Estudios revelan que el consumo de marihuana también daña al corazón

Numerosos estudios médicos han comprobado fehacientemente que el consumo habitual de marihuana provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos en personas con esta adicción. Por ejemplo, el hecho de fumar sin filtro, aspirando profundamente el humo, favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar y el cáncer de pulmón. Además, existen datos científicos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia, pero también en los jóvenes, provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando por lo tanto, el aprendizaje. Asimismo, entre otros daños, puede causar reacciones agudas de ansiedad y en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, agravar esta situación. En la medida que la marihuana se convierte en una sustancia cada vez más accesible, los efectos son cada vez mayores.

Una reciente investigación publicada en “Journal of the American Heart Association” y que analizó a más de 400.000 personas, encontró que el consumo diario de cannabis se asocia con un aumento en la probabilidad de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria. En otro estudio preliminar difundido en las sesiones científicas de la “American Heart Association” en 2023, se calculó que la frecuencia de consumo es un factor clave: a mayor uso mensual, mayor riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Además, se observó que los consumidores jóvenes también pueden verse afectados, con un aumento significativo de eventos cardiovasculares prematuros en hombres menores de 55 años y mujeres menores de 65. Los investigadores señalan que estas evidencias cuestionan la idea de que la marihuana es inocua y plantean interrogantes sobre sus efectos a largo plazo en la salud del corazón.

El cannabis puede provocar alteraciones en el ritmo cardíaco y afectar el flujo sanguíneo en las arterias coronarias. Genera lo que se llama vasoespasmo: contrae las arterias coronarias, ya sea de gran o pequeño calibre, lo que puede provocar isquemia y arritmias.

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