Peligro: ¿Por qué crece la inactividad física en adultos?

La última “Encuesta Nacional de Factores de Riesgo” muestra que a nivel país, 1 de cada 2 mujeres y 1 de cada 3 hombres está dañando su organismo por la inactividad física, que aumentó del 54,7% a 64,9% en los adultos. Desde la “Federación Argentina de Cardiología” se viene desarrollando una campaña mediante la cual se pretende llamar a la reflexión de las personas y los profesionales de la salud para que comprendan la importancia que reviste la realización de actividad física.

La OMS ha definido el sedentarismo como “la ausencia de un nivel de actividad física necesaria para que el organismo humano se mantenga en un estado saludable, ubicándolo como uno de los factores de riesgo principales para el desarrollo de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, aumentando la morbimortalidad y la discapacidad poblacional”.

La médica cardióloga Dra. Paola Courtade (MP 7465), expresó que “se recomienda un programa de actividad física de manera sistemática e individualizada según necesidades y preferencias con el fin de obtener el mayor beneficio con el menor riesgo y así poder incrementar la actividad física en la población. La prescripción de ejercicio es un acto médico que debe formar parte del tratamiento, tal como se realiza una receta de medicamentos, debiendo ser individualizada y consensuada según la preferencia de cada individuo. Se deben tener en cuenta las condiciones basales de los pacientes, así como las contraindicaciones del programa en el mismo. Debe contener el tipo de ejercicio indicado, su intensidad, su duración, frecuencia y la progresión del programa”.

Un programa adecuado de ejercicios debería, según las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud, incluir 150 a 300 minutos por semana de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 150 a 75 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa. También se debe contemplar, como parte del programa, los beneficios adicionales vasculares y metabólicos que da incorporar dos días a la semana de actividad de fortalecimiento muscular.

Además de planificar una buena rutina de ejercicio, es importante tener en cuenta que, debido a la alta sensación térmica ambiental y que el cuerpo al ponerse en movimiento también eleva su temperatura, beber líquidos y elegir la vestimenta adecuada son esenciales.

En cuanto a la ropa, debe ser de colores claros, telas absorbentes y de fácil evaporación de la humedad captada, cualidad que presentan las tecnologías aplicadas a la industria textil relacionada con el deporte. Esto contribuye con la piel a cumplir su función de enfriamiento tan importante al momento de realizar actividad física en condiciones de alta temperatura y humedad.

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