Primo: “Estamos tratando de lograr un mejor acercamiento con el vecino de Aranguren”

El jefe de la comisaría de Aranguren, César Primo, dialogó esta semana con El Observador para hacer un balance de lo realizado al frente de la dependencia policial desde que asumió, a comienzos de este año: “Creo que la gestión ha sido muy buena. Desde que nos hicimos cargo en enero, se analizó la problemática de la comunidad y las necesidades que teníamos junto con la Comisión de Amigos. Poco a poco vamos equipando la comisaría para que el personal pueda salir a trabajar en las mejores condiciones posibles. Ese es el objetivo, siempre apuntando a la prevención. Contamos con un vehículo nuevo, que fue entregado el año pasado y la idea es andar la mayor cantidad de horas en la calle, mostrando la presencia policial, haciendo operativos y charlando con la gente”.

Sobre el presente en materia de seguridad en el pueblo, Primo expresó: “Si bien tenemos un amplio campo de trabajo, más que nada rural, ya que también supervisamos la parte operativa de algunas aldeas, la situación está controlada. Dentro de la ciudad, tuvimos la sustracción de una batería, que logramos recuperar. Y también intervenimos en jurisdicción de Crucesita Séptima, donde personal de la zona aprehendió a un menor que portaba un arma de fuego y había robado una rueda de auxilio. Luego de la intervención del Juzgado de Menores de Nogoyá, el chico fue entregado a sus progenitores. Estamos bien y para que eso sea así, es fundamental el trabajo silencioso que es la prevención. Estamos tratando de lograr un mejor acercamiento con el vecino, razón por la cual en los operativos que hacemos en los distintos accesos a la ciudad, entregamos un folleto con los números telefónicos de la dependencia, para que los personas que vean algo raro o que les llame la atención, den aviso a la policía”.

Asimismo, comentó los cambios que representó para él, el traspaso de la comisaría de Urdinarrain a esta comunidad donde actualmente se encuentra radicado: “Ninguna ciudad es igual a la otra, la gente es diferente y tiene diversos modos de pensar. Lo que yo destaco, es la predisposición para colaborar que noté en los habitantes de esta localidad. Si bien en Urdinarrain también se colaboraba, es un lugar difícil y más cerrado. De todas maneras, es justo decir que cuando llegué en 2008, la localidad estaba atravesando una situación muy compleja, se había creado una asamblea ciudadana contra la inseguridad, existían muchos problemas y se notaban ciertos resquemores hacia el trabajo policial”.

 

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