Ordenan a las escuelas priorizar la vuelta al aula de los alumnos libres por faltas

Las escuelas deben priorizar la permanencia de los alumnos en la escuela, aún en aquellos casos en los que el estudiante haya quedado libre como resultado de la acumulación de faltas. Y para eso, las instituciones educativas de Entre Ríos deberán impulsar “procedimientos para restablecer la continuidad y recuperar los saberes pertinentes, así como organizar tareas de apoyo en resguardo de las trayectorias escolares”.

La orden está contenida en una circular del Consejo General de Educación (CGE) que fue distribuida a todas las escuelas y que indica, además, que los directivos deberán posponer el cumplimiento de los trámites administrativos previos para la reincorporación de los alumnos libres, y priorizar su vuelta al aula.

El texto de la ordenanza establece la responsabilidad de la escuela en “brindar iguales condiciones de atención de los estudiantes en los casos de inasistencias reiteradas (…), como así también la de otorgar posibilidades concretas para el ingreso aun cuando ya esté transcurriendo el ciclo lectivo”.

El pedido alcanza por igual a escuelas públicas y privadas, diurnas y nocturnas; incluso, las de la modalidad adultos.

En Educación dicen que no están creando ningún régimen nuevo, sino que se trata de un ordenamiento ya está contemplado en la legislación vigente –la Ley de Educación de la Nación, la Ley de Educación de Entre Ríos–, aunque no siempre las escuelas lo acatan a pie juntillas.

“La obligatoriedad de la educación secundaria es ley, y por eso lo primero que planteamos es la inclusión de los alumnos”, dijo la directora de Educación Secundaria, Marcela Mangeón.

Una de esas regulaciones está contemplada en la resolución Nº 1.770 del CGE que impuso a las escuelas la obligación de retener a todos sus alumnos, incluso aquellos que repitan de año y que fijó, además, que las vacantes de bancos se adjudiquen a los estudiantes promovidos de la misma escuela, y a los no promovidos. Hasta hace un año, la práctica escolar determinaba que los repitientes rara vez conseguían vacante en la misma escuela.

Pero también flexibilizó el mecanismo de aplicación de sanciones. El tope máximo de inasistencias que puede acumular ahora un alumno pasó de 15 a 28. A ese límite máxima se llega, sin embargo, de modo gradual: la escuela puede tolerar hasta un máximo de 20 inasistencias anuales; luego, cuenta con la facultad de permitir, de modo excepcional, otras 8 inasistencias a los alumnos.

Pero la norma es clara en un punto: dice que cuando el alumno se exceda en el límite de inasistencias permitidas, y quede libre, deberá seguir concurriendo a clase. Y en vez de un trato diferencial, tendrá un trato preferencial por parte de la escuela, de modo de retenerlo y evitar que abandone.

“Pero la inclusión –distinguió Mangeón– no implica que al alumno se lo retenga porque sí, sino que de lo que se trata es de darle herramientas y contención para que permanezca en la escuela”.

La directiva para retener a los alumnos libres y darles un acompañamiento pedagógico alcanza por igual a las escuelas secundarias comunes cuanto también a las de educación técnica, agrotécnicas, de adultos y también a las privadas.

Al respecto, la resolución conjunta que adoptó Educación da cuenta que los rectores “deberán tener en cuenta que la cumplimentación de los trámites administrativos podrá hacerse después de su incorporación a la escuela, dando a conocer al estudiante y a los responsables adultos de su familia

las indelegables obligaciones correspondientes”.

Interrogada acerca de si hay escuelas que ponen trabas, la titular de Educación Secundaria expresó en declaraciones a El Diario: “Hay escuelas que ponen requisitos administrativos, que tienen que ver con el reingreso. Lo que nosotros ahora planteamos es que primero se dé la inclusión, y después se revisen las condiciones. Pero que además se deben crear las condiciones necesarias para que ese alumno permanezca, que no abandone. O sea, que haya un acompañamiento, que haya vinculación, que se den garantías al chico para que se quede. El hecho de que un alumno quede libre por acumulación de faltas no implica que deba abandonar; puede seguir participando en clase aunque sea como oyente. Lo fundamental es tratar de garantizar que el chico permanezca. Pero que permanezca en un grado de calidad, siendo partícipe de la escuela. Y que las reglas para el reingreso no pueden transgredir el derecho fundamental a educarse”.

 

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