Historias y relatos de los clubes de Crespo: Hoy, “Lito” Piedrabuena y sus 40 años como DT de inferiores

En este ya clásico ciclo de entrevistas de El Observador con historias y relatos de protagonistas de las instituciones de Crespo, dialogamos esta semana con Carlos Piedrabuena, quien durante 4 décadas, en diferentes etapas, fue entrenador en divisiones inferiores, en el Club Unión mayormente y en “Los Gallitos”, la agrupación de fútbol infantil que brilló en los años ’80 en esta ciudad.

“En los últimos años he dirigido a nietos de los primeros jugadores que me tuvieron como técnico” sintetizó “Lito” en el inicio de una emotiva charla con este medio. Si bien no dirige desde 2024, dejó abierta la posibilidad de volver a calzarse el buzo de DT. “Si un dirigente viene y me dice ‘te necesitamos’, voy y me sumo. Porque es lo que hice prácticamente durante toda mi vida. Me siento bien, con ganas, trabajando siempre sin mezquinar nada de lo que uno adquirió con los años de experiencia y tratando de aprender, porque esto, es un continuo aprendizaje” agregó Carlos, quien valoró “el apoyo de mi familia, el acompañamiento de mi señora Norma (Vergara), que fue un pilar fundamental, además del apoyo de mis hijos, que también son futboleros”.

Recordó que “en Unión empecé como jugador, en Sexta División. Teníamos un muy buen equipo, el arquero era Héctor Irusta, jugaban Jorge ‘Laucha’ Spegh, Oscar Miño, un muchacho Costante, de una familia de ferroviarios que después se fue de Crespo, el ‘Negro’ Suárez, ‘Tito’ Roth, Carlitos y Héctor Goette. Como DT estaba un señor Bustos, que trabajaba en el Ejército y le ayudaba a Don David Pfharer (coordinador general), acompañado de Regino Gareis. Nos llevaban, nos acompañaban, nos cuidaban… Después pasé a Quinta, hasta llegar a primera. A mitad de campeonato se había lesionado ‘Pubito’ Fischer, quien era el número 4 y al término de la práctica de mi categoría, me comentan que Don David quería hablar conmigo y que me quedara al entrenamiento de la primera, donde me confirma que iba a jugar ese domingo. El debut fue de visitante y nada menos que contra Patronato”.

“Paralelamente, empecé como entrenador de las infantiles. En Unión había una séptima división. Estábamos a cargo de la misma con Norberto ‘Nuchi’ Jacob. Como los 2 jugábamos en primera y la categoría que dirigíamos tenía su partido minutos antes del nuestro, recuerdo que nos ayudaba ‘Manija’ Reisenawer, un gran amigo y un gran colaborador del club”.

“Un día me llama Rubén Zapata y me dice: ‘Lito, vamos a armar una agrupación de fútbol infantil’ en Crespo y ahí surgieron ‘Los Gallitos’. Yo le quería poner de nombre ‘El Porvenir’, porque era el futuro de los chicos, pero Rubén nos convenció que mejor quedaba ‘Los Gallitos’, nombre representativo de Crespo, por lo de la avicultura. Practicábamos en el Yapeyú, donde nos dieron permiso para poner los arcos. Empezaron a sumarse cada vez más chicos y más padres a colaborar… La idea fue siempre formar chicos para los clubes y el objetivo se logró. Llegamos a competir en torneos nacionales e internacionales, fuimos subsede del famoso certamen organizado por Toritos de Chiclana (Paraná). En esos campeonatos, los chicos se alojaban en casas de familias y no eran de 2 ó 3 días, una semana duraban”.

“Con ‘Los Gallitos’ tuvimos muchísimos logros, que todavía hoy se recuerdan, teníamos varias categorías y cada vez más jugadores, el problema era que no contábamos con espacio físico propio. Nos prestaban la cancha Unión, Sarmiento, Cultural. En el Yapeyú ya no podíamos practicar… Se hacía todo con mucho esfuerzo… Cuando se decidió que la agrupación no iba a seguir más, regresé a Unión. Y ahí comenzamos otra gran etapa en el club”.

“Cuando me preguntan sobre las mejores categorías que dirigí, es difícil elegir, porque fueron varias, pero sin dudas recuerdo mucho a la ’77 de Unión, con Juan Schamne en el arco, Gustavo Spessot, Adrián Ramos, ‘Lucho’ Exner y Leonel Kloster, Alejandro Viera, Néstor Güttlein y Alejandro Grasmück, Iván Rodríguez, José Neuvirth y Gabriel Bucholz. Ganamos varios torneos. Era un equipo que atacaba mucho, por eso hacía tantos goles”.  

Más allá de los resultados, “Lito” resalta el costado humano en su trayectoria: “La gran satisfacción que uno tiene, es que en la calle, pasan mis ex dirigidos y todos me saludan, me recuerdan como su ‘profe’. Siempre aclaro que cuando trabajé en las infantiles, no lo hacía por una cuestión económica, sino por el amor al fútbol. Me siento feliz de todo lo logrado, creo que algo dejamos. Intenté inculcar valores, que haya respeto, compañerismo, que se cumpla algo muy simple, como son los horarios. Jamás me escucharon decir una mala palabra en una cancha, porque uno debe enseñar también desde el ejemplo. El objetivo final que debemos perseguir es que los chicos sean buenas personas. Fuera del deporte, en el estudio o en un empleo, deben tener responsabilidad y desde el fútbol infantil, mucho se puede aportar en la formación. Quien es responsable en una práctica, en el día de mañana, seguro va a aplicar esas mismas enseñanzas en sus actividades…”.

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