Más historias de Crespo: Hoy “Clarita” Laferrara, 34 años como docente y su aporte en las instituciones

En el ciclo de entrevistas que venimos realizando en El Observador, con un repaso histórico de las trayectorias de dirigentes, empresarios, comerciantes, profesionales, entre otros integrantes de la comunidad, dialogamos esta semana con María Clara Laferrara, docente jubilada de Crespo (con 34 años de trayectoria), quien además, a través de las instituciones, realizó (y lo sigue haciendo) sus aportes a la sociedad. En una emotiva charla con este medio, recordó que “hice la primaria y secundaria en el Colegio Sagrado Corazón y allí me recibí, en 1968, de Maestra Normal Nacional. Al año siguiente, también en el Colegio, comencé a trabajar y donde estuve hasta mi jubilación. Han sido 34 años de trabajo. Hoy me encuentro con muchísimos alumnos que tuve y que todavía me recuerdan como su maestra”.“Cuando estudié para ser docente, no teníamos muchas otras opciones en la ciudad. Pero estoy muy feliz de haberla elegido y por supuesto que la elegiría nuevamente. La docencia me enseñó a vivir, me enseñó mucho para mi familia, por el trato con los chicos en las aulas, con los padres y lo que nos enseñaban las Hermanas del Colegio, que siempre nos apuntalaban…”.

En la faceta social, recordemos que junto a su esposo Eduardo Crespo y otros crespenses (Raúl Fisolo, María Cristina Mantiñán, Claudia Battauz, Zulma Gassmann, entre otros), formaron en 1993, el “Grupo Scout” de la Parroquia Ntra. Sra. del Rosario de esta ciudad: “Fue importante haber logrado ese proyecto, porque es una actividad que genera enseñanzas y experiencias para los niños y jóvenes. Fue una época que la disfruté mucho y en familia, porque todos mis hijos también participaron. Mi ‘grupito’ de scout, todavía viene a casa a saludarme, a charlar” recuerda con emoción.

“En la Parroquia sigo colaborando, empecé dando clases de Catequesis y con mi esposo en su momento, preparábamos a los novios, para los matrimonios. Hoy sigo trabajando con el Grupo de Schöenstatt y en la OVE (Obra para las Vocaciones Eclesiásticas)… Doy gracias a Dios por la vida, por tener hijos que son buenas personas, que formaron ya sus lindas familias… Y en cuanto a lo que pudimos realizar en la comunidad, siempre digo que hago, lo que Dios me va poniendo en el camino”.

Finalmente recordó en la entrevista a su papá Don Marcos Laferrara, histórico comerciante que tuvo Crespo, quien en el siglo pasado, llegó a la ciudad con su profesión de artesano zapatero: “Él fabricaba calzados, botas. Era una persona muy activa, trabajó en muchísimas comisiones, en la Policía, en el Colegio, en la Parroquia, todo ad honorem. Hasta en su comercio, fue una persona muy generosa…”.

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