La historia de la familia de Siria que se radicó en Crespo: “Nos recibieron muy bien, ya es nuestra ciudad”

En las historias de vida que rescatamos de Crespo, esta vez dialogamos con Mohammad Awad, quien con su esposa (ambos de Siria) y sus 2 hijos, llegaron a Argentina en 2023. Tras vivir en Libertador San Martín, eligieron Crespo para radicarse y trabajar. “Nos recibieron muy bien, ya es nuestra ciudad” dijo Mohammad con emoción y agradecimiento, en diálogo con El Observador. En la entrevista, contó cómo decidieron llegar a esta parte del mundo y destacó que a pesar de las diferencias en el idioma y la cultura, “nos estamos adaptando muy bien a esta comunidad. Hay gente muy buena, que nos ayuda, estamos haciéndonos de nuevos amigos. Mi hijo más grande va a la Escuela 105 y también hace deportes, con el Profesor Darío López en el ‘Campito Yapeyú’. Y el más chico, va al Jardín de la Municipalidad. También lo han recibido muy bien. Con mi esposa tenemos una casa de comidas árabes y nos va muy bien. Estamos muy contentos de poder trabajar aquí”.

“De Argentina, conocíamos poco. Por su fútbol, obviamente a Lionel Messi. Y también conocíamos al mate, que como en Argentina, allá se consume mucho. Siria es el país Nº 2 en el mundo en el consumo de yerba mate” por lo que no les resultó nada extraño encontrarse en esta comunidad con este verdadero “símbolo de amistad”.

Mohammad, como millones de sirios, escapando de las guerras en su país, fue en busca de otros horizontes y un porvenir mejor: “Nosotros nos mudamos primero a Líbano, donde estuvimos algunos años. Gracias al ‘Programa Siria’ que Argentina lanzó hace varios años, al igual que otros países que brindan asistencia, llegamos a Libertador San Martín, donde estuvimos 2 años. Buscando trabajo, nos radicamos en Crespo y comenzamos a tener este comercio. Gracias a Dios, vendemos muy bien. A la gente le gusta probar otro tipo de comidas a las tradicionales. Lo más elegido es el shawarma, que tiene salsa de ajo, pepinillo, repollo, zanahoria. También nos piden mucho las empanadas árabes y el kibbeh, con carne, nuez, cebolla”.

Sobre la ciudad donde vivían en Siria, dijo que “es parecida a Crespo en cuanto a su tamaño: acá son unos 30.000 habitantes y allá eran 40.000, no hay grandes diferencias” y sobre el idioma, expresó: “Aprendimos español en un programa de Internet y luego tuvimos clases con una profesora de L. San Martín. Nos ayuda también el hablar con la gente todos los días, uno va conociendo cómo usan cada palabra… Nos gustaría conocer más de Argentina. Estuvimos unas horas en Buenos Aires cuando llegamos, de ahí viajamos a Entre Ríos, por lo que conocemos Libertador, Crespo, algo de Diamante y nada más… Decenas de sirios han llegado a Argentina a través de este programa, para comenzar una nueva vida e integrarse en la sociedad en varias regiones del país, como Buenos Aires, San Luis, Córdoba, Misiones, Entre Ríos y otras provincias”.

Como cientos de familias de otras nacionalidades que llegaron a Crespo en estos 137 años de vida, Mohammad eligió esta ciudad para vivir, por su gente, por su tranquilidad y pujanza, tal como lo hicieron en su momento, los alemanes del Volga, italianos, polacos y otros tantos inmigrantes que se radicaron en esta localidad “… laboriosa y progresista, crisol de razas, muy creyente y cordial”.

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