Padre Elvio Fontana: 25 años misionando por el mundo

padre elvioEl Padre Elvio Celestino Fontana Schonfeld nacióen María Luisa, en 1964, aunque tuvo su infancia en Villa Fontana, donde cursó sus estudios primarios. Posteriormente realizó el secundario en el Colegio Don Bosco de Paraná y una vez concluido el mismo, pasó al Seminario Arquidioscesano de la capital, que recibía a estudiantes de diversas diócesis del país. Gracias a esta variedad de procedencia, recibió noticias de la Fundación del Instituto del Verbo Encarnado y pidió ser admitido como religioso en dicha entidad. Continuó sus estudios en San Rafael y fue ordenado sacerdote en diciembre de 1987, previa ostensión de la dispensa Papal por tener apenas 23 años de edad (generalmente la ordenación se recibe con al menos 25 años cumplidos).

Su primer oficio pastoral fue como maestro de novicios hasta 1990, cuando viajó a Roma para hacer sus estudios de Filosofía. Regresó en 1993 y trabajó hasta 1999 como profesor, maestro de novicios y luego como rector del seminario del Verbo Encarnado, que en ese entonces contaba con 120 estudiantes.

Viajó a Estados Unidos para enseñar Filosofía, también pasó por Rusia y finalmente fue destinado a Roma para obtener el doctorado en filosofía. Ha sido rector del Colegio de Sacerdotes en Roma y primer rector del Centro de Altos Estudios Filosóficos Teológicos en Roma, siendo elegido miembro del gobierno general del Verbo Encarnado. Actualmente es responsable de las regiones que comprenden Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Perú y la parte norte de Europa (Alemania, Holanda, Islandia, Groenlandia y Lituania), debiendo viajar con relativa frecuencia a estos países para encuentros con religiosos y obispos.

Circunstancialmente tuvo que visitar otras comunidades del Verbo Encarnado en Hong Kong, Filipinas, Ucrania, Tierra Santa, España, Albania, Canadá y Ecuador.

Hace pocos días estuvo en la tierra que lo vio nacer y narró su experiencia de 25 años como misionero, en el Centro Radial, Televisivo y Periodístico de Entre Ríos ubicado en Crespo. A El Observador, dijo: “Celebré mis 25 años de ordenación en diciembre, con una Santa Misa en el Vaticano sobre el altar de Juan Pablo II”, comentó. “Ahora decidí festejarlos en mi pueblo, en mi seminario con todo ya organizado de antemano. Volví el mismo día que se inició el Cónclave en el que se eligió al Papa Francisco”.

Sobre las misiones en diferentes países, sostuvo: “Son los sacerdotes los que hacen el trabajo de permanencia en lugares difíciles, a las que llamamos misiones emblemáticas, porque hay distintas dificultades, pero todos mis compañeros son jóvenes, existe una media de 25 a 30 años. Donde hay juventud ,hay mucha imaginación. Actualmente en el Instituto, tengo un superior general y somos 6 en el Consejo General con quienes nos dividimos en regiones. Contamos con 143 casas religiosas y trabajamos con el Instituto en 38 países de todo el mundo”, detalló. Consultado sobre el fin de la misión, explicó: “El carisma de nuestro instituto religioso es evangelizar la cultura, proclamar el Evangelio. No sólo hacemos una predicación entre cristianos, sino que pretendemos que el Evangelio se convierta también en algo cultural para que haya raíces cristianas más profundas. Nosotros nacimos con Juan Pablo II y él insistió mucho en esto, en ensanchar los horizontes culturales del Evangelio”.

En otro aspecto, el Padre Fontana se refirió al presente de la juventud en Sudamérica: “En Brasil es espectacular, tienen un gran compromiso y entrega. En Perú es otro mundo de vivir, se ve mucha pobreza, gente de montaña, más atada a las procesiones, a las tradiciones, pero hay que darles un sentido. En Paraguay la gente es muy piadosa, en Chile también son de gran devoción. En Argentina, por ejemplo, cerca de nuestro instituto religioso se han formado familias buenas y los niños crecen en un ambiente digno. Pero todo depende de la propuesta que podamos dar. Hay jóvenes extraordinarios que cuando son seminaristas, no te imaginás que vienen de barrios difíciles y con experiencias traumáticas. Sin embargo una propuesta fuerte les atrapa el corazón y los transforma”.

Indudablemente que el tema recurrente sobre la asunción de Jorge Bergoglio, no quedó al margen. “Desde el mismo día que asumió demostró gestos de humildad importantes. Se desprendió de algunas costumbres vinculadas a lo material, y si bien son detalles, ya la Madre Teresa lo decía: ‘aunque sea una gota en el océano, sin esa gota no sería un océano’. La figura del Papado siempre ha sido una imagen en insistencia por la paz, es una imagen para todos. Nos alegramos de ver una persona con gran cariño desde su primer día como Papa. La manera en que besaba a los niños, enfermos y se relacionaba con la gente que estaba en la Plaza San Pedro, todo hace al carisma que es un don personal”.

También se refirió a quien lo precedió, el Papa Benedicto XVI: “Su idea fue ensanchar el horizonte de la razón, es un hombre muy inteligente y culto. Se interesó en mostrar que la inteligencia del hombre se abre a lo sobrenatural, hay una apertura del espíritu. No es que ello y las religiones son un agregado que algunos pueden elegir y otros no, sino que hay un deseo del espíritu humano de ensancharse cada vez más y trabajó mucho en estos temas”.

El 12 de abril volverá al Vaticano: “Un pequeño Estado, allí no habita nadie, es el Papa y las oficinas, la capilla Sixtina, los jardines y demás. Me parece correcto que la Iglesia no tenga otros territorios pontificios como lo tenía hace unos 400 años atrás. Mejor una cosa pequeña en la cual se hacen actividades organizativas y que no tenga dominio de territorios”, concluyó.

 

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