Mena: “La peor de las barreras para los discapacitados no es la arquitectónica sino la comunicativa”

La Dirección General del Instituto Provincial de Discapacidad (IProDi) de Entre Ríos está a cargo de Flavia Mena, quien visitó esta semana los estudios de Canal 6 Entre Ríos TV y la redacción de El Observador en Crespo, en donde explicó el funcionamiento del área y profundizó le idea de la importancia de una sociedad igualitaria en todo sentido.

– ¿Cómo describiría la función actual del Instituto de Discapacidad?

– En la década del 80, surgió como un Instituto Provincial de Rehabilitación y luego se transformó en el IPD, tomando un sesgo más bien de asistencia y vinculado a la acción social. El organismo tiene la responsabilidad de la auditoría y control de Juntas que certifican discapacidad en la provincia. Además de contar con un equipo de profesionales, también supervisa, forma y audita lo que hacen otras juntas en el interior. Eso es lo que hace a la obtención de parte de una persona, del Certificado Único de Discapacidad. Por otro lado, funciona una junta que categoriza instituciones, sean de salud o educativas, para prestar sus servicios a las personas con discapacidad. Antes, había que realizar este trámite tras su habilitación correspondiente en el Servicio Nacional de Rehabilitación de Buenos Aires, pero desde fines de 2011, se comenzó a efectuar en nuestra entidad. En 2005 se firmó un convenio entre el Ministerio de Salud provincial y el Servicio Nacional, mediante el cual llega la primera junta que certifica la discapacidad de la persona. A fines del año pasado se cerró otro convenio y se comenzó a categorizar a las instituciones que prestan servicios de salud y trabajan con obras sociales.

– ¿Cuándo se considera que una persona tiene una discapacidad?

– Hasta hace poco tiempo, empleábamos el término personas con capacidades diferentes. Pero tengo un amigo que es ciego y me dice que interpreta que el único que tiene capacidad diferente en el mundo es Lionel Messi. En 2006 en Ottawa, Canadá, se llevó a cabo la primera convención de las personas con derecho a la discapacidad. Significa que no fue un grupo de personas “normales” que se reunieron, participaron las propias personas con discapacidad y tuvieron que volver a escribir los derechos que están en la Declaración Universal de sus Derechos desde 1948. Nuevamente dejaron sentado que poseen derecho a la educación, a la salud, a la participación ciudadana, a la vida política, a la vida afectiva, a tener una familia, a realizar un proyecto de vida, a acceder a una vivienda y demás. En esta convención ellos mismos se definen como personas con discapacidad y definen la discapacidad, como el encuentro de una dificultad de la persona que puede ser sensorial, ciego, sordo, puede ser intelectual, puede ser visceral, por una cuestión que esté atravesando de orden orgánico, neurológico, neuromotora, motriz… Esta dificultad se encuentra con una barrera del ambiente y acá aparece fuertemente la sociedad. Hasta hace un tiempo era un problema de la persona, hoy es un problema compartido. Ellos ponen en valor que ante situación de discapacidad ninguno de nosotros está exento. Alguien puede nacer, puede adquirirlo y alguien puede revertirlo. Entonces aplican conceptos fuertes. Uno de ellos evoluciona, para bien o para mal. Hay un dinamismo y es responsabilidad de todos. Entonces la discapacidad es estar en una de estas situaciones en las que empezamos a trabajar con las barreras del ambiente. Cuando hablamos de barreras, es la accesibilidad comunicativa, es que alguien del otro lado de la tele pueda entender lo que se conversa, que exista alguien que esté señando o que exista un subtitulado o que si una persona ciega va a un lugar y a todo el mundo le entreguen material escrito que a él se lo entregue en Braile o en audio. La peor de las barreras no es la arquitectónica sino la comunicativa, porque cuando alguien no está informado queda afuera, excluido. En esto los medios tienen una gran responsabilidad, por un lado que lo que se comunica sea verdaderamente para todos y por otro poder llegar con la información certera.

– ¿Cómo interactúa en este sentido el Iprodi?

– Trabajamos fuertemente en la articulación con los distintos espacios y áreas del Estado provincial, porque una persona con discapacidad va a la escuela, tiene derecho a la salud, a un deporte, al turismo, a la cultura, a una vivienda, entonces tenemos que trabajar con todos. Por otro lado, también lo hacemos con las organizaciones sociales. Es nuestra responsabilidad tener conformado el Consejo Asesor Provincial que está integrado por representantes gubernamentales y organizaciones sociales, con quienes nos reunimos cada tres meses en función de las necesidades. Se llevan adelante al menos 5 asambleas al año y allí se establecen los temas prioritarios en la agenda. Vamos actuando sobre las diferentes necesidades que se van relevando como prioritarias, urgentes y necesarias para atender en nuestra provincia.

– Además de las acciones administrativas, ¿cuentan con profesionales que se encargan de los aspectos de salud?

– Tenemos el equipo que conforma la Junta Certificadora que emite el Certificado Único de Discapacidad. En la misma participan médicos, trabajadores sociales, psicólogos, un plantel administrativo para tal efecto, personal que se informó en informática y cargan datos on line ingresando a una base de datos nacional. El certificado se emite en papel moneda, porque ha habido demasiados actos fraudulentos. Además contamos con una reconocida Área de Deportes y Recreación, donde trabaja un kinesiólogo y un profesor de educación física. Nos encaminamos a realizar la apertura en 2013 de un espacio de Cultura. A su vez profundizamos en cuestiones de accesibilidad informática para los municipios y brindamos constantemente capacitaciones. Por ejemplo, contamos con una arquitecta para el trabajo de accesibilidad urbana. Mediante esto hemos producido una guía de accesibilidad, un manual de orientación para el maestro mayor de obras, el albañil, el ingeniero, el arquitecto o para uno mismo si quiere construir algo accesible. Es fundamental darle un espacio a la persona, acompañar los procesos que se están llevando adelante para una correcta integración de todos por igual.

 

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