La historia de vida de Juan Carlos Bernat y María Aurelia Sánchez: “La mejor edad es cuando dejás de cumplir años y empezás a cumplir sueños”

Hay personas que por sus múltiples actividades, más que “adultos mayores”, son “jóvenes de la tercera edad”, que lejos de quedarse pasivamente en sus hogares, prefieren hacer deportes, desarrollar un arte, realizar un curso de capacitación, lo cual les permite estar activos, compartir buenos momentos con sus pares y generar nuevas amistades. Crespo, afortunadamente tiene muchos abuelos en acción, cada uno escribiendo las páginas de su propia historia, como lo están haciendo Juan Carlos Bernat (71) y María Aurelia Sánchez (68), los protagonistas de esta linda historia de vida. Llevan 50 años juntos y varias horas de sus días, las ocupan positivamente en practicar golf croquet, tejo y newcom o asistir a clases de yoga y gimnasia. También hay tiempo para participar de los talleres de duendes, de cocina, italiano, manualidades creativas y teatro (en la mayoría van juntos, en otros, cada uno tiene su grupo). Como si esto fuera poco, para cerrar el día, ya en horas de la noche, Juan concurre al taller de carpintería de la Escuela Técnica, porque nunca está demás, algún otro conocimiento y aprendizaje. Admirable, por donde se lo analice. Ese abanico de actividades, les permitió tener una gran inserción en Crespo, convirtiéndose asimismo, en colaboradores de varias instituciones locales. En una emotiva charla con El Observador, Bernat detalló que “llegamos a Crespo en marzo de 1991 (destinado a la Cía. de Munición 121), provenientes de Pigüé (Bs. As.). En 1994, cuando me retiro del Ejército, tomamos la decisión de radicarnos definitivamente en esta ciudad y me dediqué a otras actividades: metalúrgica, cartelería, fui conserje de un hotel y mi señora, hizo su carrera docente, en Aldea San Rafael, donde fue directora. Transcurrieron los años, los hijos crecieron, terminaron sus estudios, proyectaron sus vidas, llegaron los nietos y también llegó, el momento de nuestra ‘jubilación’. A partir de ahí, pensamos en invertir el tiempo en actividades de nuestro interés, que nos ayuden a mantenernos ocupados y activos, en realizar viajes…”. “Al ‘jubilarse’, uno comienza una nueva etapa de la vida, donde se dispone de más tiempo para uno. No hay horarios que cumplir y donde se hacen actividades que a lo mejor habían quedado postergadas por la crianza de los hijos o por los compromisos laborales. Ahora, es el momento de disfrutar, de acompañar a los hijos, a los nietos… A las personas de nuestra edad, decirles que se involucren, que participen, manténganse activos, ocupados, conozcan nuevos lugares, nuevas personas. Todo suma para tener una mejor calidad de vida, porque la mejor edad es cuando dejas de cumplir años y empezás a cumplir sueños”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.