¿Por qué las temperaturas en Europa son tan altas?

Europa sufre un calor extremo que bate récords. ¿Por qué se calienta el continente con tanta rapidez?


Gran parte de Europa Occidental experimenta temperaturas inusualmente altas. Esto es consecuencia de un fenómeno conocido como “domo de calor”, un potente sistema atmosférico de alta presión originado en el norte de África , que se desplaza con lentitud sobre Europa y actúa de manera similar a la tapa de una olla de agua en ebullición.

Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, estos sistemas meteorológicos se han vuelto más frecuentes en Europa en los últimos 25 años, propiciando olas de calor más habituales y extremas.

Friederike Otto, profesora de Ciencia Climática en el Imperial College de Londres, afirmó en un comunicado que “este récord de calor tiene claramente la huella del cambio climático “.

Europa se calienta el doble de rápido

Desde 2003, los científicos climáticos de la organización World Weather Attribution, con sede en el Reino Unido y cofundada por Otto, han realizado análisis previos de más de media docenas de olas de calor en Europa. Los resultados arrojan que estos fenómenos meteorológicos extremos fueron “mucho más probables e intensos debido al cambio climático provocado por el ser humano”.

El informe más reciente del Estado del Clima en Europa, publicado en abril, señaló que al menos el 95 por ciento del continente registró temperaturas anuales superiores a la media en 2025.

De hecho, Europa se está calentando el doble de la velocidad de los medios mundiales. La temperatura media ha aumentado 2,5 °C (4,3 °F) con respecto a los niveles preindustriales de finales del siglo XIX. A escala mundial, los analistas han registrado un incremento medio de 1,4 °C.

¿Por qué está aumentando tanto la temperatura?

Ese calentamiento acelerado se debe, en parte, a la ubicación geográfica del continente europeo, conectado con el Ártico , el único otro lugar del mundo que se está calentando aún más rápido.

El aumento de la temperatura media en las proximidades del Polo Norte ya ha superado los 3,3 °C, según datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE. Esto se debe, en parte, a que el océano Ártico —más oscuro y libre de hielo— absorba más luz solar que el hielo.

Ese proceso, conocido como efecto albedo, también se manifiesta en toda Europa y es que al haber menos zonas heladas, como es el caso de los Alpes, el suelo es más oscuro y absorbe más radiación solar y, por lo tanto, se acelera el calentamiento.

Vientos inestables y cambios en los patrones meteorológicos

Los científicos también han relacionado el calentamiento en Europa con las variaciones en los vientos, que antaño eran relativamente estables, y se han visto alterados por el cambio climático, lo que ha dado lugar a patrones meteorológicos más extremos y persistentes.

Un estudio de 2022 dirigido por Efi Rousi —quien entonces era investigadora posdoctoral en el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, en Alemania— reveló que “en esta región, que coincide con el punto de salida de la trayectoria de las tormentas que se desplazan desde el Atlántico Norte hacia Europa, los sistemas meteorológicos suelen originarse en el Atlántico y, por tanto, tienen un efecto refrescante”. Pero “cuando se producen situaciones de doble corriente en chorro, los sistemas meteorológicos se desvían hacia el norte, lo que puede dar lugar a olas de calor persistentes en Europa occidental”, explicó. Esta situación ocurre cuando, en lugar de vientos intensos formando una barrera, dos corrientes paralelas separan las masas de aire, lo que altera la circulación atmosférica y provoca fenómenos meteorológicos extremos.

Un aire más limpio calienta el planeta.

El informe el Estado del Clima en Europa de 2025 señaló que las normativas más estrictas sobre calidad del aire, vigentes desde la década de 1980, han reducido la contaminación atmosférica, pero ahora son responsables de temperaturas más elevadas.

Antes de que entraran en vigor las normas para limpiar el aire, las diminutas partículas de sulfato y nitrato suspendidas en la atmósfera —procedentes de los tubos de escape de los automóviles y de las chimeneas industriales— ayudaron indirectamente a enfriar el continente al reflejar la luz solar, lo que “compensaba parcialmente el calentamiento provocado por el aumento de los gases de efecto invernadero”.

En un estudio, la Organización Meteorológica Mundial de la ONU y la Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office) no descartan que pueda haber niveles de temperatura media mundial cercanos a los máximos históricos en los próximos cinco años.

“La tarea que tenemos por delante está clara”, declaró en mayo el secretario general de la ONU, António Guterres , quien instó a redoblar los esfuerzos para minimizar el aumento de la temperatura y así “construir un futuro más seguro, justo y resiliente para todos”.

(rmr/cp)

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