Historias de Crespo: Hoy, Autoservicio Beto, 55 años de trabajo, esfuerzo y compromiso

En nuestra recorrida por reconocidos y tradicionales comercios de Crespo, para conocer más de sus historias, llegamos en esta oportunidad a calle Laurencena, entre Mitre y Roque Sáenz Peña y visitamos “Autoservicio Beto”, que en este 2026, está cumpliendo 55 años de vida comercial. Al frente del mismo, hoy se encuentra Belén Zaragoza, quien junto a su mamá Hilda Amundarray, recibieron a El Observador y contaron sobre este emprendimiento familiar que comenzó en 1971, cuando María Segovia de Zaragoza, en su propia casa, decidió abrir una pequeña despensa: “Mi abuela era muy inquieta, siempre estaba haciendo algo, buscando la forma de generar un ingreso. Con pocas cosas, empezó el negocio, con la ayuda de sus hijos” contó Belén en el inicio de una emotiva charla con este medio.

“Con el paso del tiempo, ella asumió otros compromisos y decidió dejar el comercio en manos de mi papá Félix Alberto. A él le gustaban los números, era muy organizado, responsable y paciente. Tenía horarios larguísimos en la atención, abría temprano y cerraba muy tarde. Hasta que no vendía la última bolsita de pan, no cerraba”, agregó, recordando con emoción a su padre. “Él tenía su faz solidaria también, tenía mucha libreta. Sabía que algunos clientes no podían pagar en el momento y siempre les tendía una mano. Así funcionaba la cosa para él, era su forma de ayudar. Con algunos clientes, nosotros todavía seguimos con las libretas. Es parte de nuestra esencia…”.

La tercera generación del comercio empezó de a poco a sumarse, Belén y sus hermanos crecieron prácticamente entre góndolas y cajas. “La despensa era nuestra casa. Siempre estuvimos allí. Yo fui la que más lo acompañé y por lo tanto, la que más aprendió a cómo era el trabajo diario de un comercio. En 2006 terminé la secundaria… y un año después, a mi papá le diagnosticaron una grave enfermedad. Fue un momento difícil, empezaron los tratamientos, estudios y ahí arranqué a tomar más responsabilidades… Él falleció en 2008, nos dejó un comercio en marcha y avanzada la construcción del nuevo local, donde estamos en la actualidad. Lamentablemente no llegó a verlo terminado, era el premio a todo su esfuerzo”.

“Soy la mayor de sus hijos, mi hermana es 2 años menor que yo y mi hermano ahí, tenía apenas 9, pero había que seguir. Con mucho trabajo, pudimos finalizar ese mismo año el edificio, pero fueron tiempos de muchas tristezas, de miedos e incertidumbre” acotó Belén, quien resaltó el apoyo de su mamá, quien sigue acompañándola en el trabajo cotidiano: “Ella no se dedica tanto a la atención al público, pero colabora en la reposición, en fraccionar, pesar, ordenar, limpiar. Todo lo que implica tener abierto un negocio…”.

“Estamos en un barrio muy lindo de la ciudad, tenemos clientes que nos siguen desde hace más de 40 años. En algunos casos, ya atendemos a sus hijos y nietos también”. Y en cuanto a los proveedores, “hay algunos que trabajan con nosotros desde cuando estaba mi papá”.

De los proyectos, Belén comentó: “Seguir creciendo, pero sobre todo mantenernos. Tengo mi familia, 2 hijos… y eso también lleva su tiempo. Con sostener el negocio, el objetivo ya está cumplido… Agradecemos a quienes nos acompañan, a los clientes de siempre, a los nuevos, a los vecinos, proveedores, familia, amigos. Todos, forman parte de estos 55 años”.

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