Mas historias de Crespo para destacar: Hoy Ana de Percara, su reconocido paso por la docencia, el valioso compromiso con los jubilados y sus nuevos proyectos

En este ciclo de entrevistas de El Observador, con un repaso histórico de las trayectorias de profesionales, empresarios, comerciantes y dirigentes que han dejado una huella, a través de su trabajo en Crespo y la zona, dialogamos esta semana con Ana Battagliero de Percara, quien recorrió su extensa trayectoria docente, pero también su aporte y compromiso con los jubilados. “Comencé a dar clases en 1976, en el Instituto Comercial Crespo, en los turnos diurno y nocturno. Fue una experiencia que no voy a olvidar. Muchos de los alumnos tenían mi edad e incluso algunos, eran mayores. No era fácil marcar límites. Con varios de ellos, hoy compartimos espacios, como el Centro de Jubilados, clases de taichí o folklore” destaca Ana en el inicio de una amena charla con este medio. Además del ICC, desarrolló su tarea docente (profesora de Geografía) en Diamante, en el Colegio Santa María, la Escuela Técnica y el Colegio Nacional: “En 1978, integré el equipo fundador de la Escuela Técnica de Crespo, donde también me desempeñé como secretaria. Por el trabajo de mi esposo, como piloto de avión en Aerochaco, viví en esa provincia y me desempeñé en Corrientes, en la Escuela Normal ‘José Manuel Estrada’, más conocida como ‘El Regional’, una institución inmensa, con más de 2.000 alumnos”.

En 1989 accedió por concurso a la rectoría de la Escuela Técnica de Seguí, cargo que ejerció hasta su jubilación, el 31 de diciembre de 2005, con la excepción de un período de 3 años, en el que cumplió funciones como supervisora, en Paraná Ciudad y Campaña. “También formé parte del Profesorado de Historia en Ramírez y ya jubilada, en 2006, completé el profesorado universitario en la UADER, como una deuda personal que quise saldar”.

Al hablar de sus referentes en la docencia, expresó que “nadie hace nada solo y tuve el privilegio de trabajar junto a maravillosos colegas. Sin embargo, fueron aquellos con quienes compartí más tiempo y proyectos, los que dejaron una huella más profunda. Los 16 años al frente de la Escuela Técnica de Seguí y el trabajo conjunto con su comunidad educativa, forjaron vínculos que aún perduran. Es imposible no mencionar a mis secretarias, Juana Espinosa y Cecilia Uhrich; al jefe de taller, César Borgetto; al personal administrativo y de maestranza, en especial a Gastón Cogno; a la Cooperadora, siempre comprometida, encabezada por Alberto Taborda y de manera muy especial, a la Prof. Estela Domé, una compañera clave, capaz de interpretar y acompañar cada iniciativa”.

Ana, gestionadora por excelencia, ha colaborado y lo sigue haciendo, con distintas instituciones: “La conducción de una escuela técnica me enseñó a gestionar y a generar recursos en tiempos de escaso financiamiento externo, para la tarea de formar jóvenes para el mundo del trabajo. En ese contexto nació la Muestra de la Educación, el Trabajo y la Producción, conocida como ‘Expo Seguí’, que fue declarada de interés municipal, provincial y nacional. Ese espacio, le permitió a los alumnos poner en práctica sus aprendizajes, vincularse con empresas, emprendedores y generar ingresos para el sostenimiento de la institución. Apenas jubilada, fui convocada para colaborar con el Centro de Jubilados Provinciales de Crespo, que atravesaba un proceso de reorganización. Fue como comenzar de nuevo, haciendo lo que más me gusta: la gestión, que es, en esencia, resolver situaciones para mejorar la vida de los demás. Gracias al trabajo con las distintas comisiones y con la Federación de Jubilados Provinciales, se concretaron importantes avances: tener un edificio moderno y bien ubicado, una amplia oferta de talleres y la creación de un Hogar de Tránsito que aloja a jubilados de toda la provincia que llegan a Crespo por razones de salud. Siempre hay algo para hacer en los tiempos que corren y es bueno que las personas mayores sepan que existen espacios donde pueden ser contenidas y atendidas en sus problemáticas”.

Sobre cómo desarrolló la docencia con la crianza de sus 4 hijos, recordó que “no fue sencillo, pero hoy ver a Antonella, Mauricio, Renzo y Marco realizados en sus profesiones (desde la lingüística y las relaciones internacionales en China hasta la ingeniería y el derecho) y disfrutar, por ahora de mi única nieta, Maike, es mi mejor balance. A 20 años de mi jubilación, sigo plenamente activa, acompañando a mis hijos en sus actividades y gracias a organizaciones como Eidos Global, Silvertech y Esencia, continúo capacitándome en nuevas tecnologías. Actualmente, junto a Graciela, una colega de Córdoba, estamos dando los primeros pasos para lanzar OPORTUNIA, un proyecto destinado a acercar opciones laborales a quienes buscan nuevos desafíos. Queremos ser un puente para que otros, especialmente la ‘Generación Silver’, pierdan el miedo a la tecnología. Asesoramos en reclutamiento de personal IT, ayudamos a profesionales a elaborar y mejorar sus currículums, los preparamos para entrevistas y los formamos en el uso de la inteligencia artificial. Es, en definitiva, seguir siendo docente, pero ahora en la frontera digital. Agradezco a Dios y a la vida por todas estas oportunidades. La vocación no se jubila: solo cambia de forma y se adapta a los tiempos. Mientras haya curiosidad y vida, el horizonte sigue siendo infinito”.

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