacta en la cantidad de energía (calorías) que están ingresando al cuerpo. Al disminuir la ingesta, si se acompaña de otros factores, ayuda por ende, a perder peso”.

– ¿Cuáles son los alimentos en donde más conviene aplicar el concepto de alimentación consciente?

– Se puede aplicar a cualquier alimento, desde una ensalada en donde vamos a poder detectar las distintas texturas y sensaciones. Sirve mucho más para aquellas personas que comen muy rápido, no mastican por lo que el cerebro no registra el alimento que ingresó a la boca. Por ejemplo, comer papas fritas del paquete resulta muy agradable para muchas personas y debido a su composición de grasa y sal, cuesta frenar en una porción adecuada. Si esa misma papa frita se come aplicando todos los sentidos, van a aparecer nuevos sabores y texturas que quizás no sean tan agradables como creíamos.

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