Evite fumar para no morir de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)

El 13 de abril se desarrolló en Buenos Aires la 5º Conferencia Internacional sobre Avances en EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructivo Crónica), a la cual asistieron médicos neumonólogos, clínicos, kinesiólogos, cardiólogos y demás profesionales de todas las provincias y países latinoamericanos, que se especializan en patologías respiratorias severas. Dicha enfermedad hace tiempo dejó de ser exclusiva de hombres mayores, para extender sus secuelas a la población de todas las edades, con mayor susceptibilidad entre las mujeres. Estudios estadísticos han demostrado que actualmente el 10% de la población mundial por encima de los 40 años la padece, aunque un tanto más preocupante es la situación que reviste Argentina, donde 7 de cada 10 personas lo sufren sin estar diagnosticadas. No por casualidad la convención se hizo en nuestro país, donde se torna indispensable combatir el aumento de casos de esta patología letal. En el mundo es considerada la cuarta causa de muerte y se pronostica que para el 2012 se convertirá en la tercera, aunque los expertos bregan porque las nuevas generaciones no formen parte de este trágico ranking. Los facultativos que participaron de la cumbre explicaron que la EPOC suele confundirse con el asma y que inclusive los síntomas como la tos, la expectoración o la falta de aire habitualmente son atribuibles al tabaquismo y no a este trastorno. Muchos pacientes naturalizan los síntomas y descreen de la gravedad del problema a nivel de la salud, lo cual obviamente conspira contra la posibilidad de obtener un rápido diagnóstico. Los principales indicios de la presencia de la enfermedad son la tos crónica y persistente, el aumento de la mucosidad, la falta de aire (en especial durante la actividad física), la respiración sibilante y una ocasional sensación de opresión en el pecho, signos a los cuales se debe estar alerta, principalmente los fumadores.

La EPOC es una alteración inflamatoria crónica del aparato respiratorio ligada al tabaquismo, que suele manifestarse como bronquitis crónica o como enfisema, siendo ambas prevenibles y tratables, pero no curables. A los efectos de ser claros en la comprensión de la afección, los especialistas explicaron que las vías respiratorias se ramifican dentro de los pulmones como un árbol al revés. En el extremo de cada rama hay pequeñas bolsas de aire parecidas a un globo. En las personas sanas, tanto las vías respiratorias como los sacos de aire son extensibles y elásticos. Cuando inhala, las bolsitas de aire se llenan como si fueran pequeños globos, que se desinflan al exhalar. En los organismos con EPOC, las vías respiratorias y las bolsitas de aire pierden su forma y se hacen flexibles, como un elástico estirado.

Durante la conferencia internacional, en más de una oportunidad los expertos remarcaron que el EPOC afecta también a los fumadores pasivos, es decir a aquellos que no prenden un cigarrillo para sí, pero inhalan el humo emanado por otros. En ese sentido hicieron hincapié en el hecho de que ser estrictos al pretender ambientes libres de humo, no se trata de evitar molestar a quienes no tienen el hábito, sino que es preservar su salud. El humo de segunda mano y la contaminación del aire con una cantidad excesiva de polvo, emanaciones, gases, vapores o vahos son sustancias que activan el desarrollo de la enfermedad.

Cabe destacar, que exceptuando los casos de fumadores precoses (que se inician en el consumo de nicotina en la pre-adolescencia), en líneas generales el daño en los órganos que componen dicho aparato comienza a generarse alrededor de los 35 a 40 años. El cuadro se intensifica y el 85% llega al diagnóstico a los 60 o 65 años, cuando los tejidos ya están seriamente comprometidos. Para no llegar a ese punto, ante ciertos indicios es saludable someterse a las pruebas del nivel de función pulmonar, que son prácticas indoloras, rápidas, sencillas y que permiten determinar cuán bien trabajan los pulmones en el proceso de respiración. El paciente debe realizar inhalaciones profundas y luego soplar en una máquina, que mide la profundidad con la que puede inhalar y la rapidez con la que logra hacer entrar y salir el aire de los pulmones. Como estudios complementarios y dependiendo de cada caso, los médicos requieren radiografía de tórax, análisis de sangre o una prueba especial de mucosidad. Los tratamientos tienden a mejorar la calidad de vida de cada uno de los pacientes, disminuyendo los síntomas, tanto en lo que se refiere a intensidad como a periodicidad. El objetivo final, es lograr una mayor capacidad respiratoria mediante la rehabilitación correspondiente. Los fármacos broncodilatadores son centrales para la EPOC, prefiriéndose la vía inhalatoria a la oral, en dosis que variarán según el grado de avance de la enfermedad. Por otro lado, la actividad física estabiliza el deterioro de la salud y ayuda a recuperar la regeneración celular, más aún si el plan de gimnasia está acompañado de una nutrida alimentación. Finalmente, la cesación tabáquica es una condición indispensable para el éxito del tratamiento, aunque pocos lo consiguen y muchos se conforman con la reducción de la cantidad de cigarrillos fumados, que alivia la sintomatología. Dejar de fumar no es una cuestión menor, ya que de ello dependerá contrarrestar las probabilidades de muerte.

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