Historia de por qué Crespo celebrará su 124º aniversario este 24 de abril

Escribe Orlando Britos, especialmente para El Observador

La ciudad de Crespo tiene la particularidad de que no tuvo una ceremonia ni acta de fundación y por lo tanto no tiene una fecha oficial de ello. Tampoco hubo un fundador, porque al realizarse la construcción de la estación ferroviaria y la posterior habilitación de este tipo de transporte, se fue instalando un caserío a su alrededor, el cual aumentó gradualmente y con creces. Sin embargo, el 24 de abril fue adoptado por ser el día en que la legislatura provincial aprobó el primer plano oficial. Los primeros en afincarse fueron el capataz de la obra en este lugar y los numerosos peones afectados a la construcción del complejo ferroviario. Por ese entonces, la imagen de una estación con pozos para la toma de agua, un tanque, las casitas para el capataz y el guarda-aguja, el alambrado perimétrico, los tendidos telegráficos, los galpones, terraplenes, veredas y demás, ya generaban expectativas. Por eso muchos decidieron traer sus familias a la Estación Km. 52, ante la perspectiva inmediata de trabajo y la seguridad de que se crearían nuevas fuentes en torno al movimiento ferroviario.

¿De dónde eran las personas que se contrataron como peones en la construcción del Ferro Carril Central Entre Riano? He estudiado las familias cuyos abuelos trabajaron en esa obra y eran criollos, o sea descendientes de españoles que habían llegado entre los siglos XVIII y XIX, en la época colonial. Venían de las zonas de Don Cristóbal y Crucecita, Raíces, Chiqueros y aledaños del Departamento Nogoyá, donde se dedicaban al desmonte y la elaboración de leña, postes para alambrados y carbón vegetal, ya que en esa zona existían grandes hornos. No debemos olvidarnos que la leña y el carbón vegetal eran por esos tiempos, sin electricidad, sin gas ni petróleo, los elementos combustibles de mayor demanda para las calderas industriales, como la frigorífica, de jabonerías o para hornos familiares que calefaccionaban los hogares de las grandes poblaciones urbanas. Desde el mencionado departamento se transportaban esas mercaderías en carretas de carga al resto de los asentamientos y a Buenos Aires por barco, siendo una tarea muy sacrificada. Esos trabajadores fueron los que se presentaron para la “gran obra” en nuestra estación, aunque también llegaron inmigrantes españoles e italianos, que venían a Entre Ríos en el marco del movimiento inmigratorio que se producía en Argentina. Además, a los trabajos de desmonte y horneado sólo se trasladaban los hombres, separándose por largos períodos de sus familias y esta era la oportunidad se radicarse junto a sus esposas e hijos y formar un hogar cercano al trabajo. Si bien la mayoría de los obreros pertenecía a las familias fundadoras de Nogoyá, también en menor escala llegaron desde Paraná, Diamante y Victoria, levantando sus propias viviendas en lo que hoy conocemos como Barrio Guadalupe. Por aquellos años se lo individualizaba como Barrio Negro y sin confirmación científica sobre el origen de esa denominación, transmito lo que al respecto pude investigar: allí se habrían instalado unos 7 hornos gigantes de fabricación de carbón vegetal y los obreros andaban tiznados y con el polvillo negro en sus caras, lo que habría inducido ese nombre.

Algunos meses después de la constitución del Barrio Negro, otros comenzaron a instalarse cerca de la primera estación, hoy ocupada por el Instituto Comercial Crespo. En los primeros años del siglo XX , alrededor del perímetro de ese complejo ferroviario aparecieron no sólo casas, sino también comercios, un banco y un consultorio médico, creando lo que después se conoció como Centro antiguo, o Centro Dorato, por encontrarse allí un importante complejo comercial de un inmigrante de origen italiano, Don Eugenio Dorato. Él instaló un cine-teatro, un bar, un surtidor de nafta, cancha de paletilla, hotel y comedor, complementando los primeros movimientos generados por el molino harinero de Sagemüller y Knopp en 1896. Antes que el cine Dorato, existió el Cinema Café “Moderno” (primer cine mudo) de Julio Capone y José Kotlirevsky a partir de enero de 1915 y de Julio Capone y Manuel Santillán desde noviembre de ese año. Carlos Arcoba fue quien trajo el segundo cine, donde en varias oportunidades dio su espectáculo el famoso payador Gabino Ezeiza, quien se encontraba de gira por el país. El artista también hizo su paso por el Hotel Crespo de Don Andrés Spoturno, lo cual habla a las claras de que la población en ese momento era constituida mayoritariamente por criollos. Las instalaciones del cine fueron luego ocupadas por el café de Don Alejandro Ruda, el cual se trasladó posteriormente a Irigoyen y S. Martín (en diagonal con la actual propiedad de la familia Ruda). Entre 1910 y 1920 la casa de ramos generales “Osías Jaroslavsky” de Don Juan Valdamarín, ubicada casi frente a la casa de familia del actual Nuevo BERSA, reunía a unos 40 empleados entre el taller de tornería, repuestos agrícolas, maquinarias y automóviles, sentando precedentes de nuestra cultura de trabajo. A mitad de la década del ’30 se sumó a esta promesa de crecimiento la gran tienda y ropería de Isaac Wollman y la farmacia Sanz, que después fue vendida a la familia Schroeder. Estos son algunos de quienes en su rubro, colocaron su piedra fundamental en estas tierras, gestando para aquel entonces la mpensada ciudad de Crespo…

 

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