La emotiva historia del crespense Gonzalo Velázquez a casi 3 años de su trasplante renopancreático

En julio de 2023, Gonzalo Velázquez, crespense radicado en Aranguren, recibió en Córdoba un trasplante renopancreático, una compleja intervención destinada a pacientes con diabetes e insuficiencia renal crónica. A casi tres años de aquella operación que le devolvió la esperanza, dialogó con el programa “La Hora de…” de Canal 6 ERTV y compartió cómo atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida, el cambio que significó el trasplante y el mensaje de fe que hoy transmite a quienes esperan una oportunidad similar.

Gonzalo es comerciante y conocido en el ambiente del automovilístico, por su destacado paso como piloto, en el SP 1000. “Yo tenía diabetes tipo 1 desde los 12 años; el tiempo fue pasando, hasta que un día dejaron de funcionar mis riñones. Ahí comencé un duro proceso de diálisis. Eran 3 veces por semana que tenía que viajar a Nogoyá. Es un tratamiento que considero es para gente sumamente valiente, es algo terrible. Además, genera un impacto en lo laboral: llegaba a mi casa y no podía ni estar. Me acostaba y recién al otro día, algo recuperado, volvía a trabajar”, expresó. Sin embargo, aseguró que nunca perdió la esperanza. Cuando ingresó a la lista de espera del INCUCAI, la fe se convirtió en un sostén fundamental hasta que finalmente llegó el llamado que cambiaría su destino.

“Siempre digo que lo mío fue un milagro tras otro. Por empezar estuve solamente un año en diálisis, cuando hay gente que está 6, 7 o más. Después, una vez realizada la operación, los órganos comenzaron a funcionar de inmediato. Al otro día ya estaba caminando. A todo esto, se lo atribuyo totalmente a Dios. No concibo otra manera de poder recibir tantos milagros encadenados juntos”.

“Hoy lo puedo contar como una victoria. Llevo una vida normal, por supuesto con todos los controles y tratamientos correspondientes: tomo 14 pastillas por día, cuando antes que me trasplantaron eran 34. Y a Córdoba voy cada 3 meses, porque en los controles con los médicos, hay que ser muy estrictos”.

En el cierre de su testimonio, dejó un mensaje cargado de esperanza y fe: “Durante mi adolescencia quizá no fui muy responsable con mi vida, pero cuando conocí a Dios hubo un gran cambio. Toda esa responsabilidad que no tuve, Él la transformó en algo maravilloso, que es hoy estar sano”.

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