Luis Hess, 66 años de herrero y con su esposa Juana Schmidt, grandes colaboradores de instituciones de Crespo

Luis Hess es un querido y respetado vecino de Crespo, que esta semana recibió a El Observador y en una amena charla, repasó sobre su historial en la herrería (trabajo que desarrolló durante 66 años) y de su aporte en la faz social en la ciudad, como presidente en su momento de la Cooperadora de la Escuela N° 105 “Patria Libre” y la Comisión del Hogar Nuevo Amanecer. Además, colaboró con la Asociación Deportiva y Cultural, club del que es hincha y sin distinción de camisetas, también hizo su aporte desinteresado en Unión, que tiempo atrás le hizo un reconocimiento. Integró la Colectividad Alemana en tiempos de las inolvidables Oktoberfest, fue diácono en la Iglesia del Río de la Plata y más, siempre acompañado por su esposa Juana Schmidt, que recordemos, también tiene un destacado paso como dirigente o colaboradora en instituciones locales. Hess recordó que fue la tercera generación de la empresa que comenzó su abuelo Santiago Hess y continuó su papá Teodoro: “Terminé 6º Grado y a los 13 años, como no había posibilidades de un estudio secundario como hay ahora, con mi hermano mayor, tuvimos que trabajar en la herrería. Nos criamos dentro del taller prácticamente. Mi papá fabricaba carros, hacíamos toda la herrería, un carpintero se encargaba de la armazón de madera, pero los terminábamos nosotros. Teníamos muchos pedidos, no solamente de la zona, sino también de otras provincias, como Chaco, donde los transportábamos en tren. Eran épocas difíciles, no había amoladora, ni agujereadora eléctrica, ni otras herramientas que hay hoy en día. Era lima, sierra, todo a mano. Fueron 66 años de herrero, en el último tiempo, más dedicado a la herrería artística, de rejas, portones” rememoró.

Luis tiene una historia muy particular con el fútbol: “En nuestra casa, mi papá era hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata, pero los 5 hijos salimos de River y a nivel local, él fue socio fundador de Cultural. Yo seguí sus pasos y también soy simpatizante de ADYC”. Memoriosos cuentan que silenciosamente, Luis dejó horas y horas en el club de sus amores, en hacer puertas, portones, reparar sillas y mesas (de chapa), por supuesto, sin nada a cambio, simplemente ver crecer a la institución. “Un día me llamó Aurelio Feller, que estaba en Unión y me dice: ‘Luis, sé que sos de Cultural, pero necesitamos hacer las torres de la cancha’ y colaboré con ellos, como siempre intenté hacerlo, porque era un beneficio para el club y para toda la comunidad”. Juana recordó su paso por el Hogar de Ancianos del Hospital, donde realizó junto a diferentes comisiones, un valorable trabajo, a lo que Don Luis completó: “Además del Hospital, ella trabajó mucho por la Escuela 105, colaboró durante muchos años en la Iglesia del Río de la Plata, que fue el lugar donde la conocí” dice con emoción.

La de Luis y “Juanita”, es otra de las historias familiares que rescatamos, porque son buenos ejemplos, de trabajo y de compromiso con la comunidad.

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