Paolo Goltz colgó los botines y quiere ser DT

El ex futbolista marcando a Messi con la casaca de Boca y la cinta de capitán.

La decisión ya la venía analizando desde los primeros meses del 2024, quería entregar sus últimas gotas de sudor a los colores del Sabalero. El equipo no encontró la regularidad necesaria para alcanzar la meta, pero su entrega fue leal a los principios que lo marcaron desde siempre: dejarlo todo. Paolo Goltz cerró una parte de su vida futbolística, la de jugador profesional, esperando que se abra una nueva, la del director técnico.

En una charla con Canal 6 ERTV, recordó parte de su rica trayectoria. El inicio de aquel camino con solamente 15 años, el sacrificio, las alegrías con Huracán, Lanús o América de México, su experiencia en Boca, la relación con Maradona y su amor por Atlético Hasenkamp y la ciudad de toda su vida.

– Estás en Hasenkamp, ¿es tu lugar en el mundo?

-Sí, me fui a los 15 años de acá, pero cada vez que pude volví porque también mi familia es de acá, entonces siempre fue mi lugar en el mundo.

– Durante tu carrera siempre estuviste visitando tu pueblo y tu club, dando una mano a Atlético Hasenkamp.

– Obvio, es mi club donde me formé, vivo a 200 metros, mi hijo juega al fútbol ahí, está todo el día en el club. Siempre está ese cariño y afecto a la institución, admirando cómo está, viendo cómo crece y cada vez que puedo veo algún partido o los sábados acompañando a las divisiones inferiores. Estoy todo el tiempo en el club, es algo que me gusta, que me apasiona y donde me crie de chiquito.

Arriba, primero desde la izquierda. A los 15 años dejó Atlético Hasekamp para sumarse a Huracán.

– ¿Con apenas 15 años te fuiste para iniciar esta carrera?

– Sí, me fui a Huracán junto a otros cinco chicos de Bovril. Se dio porque en ese momento había un dirigente de Huracán que tenía campos cerca de Bovril y conocía gente de ahí, entonces llevó cinco chicos de esa ciudad y le hablaron de mí entonces también fui para allá y terminé quedando en el club. Entre esos chicos estaba Kevin López y Espinoza, entre otros.

– Me pongo en lugar de un pibe de 15 años, todo lo que se vive a esa edad y vos decidiste dejarlo para elegir ser futbolista profesional. ¿En algún momento sentiste ganas de pegar la vuelta?

– El primer semestre fue el que más me costó, el más difícil. Tuve momentos en los que quería irme a mi casa y dejar todo eso. Uno se va a los 15 años y te alejás de la familia, de los amigos, entonces es una decisión muy complicada. Estábamos en una pensión donde había muchos chicos que estaban experimentando lo mismo, y en ese momento las pensiones no eran lo que son hoy, actualmente están en mejores condiciones con muchas más comodidades, antes era más complicado. Me costó mucho estar en esos primeros seis meses, me venía seguido a Hasenkamp. Además en ese tiempo me tocó jugar muy poco, un fin de semana iba al banco, al otro fin de semana quedaba afuera y me venía. Por suerte siempre estuvo el apoyo de los amigos, de la familia que ayuda y ya el segundo semestre fue otra historia. Sumé partidos, tuve más continuidad y se encaminó mejor el rumbo.

Con Huracán logró el ascenso a Primera y dejó su huella.

– ¿Cómo fuiste analizando la posibilidad de dejar el fútbol profesional?

– Siempre es una decisión muy difícil. Tuve 22 años de carrera como profesional, desde el año 2002, hasta diciembre del 2024. Fue larga y uno vivió siempre de eso, entonces cuando llega el momento se trata de una decisión difícil. Ya cuando arrancó la temporada 2024 tenía muy decidido que iba a ser mi último año, es más creo que seguí jugando por el cariño hacia Colón y por intentar sacarme una espina de haber descendido el año anterior. Más allá de que no se consiguió ese objetivo, creo que el esfuerzo y el sacrificio del año, tuvo ciertamente algo de positivo en otro sentido.

– ¿Siempre jugaste como defensor?

– Sí, antes de irme a Huracán jugué de volante central algunas veces pero muy poco. Mi puesto casi natural fue como defensor central y en las inferiores de Huracán también lo hice así, más allá que tuve un técnico que le gustaba rotar las posiciones, probar cómo nos desenvolvíamos en diferentes posiciones.

Su último club: Colón

¿Cuál fue tu mejor versión?

– Creo que los mejores años fueron quizás en Lanús, los últimos dos años en Huracán también mantuve un buen nivel y los primeros años en América de México. Fue una etapa acorde a la edad del futbolista donde muchos alcanzan su mejor nivel, de los 25 a los 31. Todavía estás bien físicamente y tenés una madurez mental suficiente que ayuda en la toma de decisiones.

– Imagino que uno de los momentos más gratificantes fue lucir la casaca de la Selección Argentina.

– No tuve la posibilidad de hacerlo mucho tiempo, pero me llegó la citación en el 2010 de parte de Diego (Maradona) que estaba como DT. Cuando uno se convierte en futbolista, siempre como objetivo, como sueño, está el de jugar con la Selección. Por más que haya sido un partido, es algo que me lo puedo guardar para mí y para siempre.

En América de México conquistó dos ligas de campeones de la Concacaf.

– ¿Cómo fue tu paso por Boca?

– También llegar a jugar en un club como Boca Juniors fue un momento gratificante, fue un sueño. Anteriormente había tenido varias posibilidades de ir en el 2010, después en 2012, también en 2014 pero por distintos motivos no terminó haciéndose el pase y llegué en el 2017. Recuerdo que estaba en México, vine a hacerme la revisación médica y desde que pisé Buenos Aires, la gente me seguía por todos lados y ahí me di cuenta lo que era Boca, lo que movilizaba. Fue impresionante todo lo que viví porque todo se magnifica muchísimo.

– Diego te convocó para la Selección y también te llevó a Gimnasia.

-Sí, lo tuve en la Selección y después en Gimnasia. Fue una de las situaciones por la que me fui de Boca. En ese momento no estaba sumando muchos minutos y necesitaba buscar otro lugar para sentirme con ritmo, tuve llamadas de varios equipos, pero cuando me llamó Diego, dije ya está, es la opción y terminé yendo al Lobo.

– ¿Qué te dijo?

– Nada en especial, que me necesitaba, que estaba con ganas de armar un lindo equipo, que pensaba en mí, que era el jugador principal para él, que iba a ir a ser muy importante para el equipo y no necesitó decirme mucho para que me convenciera. Era “El Diego”.

El abrazo eterno don Diego. Él mismo lo llamó para que se sumara a Gimnasia.

– ¿Se puede explicar lo que significaba para ustedes tenerlo como DT?

– Cada vez que él hablaba en los entrenamientos, no sólo en los entrenamientos sino afuera, en la concentración, en alguna charla, vos veías a los jugadores cómo prestaban atención. Él quería hablar y todos se acercaban a escuchar lo que decía, acaparaba toda la atención. Recuerdo cuando llegué al club. Jugábamos el domingo, yo llegué el sábado, encima tarde por un tema de contrato y ya estaban entrenando. Me cambié rápido, entré a la práctica, pensé que ni siquiera iba al banco, dijo que a la noche concentrábamos, fui a casa a buscar mis cosas, volví a la concentración y al otro día del partido, me nombró titular y capitán.

Otra cosa que me pasaba con él era que luego de los partidos varias veces me llamaba para hablar de lo que habíamos hecho, de cosas para corregir y demás. Para colmo no lo atendía enseguida porque llamaba de número desconocido, entonces me mandaba un mensaje: “Soy Diego DT, atendeme”. Inmediatamente lo llamaba.

– El fútbol lo mantenía vivo. 

– Para mí le hacía muy bien. En el último tiempo, cuando no iba todos los días, que estaba mal de salud, le debe haber afectado porque él siempre en el club se sentía muy bien.

Con Lanús fue campeón de la Sudamericana.

– ¿Te quedó la espina de no poder haber jugado en Europa?

– A ver, hubiera sido muy lindo en lo personal, sin dudas. Tuve muchos sueños, muchos pude cumplir y muchos no, sueños u objetivos que te vas proponiendo cuando hacés tu carrera. En su momento tuve la posibilidad de irme a jugar a Europa y por decisión mía, dije que no. En el 2009, después de perder ese campeonato con Huracán, al siguiente torneo, me llegó la propuesta de un club de España una semana antes de que arranque el certamen. Por una situación en la que era el capitán de ese equipo que había perdido el título en la última fecha y porque se habían ido muchísimos jugadores de los titulares, por decisión personal decidí no abandonar el club.

– Uno recorre fotos de tu carrera y aparecés marcando a Ronaldo, a Messi y con el Diego…

– Cuando decidí terminar la carrera compartí momentos con amigos y surgen esas charlas. “Viejo, jugaste con Messi, con Ronaldo, lo tuviste a Maradona como director técnico…” o sea tuve la suerte de estar en cancha con ellos y para mí fue un privilegio, un sueño y algo que es muy difícil de explicar.

Mano a mano con Ronaldo en un América vs Real Madrid

¿Qué hace Paolo Goltz ahora con su tiempo libre?

– Me encanta hacer asados, me encanta pescar, eso me gustó siempre y lo hice en todas mis vacaciones. Ahora le estoy metiendo al pádel para seguir en movimiento, me gusta mucho entrenar y no me podría quedar parado. Ahora disfruto los días y esperando la posibilidad de comenzar a trabajar como DT bastante pronto, sobre todo porque si uno está mucho tiempo sin ocuparse de algo, comienza a afectar la cabeza. El tener tiempo es lindo, pero a veces juega en contra.

– ¿Te gustaría dirigir?

– Sí, sí. Ya me venía preparando en los últimos años. Hasta hace cuatro o cinco años atrás no quería saber nada con el fútbol, pero después pensé “es lo mío, es lo que me gusta, es lo que siento”. Le puedo dar mucho al fútbol y que el fútbol me puede dar a mí, entonces ya me empecé a preparar y es lo que quiero hacer.

Con la de Atlético Hasenkamp. Siempre vinculado al club donde juega su hijo.

– ¿Qué fútbol le gusta a Paolo Goltz técnico?

– Por supuesto la posesión de la pelota. No soy alguien que tiene una idea fija, hay que saber también mucho de jugadores, entender el plantel con el que se cuenta, las posibilidades que tiene para plasmar cierto estilo de juego, etc. Me tocó tener grandes entrenadores de los cuales he sacado muchísimo.

– ¿Cuáles fueron los que más influyeron?

– De todos pude sacar algo, lo tuve a Ángel Capa, a La Volpe (Ricardo), al Turco Mohamed, a los Mellizos (Barros Schelotto), Luis Zubeldia, Maradona, Eduardo Domínguez, entre otros. A Eduardo lo tuve primero como compañero y después como DT, hasta el día de hoy hablo muchísimo con él. Son entrenadores de lo que pude aprender un montón a lo largo de mi carrera.

– ¿Qué mensaje le podés brindar a los chicos que sueñan con llegar al fútbol grande?

– A lo largo de mi carrera hice hincapié en tratar de dar un ejemplo, no solamente desde lo futbolístico porque de los futbolistas puede hablar cualquiera y decir si juega bien o mal. Siempre intenté mostrar cómo me manejé a lo largo de mi carrera como persona, eso es lo que traté de hacer hincapié. A mí me deja muy orgulloso lo que hice en mi carrera. Por supuesto que también está el sacrificio, la responsabilidad y sobreponerse a los obstáculos que pueda haber porque nada es fácil. Lo que dije anteriormente es un ejemplo, a los 15 años me fui de mi casa, que me costó un montón y muchas veces quise volverme. Uno debe esforzarse para ver hasta dónde puede llegar dando lo mejor, después se queda tranquilo con uno mismo al decir hice todo lo posible.

photograph

Por Mauricio Jacob
Desde Crespo
facebook icon    twitter icon     instagram icon

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.