La emotiva historia de la familia Miranda y sus 90 años en la venta de diarios y revistas en Crespo

La historia de la familia Miranda, sin dudas, también está ligada a la historia misma de Crespo. Desde hace 90 años, en la esquina de Avda. Seri e Yrigoyen, se mantiene con el paso de las generaciones un comercio que marcó una época en la ciudad, con la venta de diarios y revistas. “

El negocio nació con mis abuelos, Alejandro Miranda y María Herbel, oriundos de Aldea Protestante. Al llegar a Crespo, compraron toda la esquina donde hoy funciona nuestro comercio y montaron un pequeño local, en el que vendían juguetes y otros artículos” contó Rubén Darío “Choli” Miranda, nieto de los fundadores, hoy al frente del negocio, en el inicio de una emotiva charla con El Observador. “Ellos se vincularon con distribuidoras de Paraná y se convirtieron en el primer representante de Clarín en Crespo. En esos tiempos, los diarios y revistas llegaban a la madrugada, en el ‘tren lechero’ como se le llamaba y había más de 200 títulos en circulación. La gente estaba ávida de noticias, no había televisión, ni otros medios”, recordó.

El kiosco no solo vendía periódicos, sino también golosinas y cigarrillos. Al tiempo, el mismo quedó en manos de los hijos del matrimonio fundador: “Lo heredaron mis padres Atilio Miranda y Adela Stieben, oriunda de Racedo y mi tía Haydee Miranda, con su esposo Hilario Cortavitarte, a quien muchos recordarán porque era además, empleado de Obras Sanitarias. Ellos 4 siguieron con el negocio durante unos años, hasta que mis padres compraron la otra parte y quedaron al frente. En ese tiempo también estaban a cargo del Hotel y comedor de nuestra familia, que funcionó en este mismo lugar. En una época de calles de tierra y viajes largos, el hospedaje era clave para viajantes, empleados de bancos y firmas comerciales que recorrían la zona” destacó Rubén.

“Además de manejar el comercio, mi papá Atilio trabajaba en el Correo, por lo que mi mamá se ocupaba de la atención a los clientes durante las mañanas y teníamos canillitas que hacían el reparto. Todo se hacía de manera artesanal: cuentas a mano, pagos enviados en sobres dentro de las devoluciones, eran otros tiempos” resaltó. Cuando los diarios no llegaban en tren, los fines de semana debían ir a buscarlos a Paraná o Santa Fe, en algunos años, por caminos no pavimentados. “Muchas veces en el viaje de vuelta, venía armando paquetes en el asiento trasero del auto para que, al llegar, la gente que ya estaba esperando los periódicos, los tenga inmediatamente. Para muchos, el diario era sagrado y más los domingos”.

“Yo estoy en el negocio desde muy chico, fui conociendo todo sobre el rubro. En lo que podía ayudar, ayudaba. Recuerdo que, cuando mandaban los diarios y revistas en colectivo desde Paraná, los bajaban en calle San Martín y desde allí hasta la agencia, los traía en una carretilla. En ese tiempo, tenía 12 ó 13 años” rememoró.

Si bien el Hotel cerró, continuaron la agencia de diarios y el kiosco, siempre en una ubicación estratégica de una ciudad que era cada vez más pujante y progresista. En ese tiempo, era el único negocio que abría los domingos en Crespo. Buscar el diario también significaba un momento de charla con amigos y conocidos, donde el fútbol, era uno de los temas principales de conversación.

En los últimos años, llegaron algunos cambios con la irrupción de la tecnología. Desaparecieron algunas revistas, en especial tras la pandemia, pero el oficio no desapareció. “Hay mucha gente a la que todavía le gusta leer el diario en papel”, asegura “Choly”. “Además, los usan los alumnos en las escuelas para comparar miradas y opiniones. Sí, como comercio, para adaptarnos a estos nuevos tiempos, nos fuimos diversificando, sumando productos, en una estrategia impulsada sobre todo por mi esposa Elsa Gerner y el acompañamiento de mis hijos. Hace casi 25 años, tenemos también una agencia de Tómbola y por supuesto, seguimos con la venta de diarios y revistas, legado que nos dejaron nuestros abuelos y luego, nuestros padres”.

Noventa años después, en la misma esquina, el periódico sigue llegando. Allí se siguen escribiendo nuevos capítulos de esta linda historia familiar, de tradición, trabajo, esfuerzo y aporte a la comunidad.

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