Messing: “El chico cree que puede solo y que no necesita la tutela de los padres”

Cada vez resulta más complejo para padres y maestros, contener, educar y poner límites cotidianos a los hijos y alumnos. Para entender estos cambios, el Área de Participación Ciudadana de la municipalidad de MessingFederal organizó dos conferencias sobre esta temática, las que fueron abordadas por la Lic. en Psicología y Sociología de la UBA, Claudia Messing, junto a su esposo Benjamín Zarankin, terapeuta vincular (especialista en clínica de niños y adolescentes).

Messing relató que “desde 1992 venimos investigando sobre qué pasa con los chicos actuales; esto surge de encontrar nuevas problemáticas vocacionales como orientadora, donde había menores que querían estudiar, pero nada los motivaba y les interesaba, estaban muy desconectados y cambiaban de carrera como de camiseta… La característica común de todas las problemáticas emocionales, psíquicas o vocacionales es que existe un vínculo de igual a igual entre padres e hijos, por lo que empezamos a trabajar en esa dirección, dándoles a los papás herramientas para recuperar su lugar de autoridad en la familia y viendo la forma de cómo comunicarse con los chicos”.

La profesional explicó que “la paridad inconciente significa que el chico desde que nace copia al adulto, como si estuviese frente a un espejo, por eso, desde los 2 años muchos gobiernan en sus casas, hablan como adultos y sorprenden con su capacidad intelectual. Esa simetría trae muchas cosas positivas y dificultades. Ante esta situación, los adultos van cediendo y el chico ‘gobierna’ la casa o le hace la vida muy difícil a los padres”.

La psicóloga social reflexionó que “si algo exige es que no puede existir más autoritarismo, que por los chicos es interpretado inmediatamente y provoca una reacción inmediata de descalificación. Esto obliga a los adultos a ser muchos más respetuosos, a desarrollar su capacidad para la comunicación y de conexión. Todavía, a nivel educativo no se desarrollan mecanismos para lidiar contra esta simetría”.

Messing señaló que “el menor cree que puede solo, que no necesita la tutela de los padres, básicamente creen que todo se puede, lo que genera consecuencias, porque los límites no están en sus cabezas. En esta época, hay que hacer que los chicos agradezcan cuando reciben algo, para que lo noten, lo registren, haciéndoles ver que uno les puede dar algo a ellos y no que tienen todo adentro”.

 

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