La conmovedora historia de Haydee Haberkorn: Pasa horas barriendo las calles como hobby y para colaborar con la limpieza de su barrio

Además de su pujanza, Crespo se caracteriza por su limpieza y cada familia pone su granito de arena para que siga esta tradición que tanto define a la ciudad. En ese marco, hay historias simples que merecen ser contadas y difundidas, como la que nos ocupará en esta nota: la de Haydee Haberkorn, ama de casa, quien como hobby y con el solo fin de que su barrio esté lindo, pasa horas y horas del día, desafiando el calor, frío, viento o la lluvia, barriendo las calles aledañas a su vivienda, sin límites, complementando el trabajo que por supuesto hacen las barrenderas municipales.

La de Haydee también encierra una historia de vida, ya que padece desde hace 39 años artritis reumatoide. Como no podía ser de otra manera, con escobillón y palita en mano, habló con El Observador: “A algunas personas les gusta hacer deportes, a otras ir a pescar, a otras cocinar, a otras caminar… bueno a mi me gustar barrer. Hago mi calle (Los Ceibos), Illia, algo de Los Lapachos. Empiezo y puedo hacer kilómetros. Me mantiene activa. Siempre le digo a mi hijo que el día que no esté barriendo, ahí sí que se preocupe o es porque estoy enferma o porque me estoy por morir”.

“Los políticos me llaman el ‘Ojo del Barrio’. Cuando hay algo que el barrio necesita, esté quien esté en el gobierno, voy y hago el pedido. Me gusta colaborar”. De hecho, en el Parque Guadalupe, a pocos pasos de su casa, todos los años se encarga de armar el Arbolito de Navidad y conseguir golosinas para los niños en esta fecha especial.

Sobre su enfermedad dijo: “Gracias a Dios puedo agarrar una escoba. Pero hay muchas cosas que no puedo hacer, hasta me tenían que ayudar a bañar en algún momento. Ahora con una nueva medicación, que me la inyectan por suero, la llevo bastante bien. Lo de barrer, es una distracción. Para muchos es inexplicable lo que hago, pero mi cuerpo lo necesita y si además, es una ayuda para mantener limpio y ordenado el barrio, mejor todavía”.

Con emoción, agradeció el acompañamiento de sus vecinos, “en especial los más cercanos, que en los peores momentos de mi vida, estuvieron a mi lado, en especial cuando falleció mi esposo César, con quien justamente este jueves hubiésemos cumplido 44 años de matrimonio. Ellos siempre estuvieron conmigo y lo siguen estando…”.

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