La historia de vida de Ángel “Perico” Pérez y sus 47 años repartiendo diarios y revistas en Crespo

Si bien dejó de ser “canillita” en 2017, Ángel “Perico” Pérez quedó como un referente en Crespo de esta actividad. En diálogo con El Observador repasó sus inicios, habló de las pruebas que le puso la vida, recordó a sus clientes y los periplos que había que realizar para que los diarios lleguen a Crespo, en tiempos donde las vías de comunicación eran muy distintas a las actuales.

“Comencé en 1970, vendiéndole diarios a ‘Achalay’ y al año siguiente, me sumé al comercio de Atilio y Adela Miranda (histórica agencia de diarios y revistas de la ciudad), donde estuve hasta que me retiré, el 3 de diciembre de 2017. Fueron 2 generaciones de la familia Miranda con las que estuve, porque también trabajé con los hijos: Norberto y ‘Choly’… Una gran parte de mi vida la hice recorriendo las calles de Crespo y hay muchas historias para contar. Hasta la semana que viene podemos seguir hablando” metió como primera frase el protagonista de esta entrevista, muy querido y respetado por los crespenses. Por eso, recordarlo con su propio testimonio, es una forma también de reconocerlo, porque como otros por supuesto, en diversas actividades, cumplieron un rol importante en la comunidad.

“Arranqué bien de abajo, me costó años para ir haciendo mis clientes. Esta es una actividad muy sacrificada, llueva o no, haga calor o frío, hay que salir y cumplir. Salvo el 1 de enero, el ‘Viernes Santo’, el 1 de mayo, el 25 de diciembre, los demás días, los diarios salen y hay que estar en la calle. Al principio me manejé caminando, después en bicicleta, después en moto y últimamente en auto, donde ya no me importaba tanto la ganancia, sino cuidar más la salud” detalló.

Recordó que en los años 70, para que lleguen los diarios a Crespo era toda una odisea: “Hubo momentos en que me iba en colectivo hasta Paraná, que era el lugar donde llegaban; cargaba el paquete, regresaba a Crespo también en colectivo y empezábamos a repartir. Los periódicos de Buenos Aires, llegaban a las 3 o 4 de la tarde. Después empezaron a manejarse con transportes y se fue agilizando el envío…”.  

Pérez tiene como particularidad que su cumpleaños, no es el mismo día en que nació y así lo explicó: “Mi nacimiento fue el 2 de octubre de 1954, pero me anotaron el 5 de ese mes. Vivía a 12 leguas de Villaguay, así que me inscribieron en el Registro Civil, unos días después. De chico viví en Sauce de Luna, después en Santa Teresa (Santa Fe). Mi padre hacía la campaña de cosecha fina y maíz e íbamos al lugar donde había trabajo. Luego nos radicamos en Piedras Blancas, donde teníamos familiares. Además, vivimos en la zona rural, en Racedo, María Luisa, hasta que nos vinimos a Crespo. De chico le ayudaba a mi viejo con sus trabajos, así que estoy curtido desde pequeño…  Y a los 16 años, decidí abrirme camino solo y empecé con los diarios”.

Además de “canillita”, “Perico” se interesó por otras actividades. “Yo estuve en el grupo que amplificó la primera Fiesta de la Cerveza, en la década del 70. Como me gustaba la música, iba y colaboraba. He estado manejando equipos de sonidos en carnavales, bailes, carreras de karting, autos… También tuve participación en la radio, que fue otra linda etapa de mi vida, gracias a la invitación que me hizo Adrián Haberkorn en su programa ‘El Show de los Elegidos’ (FM Pasión 103.9)”.    

No dudó en afirmar que “nací para pasar pruebas, que fueron muchas en mi vida. Y hasta ahora todavía las sigo teniendo, pero gracias a Dios, las estoy superando. Toda mi vida laburé y pese a los problemas que tuve, siempre miré para adelante… Cuando era chico, me pisaron y me lesioné gravemente un pie, necesitaba de una operación, pero no me la pudieron hacer y con ese problema en la pierna, fui creciendo. Hubo momentos donde tuve muchas dificultades para caminar, pero por los tratamientos, la kinesiología, fui mejorando. Hoy me movilizó bastante bien. Uno de mis 2 bastones, es mi fiel compañero” destacó.

“He pasado por situaciones difíciles. He perdido mi casa… En mis emprendimientos, tuve mi propio kiosco, que en los años 90 fue furor. Hasta hoy muchos lo recuerdan, estaba en pleno centro de Crespo. No es porque haya sido mío, pero filas hacían para entrar. Funcionó muy bien, hasta que empezaron los problemas y tuve que dejarlo…”.

“Haber sido canillita me dejó como mayor alegría, tener muchísimos amigos, algunos de los cuales hoy están en el cielo y a quienes los tengo en mi corazón. Al estar varias horas del día recorriendo las calles, uno se hace de gente conocida. Y puedo decir que tengo amigos de todos los niveles sociales, profesionales, empresarios, comerciantes, empleados, toda gente muy buena. Los sábados a la tarde, es ‘sagrado’ para mi, mandarle un audio/saludo por whast app a unos 170 amigos. Me tomo el tiempo, porque con los amigos hay que estar siempre. Y al ratito, van sonando ya las contestaciones, la devolución del mensaje…”.

Por último, agradeció “a todas las personas que me han acompañado. Puse todo lo mejor de mí en estos 47 años. Tenía prohibido enfermarme, si andaba engripado, había que salir igual, porque el cliente estaba esperando el diario. Hasta que llegó el día que tomé la decisión de dedicarme a mi salud. Cerré los ojos y dije ‘mi ciclo está cumplido, hasta acá llegué y dejé todo” cerró “Perico”, es decir, “su canillita amigo”.

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