Nahuel Salcedo comentó sus sensaciones de su primer año con Patronato

Nahuel Salcedo es uno de los jóvenes valores del balompié crespense con proyección en clubes del fútbol argentino. Por fortuna, la ciudad está convirtiéndose en una cuna de ilusiones en este gran ambiente. Desparraman sus ilusiones por Santa Fe, Avellaneda, Liniers y Rosario, entre otros lugares.

El pibe primero se acercó a la Asociación Deportiva y Cultural invitado por sus compañeros de “picados” donde ya ejercía como arquero. “Cuando nos juntábamos entre los amigos, iba al arco. Allí me invitaron para ir a los entrenamientos con la categoría y arranqué la pretemporada en 2009. Tenía 14 años”, rememora en la charla con El Observador Deportivo. En el Celeste tuvo como profesores a Ariel Giacinti, Enzo Afranchino y posteriormente a Fabián Demuth.

Su trabajo en el campo no fue exclusivamente el de cuidar los palos, ya que en una ocasión “jugué como delantero. Fue por el torneo de la Liga Paranaense y tuve la posibilidad de hacerle un gol a Sarmiento”, recuerda.

Nacido el 17 de noviembre de 1995 en Crespo, fanático de Racing Club, tuvo un guiño cómplice a principios de este año: “Patronato realiza algunas pruebas con motivo de tener buen material en sus divisiones inferiores. Una de sus metas es ingresar en el certamen de AFA con las categorías menores, donde juegan casi todos los clubes de Primera. Me presenté, quedé y en febrero pasado comencé a entrenar en el equipo”.

El club mantiene una campaña regular en el Nacional B, donde está desde hace unos años, pero la posibilidad de competir en AFA abre las esperanzas a todos los integrantes de sus inferiores. “Sería algo sumamente positivo para todos los que estamos en el club”, lo confirma Nahuel.

Martín De León es el actual coordinador del fútbol menor y también ejerció como DT de la Sub 17 que jugó la Liga Paranaense donde se desempeña el juvenil crespense: “Existe una gran constancia en los entrenamientos en el sentido de estar todos los días trabajando. Se pone mucho acento en la parte física”, explica. En ese campo emerge la figura del profesor Marcelo Leguiza, quien posee un amplio curriculum en esta materia.

Finalizada la competencia liguista (de manera abrupta porque no se cumplió con la programación), el equipo se ubicó en el 6º lugar de la Zona 2. “En cuanto a mi actuación personal, siento que fue mejor que años anteriores. Uno va creciendo y aprendiendo conceptos nuevos. Tenemos un entrenador de arqueros que fue importante -indica-. Con él profundizamos en la seguridad que debe tener un jugador en este puesto. Nos evalúa y nos señala cuál es el punto débil a corregir”, completa.

No duda en comentar que uno de los equipos más fuertes en estas divisionales es Belgrano, entidad que se encuentra desarrollando una tarea similar a la del Rojinegro en el sentido de reclutar a chicos de otros elencos o ciudades.

“Seguiremos entrenando hasta mediados de diciembre. Luego nos informarán cuándo iniciaremos la pretemporada”, detalla. Pretemporada de la que fue protagonista durante este año: “Trabajamos en La Capillita, en la Costanera de Paraná y en el Thompson donde hicimos ejercicios de piernas en arena y agua. Esos entrenamientos fuertes te favorecen para el resto de la temporada. No fue exclusivamente físico, ya que hacíamos doble turno y también tenía su lugar el aspecto futbolístico”.

A la hora de explicar su juego, Nahuel se encarga de argumentar por qué le resulta más cómodo atajar con tres defensores: “Durante el año tuvimos modificaciones tácticas. En ocasiones jugamos con cuatro en el fondo, a veces con un líbero o con tres centrales. Esta última disposición, es con la que me siento mejor porque la defensa es más cerrada. A ellos se les suman dos volantes que actúan como carrileros con un ida y vuelta constante”.

Señala que su fuerte es “ir abajo”, como se dice en la jerga, es decir tapar los disparos que pueden llegar con un vuelo rasante. Pero asimismo comenta que “siempre es positivo corregir y mejorar cada aspecto. Sobre todo en materia de seguridad y en la concentración que uno debe tener, ya que en este puesto no tenés lugar al error porque lo podés pagar con un gol”.

El guardavalla de estos tiempos no sólo debe demostrar virtudes con las manos, sino que debe ser conocedor del trato del balón con el pie. “El hecho de haber actuado como delantero, me ayuda a salir jugando por abajo. Es importante porque muchas veces tenemos que resolver jugadas de esa manera sobre todo cuando recibís el pase atrás de un defensor”, confirma.

Nahuel estudia pero rendirá en condición de libre. Lo decidió de esa manera al abocarse de lleno a los entrenamientos diarios de Patronato, hacia donde viaja en colectivo de manera rutinaria. “Los profes llevan un control de quienes van a las prácticas, como una especie de asistencia. Además marcan de qué manera evoluciona el nivel de cada uno”, acota.

Actualmente la entidad de Barrio Tiro Federal, les está otorgando a los jóvenes con proyección su lugar en el plantel del Nacional B. Ya debutaron Damián Pacco y Tomás Spinelli, por citar ejemplos, chicos que actuaban habitualmente en la Liga Paranaense. Indudablemente que los jugadores más experimentados tienen su destacado rol para orientar a quienes pisan por primera vez la categoría. Uno de ellos es Sebastián Bertoli: “Observo su manera de atajar y lo sigo bastante porque estamos compartiendo el club. Hemos cruzado algunos saludos y al saber que yo era de Crespo, me comentó que jugó acá. Lo hizo en Unión”, agregó Nahuel.

Si tocamos el tema de referentes en el arco, el invitado al diálogo no duda en afirmar quién es su preferido: “El Chino Saja (Sebastián). Es mí ídolo de la actualidad”. Pero si hablamos de glorias de todos los tiempos, el responde que “el Chango Cárdenas (Juan C.) es el mejor”, rememorando la inolvidable huella que dejó el legendario futbolista con su punto máximo en aquel día de Montevideo donde marcó el gol que valió una Copa Intercontinental (la primera para un club argentino).

Su amor hacia la Academia viene inmerso en la sangre familiar: “Soy hincha de Racing por mi viejo, también lo es mi hermano (Nicolás)”. El nivel del equipo de Avellaneda durante el último campeonato, fue aprobado por el simpatizante. “Demostró un buen rendimiento, perdió puntos que no se pueden perder para pelear hasta la última jornada. Pero teniendo en cuenta que años atrás estábamos peleando abajo, es positivo lo que estamos viviendo. Lo de Zubeldía (Luis) está desarrollando una tarea interesante y le abrió las puertas a chicos de las inferiores que rindieron en un gran nivel”, argumenta. Como ejemplo del sufrimiento que padece el fanático albiceleste, podemos argumentar que el gol con el que más se desahogó fue el de la Promoción ante Belgrano en 2008. Aquel anotado por Maximiliano Moralez, el que determinó la continuidad en Primera.

Sus objetivos y sueños, no poseen grandes secretos, son los que añora todo pibe que va formándose como futbolista. Nahuel pretende “jugar en AFA si Patronato puede ingresar el año venidero. Ese es el principal objetivo personal. Vamos despacio y paso a paso”. Al no haber límites a la hora de soñar, porque no decir que “las ilusiones de ir a Racing siempre van a estar. Cualquier chico que es hincha de un club, desea vestir esos colores. Sería algo soñado”.

Sueños de futuro, sueños de seguir creciendo con la pelota debajo del brazo, sueños que alimentan ilusiones y deseos de llegar a planos importantes. “Despacio, paso a paso”, como lo dice el hincha racinguista, justamente con la frase más famosa de la última década. Una fórmula inteligente para subir al escalón inmediato que lo llevará en ascenso hacia otros desafíos que aparecerán en el sendero del universo fútbol.

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