Más historias de Crespo: Hoy, Olga Huber, su aporte a las instituciones y el emotivo recuerdo a su esposo Juan José Olivero

Como lo hemos mencionado en otras ocasiones, Crespo se destaca por el aporte desinteresado que vecinos realizan a organizaciones y entidades de bien público, lo cual merece ser reconocido y visibilizado. Esta semana dialogamos con Olga Huber, una de las fundadoras de la “Asociación por una Nueva Familia”, quien junto a su esposo, Juan José Olivero (fallecido en 2022) fueron valiosos colaboradores de instituciones de esta ciudad. En ellos además, hay una emotiva historia de vida, de esfuerzo, sacrificio y de ayuda al prójimo.

“Juan se accidentó en 1980. A pesar de quedar en silla de ruedas, siguió siendo una persona muy activa. En un momento, lo llamaron para colaborar con la Escuela Especial Nº 11, donde llegó luego a ser presidente de ACADME. Ahí vio la necesidad de darle un apoyo más a los chicos con discapacidad, porque se los atendía de lunes a viernes, pero necesitaban el fin de semana también, un lugar para que sean contenidos. Con un grupo de actores sociales nos juntamos, gestionamos y se creó el Hogar Nuevo Amanecer, una institución muy querida en esta comunidad. Con Juan siempre fuimos de la idea de decir que ‘si uno está en este mundo es con un propósito’, incluso él comentaba que lo de su accidente, era para hacer algo por los demás y así lo hizo. Recuerdo que fue uno de los primeros discapacitados en andar en silla de ruedas en Crespo, era toda una novedad verlo por las calles. En 1988, cuando estaba la planificación para el centenario de la ciudad, se reunió con el Arq. López Segura y ahí se proyectaron las primeras rampas en la vía pública. En ese momento algunos decían ‘para qué van a romper todo por una persona, lo podemos ayudar en cada esquina a subirlo y bajarlo’. Pero cuando empezó a salir en los medios nacionales y se puso a Crespo como ejemplo y modelo, que de una ciudad tan chica se tenga esa mentalidad, la gente fue cambiando de opinión, porque no era solo para los discapacitados, sino también esas rampas iban a ayudar a adultos mayores, a las mamás con los changuitos de sus bebés. Él hizo punta en eso… Por supuesto siempre lo acompañé. En 1993, con un grupo de dirigentes, como el Pastor Terranova, el matrimonio Ball, Teresita Berns y otros, fundamos APUNF (Asociación por una Nueva Familia), por una necesidad que se veía en la ciudad, de acompañar a las personas con problemas familiares o de violencia. Funcionamos en diferentes lugares, hasta que logramos nuestra sede propia. Se han realizado, muchísimas cosas en estos más de 30 años. Hemos llegado a tener 2 psicólogas, una trabajadora social y un psiquiatra en la atención, pero los tiempos fueron cambiando y la situación económica dejó sus efectos. Contábamos con un aporte de la provincia que se recortó en uno de los cambios de gestiones; el municipio siempre colabora con un subsidio, pero con lo que hoy se recauda de la cuota societaria, nos permite tener una sola profesional, pero siempre ayudando en lo que podamos ser útiles” expresó en diálogo con El Observador.

En Crespo también se la reconoce a Olga por sus 40 años ya en la actividad comercial: “Empezamos en 1985, fabricando bolsitas de polietileno, luego, Juan comenzó a realizar cuadros, que lo tomaba como una terapia y ahí creamos la marquetería, cuyo primer local estuvo en Avenida Belgrano 1337. También estuvimos en calle Sagemüller, nuevamente en Avda. Belgrano, pero 1410, calle San Martín, donde ahora está una óptica y en 2001 nos trasladamos a la actual dirección, en calle Carbó, donde fuimos cambiando de rubro, dejamos la regalería y marquetería, por un kiosco. Lo que destaco es que la gente nos sigue acompañando. Da mucha satisfacción el hecho de poder continuar. Ya estoy jubilada, pero con la ayuda de ‘Fico’ (su hijo), seguimos al pie del cañón. Como siempre lo hemos hecho, no bajando los brazos, no esperando a que a uno les lleguen las cosas de arriba, sino esforzándose, con buen ánimo, con ganas, que es la forma en que los resultados llegan”.

La de Olga y Juan, es otra de las historias familiares que rescatamos, en lo institucional y comercial, porque son buenos e inspiradores ejemplos: “Pareciera que la voluntad de colaborar en beneficio de los demás, se está perdiendo de a poco en la sociedad actual, pero siempre hay gente dispuesta a dar una mano. Uno tiene también una función en la vida y esa ayuda que se puede dar desde las instituciones, contribuye para lograr una sociedad mejor”.

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