Historias de Crespo: Hoy, El Ferro Carril Football Club

Escribe Orlando Britos, especialmente para El Observador

Don Tomás Olivera nació en 1888 y se caracterizó por ser un yrigoyenista que abrazaba la causa popular. De ahí su gran ascendencia como dirigente natural. Estaba casado con Doña Carmen Trosero y tenía una peluquería, ubicada aproximadamente frente al actual portón de LAR sobre calle Irigoyen (por rara coincidencia). En 1924 lideró la fundación de un equipo de fútbol, al que llamaron “Ferro Carril Foot Ball Club Crespo” y cuya cancha estaba situada en la actual Plaza Sarmiento. Inicialmente el plantel vistió casaca celeste y blanca a rayas verticales, hasta que en 1929, como consecuencia de la aparición reciente del “viejo Unión”, que eligió los colores verde y blanco también a rayas verticales, Olivera decidió modificar la indumentaria. No le gustó que las camisetas fueran parecidas y optó por los tonos de Boca Juniors, azul y amarillo.

El equipo fundacional contaba en sus filas con “Vico” Vignolo, Torrilla, Soto (ferroviario), Miranda (ferroviario), otro Soto (mosaiquero de Don Nicolás Rapetti), Julio “Chicho” Solaga, “Nanga”García (panadero, hermano del “Cuadrado”, que también jugaba y de “Mocoroa”, otro jugador de Ferro), entre otros ferroviarios que trabajaban transitoriamente en la Estación Crespo. Dado su desempeño “golondrina”, sus nombres se han perdido, a pesar de que han quedado plasmados en las fotos del equipo que he podido rescatar. Ya en 1927 el equipo formaba con Manuel Rotman al arco; J. Cháves y Guillermo Bernz (capitán) en la defensa; en tanto que Pedro Bernz, R. Mariñasky y Valentín Dorato jugaban en la línea media. En la delantera lo hacían Bernardo Ruda de Wing, Tomás Castillo de Half, G. Sosa de Forward, C. Miranda de Half y A. Jumilla.

El clásico local por esos tiempos despertaba fervor y fanatismo, puestos de manifiesto cada vez que Ferro Carril se enfrentaba con Unión (el viejo Unión, que no es precisamente el actual club conocido con ese nombre) de la aldea San José, dirigido por los hermanos Mildenberger. Unión tenía su cancha en la manzana comprendida por San Martín, Dorrego, Otto Sagemüller y Alberdi, frente al salón del Colegio Sagrado Corazón. Pero más allá del campo de juego donde se disputaran los partidos, siempre el choque futbolístico congregaba a unas 2.000 aproximadamente, es decir, casi todo el pueblo.

 

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