Olivera: “El trabajo infantil constituye una violación a los derechos de nuestros niños”

Diana Olivera, titular de la Dirección de Derechos y Programas del Consejo Provincial para la Niñez, Adolescencia y Familia (COPNAF), habló con El Observador sobre la problemática en torno a la explotación de los más chicos. El trabajo a corta edad es sinónimo de pobreza, aleja al pequeño del espacio recreativo y educativo, valores que están insertos en sus propios derechos, en ocasiones pisoteados, la funcionar ia explicó de qué manera se combate este flagelo mediante una tarea en conjunto con diversas organizaciones.

 

– Desde su Dirección se lucha por erradicar el trabajo infantil para proteger los derechos de los niños.

– El COPNAF ha celebrado un convenio con el Ministerio de Trabajo de Entre Ríos y en ese marco es que se generan actividades para dar difusión a este concepto que indica que el trabajo infantil constituye una violación a los derechos de nuestros niños, quienes deben tener salud, acceso a la educación, al juego, al espacio de recreación…Con el propósito de tener esos principios presentes y para instalarlo en la comunidad, se efectúan actividades recreativas en diversas localidades donde tenemos residencias socio-educativas.

– ¿Qué chicos son los que participaron?

– Tenemos residencias en Paraná y en la zona de Paraná Campaña. Hace unos días se efectúo un encuentro en el Club Patronato. Tenemos una importante cooperación desde el Área de Turismo Social y el Área de la Juventud, quienes colaboraron en los traslados facilitando los transportes.

– ¿Hacia adonde se apunta con estos encuentros más allá de la convivencia?

– En realidad se trata de que el mensaje llegue a la comunidad en cuanto a que el trabajo infantil es una problemática compleja ligada a la pobreza, al desempleo de los padres y a la falta de oportunidades. Muchas veces está relacionado a la violencia familiar, a la ignorancia, a la falta de información, a patrones culturales que naturalizan actividades dentro del esquema de supervivencia familiar, donde los chicos juegan el rol de acercar un recurso económico a ese grupo familiar.

– UATRE difundió un comunicado en el que hace mención a que hace años viene desarrollando una política nacional de fuerte lucha contra el trabajo infantil en el sector rural. “Las ganas de estudiar y jugar no deben quedar en el surco, ningún niño tiene que abandonar la escuela y sus actividades para tener que trabajar”, dice en un fragmento.

– Totalmente de acuerdo. El chico urbano también sufre este flagelo, como por ejemplo el que reparte diarios, hace trabajos de cadetería o ventas de estampitas, otras veces colabora en la recolección y reciclado de materiales…, lo que se conoce como el cirujeo. Los chicos están obligados a realizar tareas laborales como estas, llevándolo a un retraso escolar y aumenta el riesgo de que abandonen la escuela. Hoy el derecho educativo está consagrado alcanzando el nivel de educación secundaria y quienes no puedan completar sus estudios irán profundizando la brecha de desigualdad social, lo que atrae el impedimento de acceder a oportunidades laborales.

– ¿Tenemos estadísticas en la provincia acerca del porcentaje de chicos que estarían padeciendo esta situación?

– En la ciudad de Paraná tenemos el seguimiento de chicos en situación de calle desde un programa específico que es “Chicos de la calle”. Tenemos un recorrido que se hace con operadores en circuitos urbanos, en distintos horarios, durante el día y la noche. Se va haciendo un acompañamiento, porque ha ido felizmente disminuyendo notablemente la cantidad de niños que están en situación de calle. Podemos decir que en Paraná no se observa el hecho de que un niño deba dormir en la vía pública. Sí realizan actividades y luego regresan a sus hogares. No son más de 10 familias las que tienen estas situaciones.

– ¿Cuál es la realidad en el interior de la provincia?

– Otra ciudad que registra también niveles serios en este sentido, es Concordia. Allí se viene actuando desde un programa para chicos en situación de calle con una ONG, con la cual en febrero de este año el COPNAF firmó un convenio para trabajar en conjunto. Justamente lo que interesa es que las organizaciones de la sociedad civil tengan un compromiso con nuestra infancia y no queden solamente como acciones del Estado.

– Existen muchos chicos adolescentes que trabajan en el campo…

– Entiendo que lo que tiene que ver con el trabajo rural hay organizaciones familiares que distribuyen responsabilidades. Es diferente a cuando hay una explotación laboral en lo rural, como puede ser la utilización de niños para la recolección del arándano, porque sus manitos tienen una dimensión pequeña, adecuada al tamaño de la fruta que se cosecha. Acompañan muchas veces a sus familias dentro de lo que se conoce como trabajadores golondrinas, esto hace que interrumpan su escolaridad porque van migrando conforme aparece la época de tal o cual cosecha. Hay cuestiones que tienen que ver con patrones culturales, familiares del ámbito rural que si está con la debida tutela de sus padres no implicaría una violación de derechos, sería una distribución solidaria de tareas que hacen a la subsistencia familiar, pero diferente es cuando aparece el nivel de explotación laboral.

– Si una persona nota alguna actitud de este estilo, que piense que se está explotando a menores, ¿a dónde se debe comunicar?

– Al 102 que es el teléfono de la familia donde pueden denunciar situaciones de chicos en situación de calle o explotación laboral. Existe una guardia las 24 horas, operadores que toman la denuncia, que puede ser anónima si la persona quiere preservar su identidad por algún motivo en particular. Por otra parte, vale recalcar, que muchas veces creemos que somos solidarios dando una moneda, pero no estamos ayudando a erradicar esa situación de chicos en la calle, porque ese chico se acostumbra a recibir un determinado monto por día y se perpetúa en la actividad.

 

 

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