Historias de vida: Hoy, Noemí Roskopf, más de 32 años como docente en escuelas de los departamentos Paraná y Diamante

En el ciclo de entrevistas que venimos realizando en El Observador, con un repaso por las historias y trayectorias de personas que se destacan en su comunidad, hoy dialogamos con Noemí Raquel Roskopf, de 52 años, domiciliada en Villa Fontana (Dpto. Paraná), quien recientemente recibió el beneficio de la jubilación, tras desempeñarse durante 32 años, en la actividad docente.

En matrimonio con Diego Fernando Bolzán, se recibió el 13 de julio de 1993, tiene 6 hijos, “Leonel, de 27 años, es profesor de Educación Física que está ejerciendo la profesión en Oro Verde, es jugador de fútbol y chef, está casado con Evangelina Barsante, vive en Paraná con su esposa, juntos inician un micro emprendimiento. Adrián, es técnico en Turismo y está haciendo la Licenciatura, también es secretario de la Comuna local, es papá de mi nieta, Saraí. Juan José está en 4to. año de Ingeniería Civil; Santino, está radicado en Corea haciendo modelaje; Miqueas está en 4to. año del secundario y el más pequeño Karol, era alumno mío este año en quinto grado, en la escuela de Villa Fontana. También vive con nosotros, mi mamá que tiene 90 años. Entre todos nos hemos dado una mano, he podido trabajar, mis hijos han sido también mis compañeros, mi esposo y todos, para que mamá pueda estar bien y a la vez cada uno realizar sus actividades”.

En cuanto a su profesión, obtuvo el título a los 20 años en el “Instituto Santa María” de Diamante, la primaria la cursó en la Escuela Nº 6 de Aldea Spatzenkutter, lugar donde nació. “Vivía en el campo, hacía 5 kilómetros todos los días para ir a la escuela en sulky, con mis tres hermanos: María Ester, Sergio y Adriana. Se hacía muy difícil llegar a la ruta porque era todo camino de barro y cuando llovía a veces no se podía llegar. Entonces, para el secundario mis padres decidieron llevarme a la ciudad y quedé interna en una casa de la familia Sian, donde compartía la pensión con otras 3 chicas… Así fue que hice mi carrera docente en Diamante también… mi papá me lo sugirió, fue así que estudié, es decir, no tenía marcada esta vocación, ni ninguna otra, pero sí le pongo toda la pasión a lo que hago, tengo la convicción de que se puede dar lo mejor posible, así que le debo esa inspiración a mi padre, creo que Dios me quiso ahí me habló a través de él y por eso fui docente…”.

En sus inicios como maestra, realizó una suplencia en la Escuela Nº 18 “Evaristo Carriego”, de Paraná, en la que estuvo 11 años, donde en ese período se casó y nacieron sus 3 primeros hijos…En 2005 titularizó en la Escuela Nº 11 “Almafuerte” de Estación General Racedo y al año siguiente pasó a la Escuela Nº 169 “Juan XXIII” de Villa Fontana, donde nacieron sus 3 hijos menores, los 2 últimos siendo directora suplente. En 2017 comenzó sus actividades en la Escuela Nº 58 “Bartolito Mitre”, de Espinillo Norte, a la que viajó por 6 años… “luego, en el concurso siguiente, volví a Villa Fontana donde terminé jubilándome”… “Siempre aproveché el contacto con el otro para aprender, busqué dar lo mejor, ver qué necesita el otro, después sentí la necesidad, a los 10 años de docente, de estudiar una licenciatura en gestión educativa, me recibí estando embarazada de mi tercer hijo. Siempre he contado con el apoyo de mi familia, me acompañaba mi esposo cuando podía, haciendo trámites, cuidando nuestros hijos o en silencio largas noches de trabajo, estaba ahí para que yo pudiera concretar mis proyectos…”.

– ¿Qué es lo más lindo que le dejó esta profesión y qué permanecerá en el recuerdo?

– No hay algo específico, porque lo lindo es encontrarse cada día con estudiantes, con profesionales como los docentes, con el personal de servicios auxiliares, es verlos, escucharlos, mirarlos a los ojos, entablar un vínculo, y a partir de ese vínculo crecer todos, hacer proyectos y concretarlos. En la formación de los niños, de uno mismo, del colega, de la comunidad educativa y de los padres, aprendés de ellos, respetás la idiosincrasia de cada comunidad donde te toca estar, la pertenencia que ellos tienen, entonces hay que aprender y escuchar mucho, donde lo lindo está en el otro ser, que uno encuentra, para dar y recibir. Hay que estar atentos, dispuestos para poder darlo todo y a la vez la capacidad de recibir todo lo que sea. A veces es positivo y a veces negativo, lo negativo sirve para crecer, y si es dañino, discernir y apartar, para que no afecte a la salud y seguir adelante con las mismas ganas del primer día.

Agradezco todo, cometería un error de agradecer a alguien, porque todos, cada persona, es un tesoro que descubrís y te lo llevás muy adentro tuyo, es abrir el corazón, sin perder el rol. Agradezco a Dios, todo lo que me dio, lo que me da, la inspiración y su providencia divina que hizo que cada persona que crucé sea tan especial…

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