Nuevos datos de cómo y por qué avanza la donación de órganos en Entre Ríos

El Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Entre Ríos (CUCAIER), llevó adelante un nuevo procedimiento de transplante multiorgánico durante la última semana, en el Hospital San Martín de Paraná. Seis personas que estaban en la lista del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), se vieron beneficiadas con la operación donde intervinieron especialistas de Córdoba y Buenos Aires. Pablo Sors, titular de Comunicación y Educación del CUCAIER, habló con El Observador respecto del hecho. Asimismo hizo un repaso del trabajo desplegado, de la manera de accionar del organismo y de la importancia que tiene ser donante.

– ¿Qué números manejan en cuanto a la donación de órganos en la provincia?

– Estamos en un año de intenso trabajo, hemos tenido la duodécima ablación multiorgánica y también se han hecho ablaciones solamente de tejido, que se contabilizan por separado, porque el nivel de complejidad es otro. Estamos por encima de la media nacional y siempre entre las provincias con mejor índice. Los números en el país han cambiado, porque las provincias que antes tenían poca actividad a partir del año pasado comenzaron a trabajar fuertemente, pero Entre Ríos es una de las provincias que mejor índice tiene. Esto corresponde a la tarea de todo un equipo desde hace 25 años. Naturalmente esos resultados se van viendo poco a poco, pero a esta altura ya son importantes.

– Está entre las de mayor índice del país, ¿pero sigue habiendo un crecimiento de donaciones? ¿Es significativo?

– El crecimiento es lento pero sostenido. La Argentina desde hace tiempo tiene cada año un pequeño nuevo récord, siempre un poco más que el año anterior. Cada provincia por su parte, tiene ciertas fluctuaciones con las respectivas variantes anuales. El país en general va creciendo y esto lo destaco porque las listas de espera son nacionales y es bueno que todas las provincias comiencen a trabajar fuertemente, para que se mantenga con firmeza esta tendencia.

– ¿Están extendidos a lo largo y ancho del territorio entrerriano?

– Entre Ríos tiene desde el año pasado una red provincial de coordinación de transplantes que está conformada bajo la dirección del CUCAIER por unidades coordinadoras de transplante en los principales hospitales donde pueden hacerse ablaciones, que son Paraná, Concordia, C. del Uruguay, Colón, Gualeguaychú y Gualeguay. Con esta red se cubre el territorio provincial y muchas veces se tienen que trasladar equipos de una ciudad a otra para apoyarse mutuamente, pero la idea es que el trabajo de la donación y trasplante comience a ser una actividad más de los hospitales porque hasta el 2011 se consideraba una actividad sólo para el personal del INCUCAI a nivel nacional. La intención es poder responder con todos los servicios que una institución posea, para efectuar una donación (terapia intensiva, personal de la guardia, quirófano, laboratorio, y demás). El nosocomio por completo se activa y actúa cuando se lleva adelante un procedimiento de estas características.

– ¿Cómo se trasladan los órganos?

– Los equipos que provienen de otras provincias, lo hacen por vía aérea. Es bastante problemático porque no se usan aviones de líneas, sino que son pequeños aviones alquilados para el momento, no se puede esperar un vuelo regular. Se busca llegar, hacer el trabajo y retornar, en el menor tiempo posible porque los órganos necesitan ser implantados rápidamente. En cuanto a los transportes por tierra, se realizan cuando son ablaciones de sólo tejidos y con una relativa distancia en el recorrido.

– Sobre la evolución de pacientes, ¿mantienen un seguimiento de los que reciben los órganos?

– Todo está coordinado por la guardia médica del INCUCAI donde nada se realiza por fuera de esta coordinación general y estamos en permanente contacto y por supuesto. Esta actividad tiene como objetivos las personas que se transplantan, así que para nosotros que los órganos que Entre Ríos dona lleguen a destino en tiempo y forma y que los pacientes puedan implantarse y comenzar una nueva vida es el objetivo de máxima. Siempre se hace un seguimiento, sobre todo de los pacientes entrerrianos, porque muchas veces se transplantan pacientes en otros lugares porque deben ser derivados por no existir en la provincia el centro de transplante cardíaco, pulmonar, hepático. Sólo tenemos renal y de córneas, entonces los pacientes que necesitan esos trasplantes se transplantan en otros lugares pero son pacientes de la provincia y muchos de ellos no cuentan con obra social y el CUCAIER realiza el seguimiento del pos transplante. Los pacientes tienen que tomar una medicación que evita el rechazo del órgano y tienen que hacerlo de por vida, como así tambien controles médicos. El contacto con los pacientes es estrecho y tenemos los testimonios de cómo cambiar su vida, de lo agradecidos que están con las familias donantes, como alrededor de cada paciente y familia, se va creando un núcleo de conciencia de los beneficios que trae aparejada la donación y las historias de vida que los reflejan.

– ¿Se llega a conocer el que recibe el órgano con la familia del donante?

– La ley argentina en ese sentido es muy clara y estricta, las autoridades que trabajan en el tema, tantos médicos como otros profesionales, tienen que guardar el secreto de confidencialidad. Pensamos que hay que sostenerla con mucho cuidado, dado que para toda práctica médica el tema de confidencialidad es obligatorio y está respaldado por la Constitución y el deber profesional. El equipo de salud no puede estar revelando los datos de sus pacientes sea cual sea la práctica que se realice. Las familias que por allí deciden buscar y encontrarse, hacen el esfuerzo propio y en algunos casos lo consiguen. Siempre decimos que la donación tiene que ser un acto voluntario sin esperar a cambio de esto ninguna contrapartida, y si tuvieran acceso las familias donantes y receptores, tal vez algún familiar o allegado al donante podría pensar en pedir algún tipo de recompensa y esto sería poco favorable para la donación. También lo aconsejamos porque está el motivo de que a veces la gente no lo comprende mucho, uno puede suponer que las personas se van a encontrar y las historias van a estar llenas de emociones, pero en algunos casos para los familiares que hacen el duelo no puede ser muy favorable pensar que un parte del ser querido que falleció está viviendo en otra persona, lo que los lleva a confundir el duelo. Puede resultar traumático. La persona donante falleció y hay que hacer el duelo correspondiente de la mejor manera. El paciente, gracias a ese órgano, cuenta con una vida de mejor calidad. No podemos pensar que el donante sigue viviendo en el receptor, para quien hace el duelo esto no es una figura muy saludable.

– ¿Cómo se procede para convencer a la familia de un paciente que está grave en terapia intensiva, para que éste sea donante?

– Cuando la persona no ha dicho en vida cuál es su voluntad, para la familia se plantea una gran complicación. La ley argentina es clara, hay que tratar de respetar la voluntad de la persona fallecida. Siempre solicitamos que la gente hable sobre este tema, que pida información, que dialogue en familia sobre lo que cada uno quiere para que llegado el momento no sea algo complejo. Cuando no está la voluntad expresa de la persona, la ley la presupone donante y es la familia la que tiene que dar ese testimonio y quien más que ellos para decirlo. La gente que rodea a la víctima, está pasando por un momento delicado porque las muertes que llevan a donaciones, son por lo general inesperadas y abruptas como accidentes de tránsito, cerebrovasculares o heridas de bala. El duelo empieza de manera precipitada y la familia está en crisis. Si no hablaron nunca del tema es bastante complicado poder asimilar información nueva y poder hacerse la idea de la donación cuando se presenta el momento. También es cierto que a través de la experiencia, las familias que han dado su consentimiento, tienen a partir de la donación un elemento positivo para empezar el duelo. En ese sentido es terapéutica, no sólo para los que reciben transplantes sino para la familia donante ante una muerte inesperada.

– ¿Hay un equipo especializado para afrontar esos temas?

– Los profesionales que intervienen en estos operativos de donaciones están entrenados en la comunicación de malas noticias y de contención familiar. En principio uno se imagina que esas entrevistas tienen el único objetivo de solicitar la donación, lo que es una consecuencia del trabajo que se hace. Se contiene y se explica cuál es la situación del familiar, poder comprender que a pesar de que todavía está conectado a un respirador automático su cerebro está fallecido y por lo tanto la persona misma ha dejado de existir. No queda más por hacer. Para nosotros que estamos en este momento lúcidos y conscientes y con ganas de aprender nos resulta complicado de asimilar, imaginemos lo que resulta para una familia que está perdiendo un ser querido, que está dolida y conmocionada, y a la vez tratando de incorporar información nueva como la de ser donante. Es un momento complejo…

 

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