Furor por “Menem”. Fernando A. Huck recuerda su relación con el ex presidente. En 1991 inauguró su Shopping en Crespo

Hubo miles de comentarios, entrevistas, chismes y demás, en todos los medios nacionales e internacionales, antes y después de la emisión de la miniserie “MENEM”, que se estrenó la semana pasada. Este thriller político y comedia dramática, recuerda la historia del Dr. Carlos Saúl Menem, quien fue 3 veces gobernador, 2 veces presidente de Argentina, senador, entre otras funciones. Preguntado al Cont. Fernando Alberto Huck, sobre cómo conoció al ex presidente en 1973, cuántas veces estuvo reunido con él y cómo logró que venga a Crespo para que inaugure uno de sus negocios, dijo:

– (FAH) Estuve viviendo 3 años en La Rioja, donde cada semana viajaba a Córdoba o a Buenos Aires a comprar ropa exclusiva para mi “Boutique Locuras de Nando”, con el que me pagaba los estudios. En la “PARTE 1” del libro “100 PREGUNTAS A FERNANDO A. HUCK”, del historiador y escritor Orlando “Pocho” Britos, cuento varias historias de esa increíble aventura. Apenas un abogado amigo de Córdoba se enteró que viajaba seguido a La Rioja, me pidió:

– Fernando. Estoy asociado con el estudio del Dr. Carlos Menem y nos mandamos permanentemente documentaciones legales ¿Podés llevarlos y traerlos vos, para que no corran demoras por el correo?

Le dije que sí y así conocí al gobernador Dr. Carlos Menem en la casa de gobierno de La Rioja. Nos vimos y hablamos muchas veces durante años. Me contó muchos de sus sueños, entre las que estaba, llegar a ser presidente de Argentina. Cuando vino a Crespo en tren, antes de las elecciones, había una multitud esperándolo, pero sabiendo mi relación con él, fui el único que estaba con el locutor, en la plataforma construida para ese evento que duró 10 minutos. Apenas bajó, me vio, me abrazó y me dijo:

Hola Fernando. Qué alegría verte aquí

Después pasó otra vez por Crespo y nos saludamos. Ya como presidente, nos vimos en varios eventos. Estuvimos con la familia, con Zulema y Zulemita, etc…Desde la página 64 a la 72 del libro 100 PREGUNTAS…”, cuento la siguiente historia del Shopping, como una de las historias más fantásticas, milagrosas y casi increíbles de mi vida:  

– En 1991, el presidente Carlos S. Menem era casi un ídolo nacional para mucha gente. La historia de Menem en Crespo, está dentro de las 10 historias más increíbles de mi vida, porque experimenté una de las angustias más grandes que puede soportar una persona… En 1983, construí las bases de una galería… porque quería ayudar a Crespo a expandir su centro comercial, que estaba concentrado en 2 calles solamente. Quería darle un “toque” de modernidad en el momento en Argentina en donde era un “boom” la construcción de “shoppings”… Recién en 1989 recomencé la obra… Lo llamé “Shopping Center Crespo”, que generó más de 80 nuevos puestos de trabajo y mucho movimiento turístico hacia Crespo durante 2 años. Cuando me enteré que posiblemente el presidente Carlos Menem podría venir a la “Fiesta Nacional de la Avicultura” para el 6 de diciembre de 1991, convenimos con él que también inauguraría el Shopping. Creyendo ciegamente en que vendría, me jugué a fondo mi prestigio. El 6 de diciembre de 1991, los 47 locales y negocios del emprendimiento estaban embanderados y con globos de colores listos para ser inaugurados por un presidente. Ya varios meses antes de la inauguración, fui publicando en El ObservadorEl Diario de Paraná, en Paralelo 32 y en otros medios, grandes avisos para alquilar los 47 locales del Shopping, con la cara del presidente Carlos Menem y la promesa de que él sería quien iba a inaugurarlo. Por ejemplo, en uno de los títulos de un aviso de octubre de 1991 en las páginas principales de El Diario de Paraná, decía textualmente:

– El 6 de diciembre de 1991, el Dr. Carlos Menem visitará Crespo y nos honrará con su presencia, descubriendo una placa conmemorativa y cortando las cintas para la inauguración del Primer Shopping del Litoral Argentino: el “SHOPPING CENTER CRESPO…”

Ante esta novedad, el gobernador Dr. Jorge Busti se puso en contacto con “Ceremonial de la Casa Rosada”, para ver si era cierto nuestro anuncio. Una vez ratificado, lo incorporó en el protocolo oficial provincial y lo publicaron todos los medios. Incluso el 26 de octubre de 1991, Busti, el intendente de Crespo Rolando Kaehler, el diputado Dr. Héctor Alanís, el presidente de Vialidad Provincial y una comitiva oficial, vinieron expresamente para corroborar que el Shopping iba a estar terminado para esa fecha. El protocolo oficial estipulaba que a las 18.30 del 6 de diciembre de 1991, el Shopping sería inaugurado por el presidente Carlos Menem. En la edición N° 808 de Paralelo 32 de principios de noviembre, donde se informaba que Menem primero se trasladaría al Shopping Center para inaugurarlo, luego iría a la Escuela Técnica, de allí a la Fiesta Nacional de la Avicultura y finalmente participaría de la “Cena de la Avicultura”, con más de 1.000 invitados en el galpón de la firma Sagemüller SA, en calle Yrigoyen esquina Rivadavia. Pero parece que esto molestó mucho a algunos integrantes de la “Comisión Directiva” de la fiesta, quienes hicieron mucha presión para sacar la inauguración del Shopping del protocolo provincial. Tanta fue la presión, que el 20 de noviembre, el propio gobernador Jorge Busti, me llamó para decirme:

– “Fernando, lo lamento. Pero Menem no va a poder inaugurar tu Shopping. Me hicieron un lío tremendo varias personas de la avicultura de Crespo y me vi obligado a sacarlo del protocolo. Algunos están enojadísimos y no quieren compartir la presencia del presidente con tu emprendimiento privado…”.

Muy preocupado por esta mala noticia, hablé con Ramón Hernández, famoso jugador de básquet de La Rioja y secretario personal de Menem, quien había sido vecino de mi esposa Susy. Me dijo:

– Nos enteramos que hay inconvenientes con la inauguración del shopping en Crespo, pero creo que Carlos igual va a cumplir con vos…

El subsecretario de “Deportes de la Nación” (ex masajista de Menem), profesor Livio Forneris, también ex vecino de Susy, dijo algo parecido. Por eso no perdí totalmente la fe en este asunto y seguí publicando los avisos con la cara de Menem e informando a la prensa, que Menem igual inauguraría el Shopping. Esto produjo 12 días antes del 6 de diciembre, una tremenda grieta en la sociedad, entre quienes estaban a favor y quienes en contra de que Menem inaugure mi negocio. Incluso muchos habían hecho fuertes apuestas por dinero, por vaquillas, asados, etc. Estaban los que aseguraban que:

– “Menem no va a inaugurar el edificio de Huck…” y de los que apostaban lo contrario:

Si Huck se lo propuso, lo va a lograr…

Como ya tenía los 47 locales alquilados, quise bajar el nivel de agresividad entre los 2 bandos, por lo que les pedí a muchos comerciantes amigos, que quitaran los afiches pegados en sus vidrieras, con la cara de Menem y el anuncio de que él iba a inaugurar el Shopping Center. Pero ninguno lo quitó, lo que puso más furiosos a los “contras”. La promesa era que Menem iba a pasar frente al Shopping… Pero a las 20.30, la “Caravana de Bienvenida” pasó raudamente, pero no frente al Shopping, sino a 100 metros, en contramano en ese momento por calle 25 de Mayo (hoy Otto Sagemüller), hacia el predio de la Fiesta. A medida que fueron pasando los minutos y no había nada que confirmara la inauguración, varios comerciantes del Shopping comenzaron a inquietarse y a preguntarme:

– ¡¿Y, Huck?! ¡¿Viene o no viene?!

A pesar de un tremendo dolor de cabeza que tenía y toda la presión psicológica que yo venía sufriendo en las últimas semanas, les contestaba:

– (FAH) Quédense tranquilos, Menem va a venir…

Pero los minutos se hacían horas y a las 21.40, la mitad de los comerciantes de Paraná ya más enojados me dijeron:

–     – ¡Ya son casi las 10 de la noche! Si no viene en 5 minutos, nos vamos…”.

Así fue que más de 20 comerciantes cerraron sus puertas y se fueron muy molestos. Los demás me alentaban:

– Contador, nosotros seguimos confiando en usted. Nos vamos a quedar esperando hasta que usted nos diga…

Cuando se hicieron las 22.30, los encargados de los equipos de sonido e iluminación levantaron todo y también se fueron enojados. Eso produjo un silencio sepulcral en el Shopping y yo ya estaba medio destrozado. Nos enteramos que Menem tampoco había ido a la Escuela Técnica, que no había casi nadie en el predio ferial y que solo iba a ir al galpón de Sagemüller a la “Cena de la Avicultura”, que estaba como a 8 cuadras. Rápidamente me fui allí con 3 amigos, pagamos la entrada a quienes nos miraban con cara burlona y sobradora y vimos que Menem recién estaba ingresando, en medio de los aplausos de los 1.000 comensales que habían pagado su tarjeta para verlo. Después de sentarse en la mesa cabecera junto a 30 personas, traté de acercarme, pero una multitud lo rodeaba para saludarlo, por lo que me fue imposible llegar a él. Varios organizadores de la fiesta me aseguraron allí que Menem habría confirmado que no iría a la inauguración. Volvimos caminando angustiados al Shopping, donde “mis fieles” seguían esperando, pero ya muy ansiosos:

– ¿Y contador? ¿Cree que todavía va a venir?!

– (FAH) Sí… Va a venir…

– ¿Pero usted está seguro? Mire la hora que es. Nos dijo a las 18.30 y ya son casi las 23.00 y no vino…

Pero cuando parecía que estaba todo perdido y ya se me venía el mundo encima, en medio de mi descompostura, SE PRODUJO EL GRAN MILAGRO. Después me contaron que Menem sólo estuvo 15 minutos en la cena, que no llegó a comer nada, que se levantó, pidió un micrófono y dijo en tono riojano:

– (CM) Les agradezco esta cena… pero me van a tener que disculpar, porque me tengo que ir a inaugurar la empresa de un amigo…

Dicho esto, toda la mesa cabecera se levantó también y fueron saliendo, ante la mirada atónita de los comensales y organizadores de la cena. Al rato, muchos también se fueron levantando desorientados y se encolumnaron detrás de la caravana de Menem… Mi cabeza explotaba, mientras escuchaba cada vez más fuerte a lo lejos, bocinazos y sirenas. Salí corriendo a la calle y para mi asombro, vi cómo estacionaban 3 camiones blindados frente al Shopping, de los que bajaron rápidamente más de 50 policías, que se acordonaron brazo con brazo e hicieron un círculo de unos 40 metros de diámetro, dejándome solito al medio con mi esposa Susy. Un comisario de la Policía Federal se paró frente a mí y me dijo:

– ¿Contador Huck? Mucho gusto. Le informo que en 5 minutos el presidente Menem va a estar aquí ¿Tiene todo preparado?

– (FAH) Sí… este… creo que todo está listo…

Recién ahí me di cuenta que no tenía ni sonido ni luces. Se habían llevado todo.

Así que le pedí a Roberto Nicolini, mi vecino:

– (FAH) Rápido Roberto, por favor, tráeme urgente unos prolongadores y unos focos. Saquemos uno de los equipo de radio y enchufemos algún micrófono, porque el presidente Menem tiene que dar un discurso…

Daniel Drescher armó rápidamente una cámara de video, Carlitos Verón, uno de mis ayudantes, acomodó nuevamente la cinta de inauguración en su lugar y volvió a pegar el lienzo sobre la placa de bronce, mientras Susy permanecía a mi lado. Así, en menos de 3 minutos, improvisamos el acto. Por calle San Martín seguía avanzando una larga caravana, encabezada por 2 colectivos dobles con todas las luces encendidas, rodeados de cientos de personas que vivaban a Menem todo el tiempo, impidiendo un avance más ágil. En esos minutos de tensa espera, escuchaba que muchos me felicitaban y aplaudían ruidosamente:

Bien contador… Bien… lo logró… felicitaciones…

Por más esfuerzo que haga, no puedo describir hoy la inmensa tensión, emoción y alegría que sentíamos todos. Mi corazón y mente estaban aliviándose. Me estaba liberando de la peor pesadilla de mi vida en ese momento, pero seguía preguntándome:

– ¿Y si Menem no hubiera venido? ¿Habría sido el hazmerreir de la gente de Crespo y toda la provincia?

Del indescriptible sufrimiento interior, pasé a una explosiva alegría y paz. Cuando llegó el colectivo al Shopping, ya había casi 2.000 personas rodeando el edificio, apretujados en las galerías y en las terrazas del primer piso. El “Paseo del Techo” del segundo piso y en la escalera caracol de 30 metros de altura, parecían caerse por el peso. Daniel Drescher y otros, cámaras en mano, lograron filmar casi todo, cuya copia todavía tengo como un testimonio de lo que pasó esa noche. El primero en bajar del colectivo fue Menem, quien me abrazó fuertemente y me dijo al oído:

– (CM) ¡Hola, Fernando! ¿Viste que vine?

– (FAH) Nunca lo dudé. Gracias..

Luego saludó a Susy y dijo:

– (CM) Hola Susy. Cumplí con la co-provinciana…

Enseguida fui saludado por todos: políticos, militares, eclesiásticos, ministros, senadores, diputados y otros funcionarios provinciales y municipales y demás personalidades que acompañaban al presidente. Todos me palmeaban y felicitaban.

Jorge Busti me susurró al oído:

– (JB) Qué susto teníamos. Todos estábamos nerviosos por la presencia o no de Menem en tu empresa…

Enseguida Menem descubrió la placa de bronce que yo había hecho poner en el monolito, que todavía está hoy en la vereda del edificio y que dice:

“Crespo, 6 de diciembre de 1991. En un emotivo acto, su excelencia el Señor Presidente de la República, Dr. CARLOS SAÚL MENEM, inaugura el edificio “SHOPPING CENTER CRESPO”, acompañado por el gobernador de la provincia Dr. Jorge Pedro Busti, el futuro mandatario provincial Cont. Mario A. Moine, el intendente de Crespo, Sr. Rolando Kaehler y el entrante presidente municipal Cont. Daniel Paifer”.

Con Menem, el gobernador Busti y el intendente Rolando Kaehler y su señora, cortamos la cinta de inauguración. Luego dije con micrófono improvisado en mano:

– (FAH) “Quiero agradecer al señor Presidente, porque ha venido hasta nuestra casa, para participar de la inauguración de esta iniciativa privada. Nosotros hemos creído en su mensaje. Hemos creído en la reactivación del país. Hoy no puedo menos que recordar que en 1974, estando en varias oportunidades sentado en el despacho de la Casa de Gobierno del entonces gobernador de La Rioja, él nos decía que un día llegaría a ser presidente para transformar el país. La gente que me conoce, sabe que por eso, desde hace más de 16 años, vengo afirmando que Menem iba a llegar a ser presidente. Porque yo sé que lo que él dice, lo cumple. De la misma manera sabía que hoy iba a venir a inaugurar este emprendimiento, porque es un claro apoyo a la iniciativa privada y al deseo de invertir y el deseo de hacer cosas en y para este país”.

Enseguida le cedí el micrófono y el Dr. Menem dijo, entre otras consideraciones:

– (CM) “….la inauguración de este emprendimiento privado, le da la posibilidad a esta población de tener más servicios y todo tipo de cosas. Esta es una prueba acabada, de que cuando hay constancia, trabajo, e imaginación, se puede triunfar en la vida. Este querido amigo, que ha venido aquí junto a su esposa y su familia, son verdaderos triunfadores en Crespo y para la República Argentina…”.

Sentí como una transpiración fría por todo mi cuerpo al escuchar semejantes consideraciones de la boca de un presidente argentino. La gente acompañó con fuertes aplausos esas palabras y yo observaba cómo me miraban con afecto por ese mimo que me daba Menem. Acto seguido, lo invité a pasar a recorrer el Shopping, junto a toda su comitiva. Era impresionante como el público se desesperaba para tocarlo, saludarlo o darle un beso. Cuando comenzó a recorrer las galerías, Ramón Hernández y José Luis Manzano se empezaron a preocupar, porque la gente se agolpaba más y más en la planta baja y en el piso superior. Mientras trataba de proteger al presidente, Ramón me pidió:

– ¡Fernando, por favor, te lo pido. Ayúdame a sacarlo de acá. ¡Por favor. Que no siga avanzando… Es muy peligroso…!

Como ya estábamos en el medio del Shopping, le tomé del brazo y le dije:

– ¡Carlos, volvamos, por favor…!

Menem seguía sonriendo y saludando a todos, mientras lo iba abrazando para protegerlo de la creciente presión corpórea de la muchedumbre. Con mucho esfuerzo, logré llevarlo hasta el colectivo. No podía creer lo que veía. La gente que lo aclamaba y él seguía besando a cuanto niño y mujeres que se le acercaban. Luego nos dio un beso a Susy y a mí, se subió al colectivo, saludó con la mano mientras se cerraba la puerta y se fue. Y con eso volvió la calma. La gente demoró en desconcentrarse y los comerciantes que se habían quedado, saltaban de la alegría y repetidamente me abrazaban agradecidos por la experiencia que habían vivido y por haberse quedado para saludar al presidente. Ya más distendidos, nos quedamos charlando hasta las 2 de la mañana de aquel domingo, donde desde un momento profundamente malo, salimos eyectado hacia otro extraordinariamente bueno, gratificante e inolvidable. Esa noche dormí 3 horas, porque al día siguiente esperábamos a miles de personas que querían conocer y comprar en el Shopping. Me abrazaba a la almohada y me quería convencer que lo que ya parecía imposible, se había dado. En los días sucesivos, muchos me siguieron felicitando. Otros vinieron a decirme que habían ganado o perdido las apuestas que habían hecho. El Diario de Paraná publicó al día siguiente, una nota con una foto de Menem besando una criatura, con el siguiente texto:

– “El 6 de diciembre de 1991, el presidente Dr. Carlos Saúl Menem, descubrió una placa recordatoria, cortó una cinta de inauguración del “Shopping Center Crespo” y recorrió parte de sus instalaciones, en una clara muestra de apoyo a toda iniciativa privada que genere puestos de trabajo y que logre la radicación de nuevos capitales…”.

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