En cuencas lecheras, la alfalfa empieza a desplazar a la soja

alfalfaEn algunas partes del país, la alfalfa pareciera tomarse “revancha” y empieza a desplazar lentamente a la soja. La forrajera es reconocida como la base de la alimentación de los tambos de regiones lecheras y que estaría volviendo a recuperar parte del terreno que le quitó la soja en los últimos años. En buena medida esa tendencia es la resultante del comportamiento de los mercados granarios mundiales de los últimos meses, pero también es una mirada a mediano plazo. La alfalfa es un cultivo perenne, por lo tanto las inversiones en esta pastura representan una apuesta a la producción láctea de los próximos años.

En ese marco, se realizó hace pocos días en Sunchales (Santa Fe), otra edición de Experiencia Forrajera, jornadas organizadas por CLAAS y Forratec, destinadas al entrenamiento en la confección de forrajes conservados.

Uno de los especialistas que estuvo en la disertación, Fernando Bargo, remarcó que uno de los desafíos “es que las vacas alcancen altos niveles de consumo de materia seca” e indicó que eso justifica la tendencia hacia la utilización de raciones con menores tenores de humedad como es la elaboración de silajes que alcancen niveles de materia seca del orden del 40%. También se refirió a la necesidad de disminuir la variabilidad que se suele encontrar en los niveles de consumo de las vacas y citó casos en los que, de un día para el otro, se encontraron variaciones del 25% en la cantidad de algunos ingredientes de la ración. “Este es un aspecto muy importante que se nos presenta tanto en el sistema confinado como en el pastoril y como trabajamos con sistemas biológicos, enfrentamos planteos que son variables per se; nuestro desafío permanente es disminuir esa variabilidad”.

El especialista insistió en que en los tambos “hay que lograr altos consumos de materia seca, ya que esa es la vía para alcanzar una mayor eficiencia, y tenemos que disminuir la variación diaria de ese consumo… Hemos medido casos en los que encontramos 7 u 8 litros de diferencia de producción de leche diaria entre grupos de vacas, sin que hubiese causas en términos nutricionales que lo justificaran. Las causas estaban en deficiencias de manejo, como la falta de algún ingrediente en la dieta o la variación drástica de la materia seca del alimento o algún otro factor que explicó esa variación en la producción de leche y en el consumo”.

Patricio Aguirre Saravia, de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros (CACF), expresó que “nos enfrentamos permanentemente a situaciones variables que nos llevan a que los contratistas debamos colaborar en la toma de decisiones sobre algunas cuestiones que parecen menos importantes, pero que son justamente las que hacen al buen aprovechamiento de las reservas de calidad que se pretenden obtener, por lo tanto solemos manejarnos entre lo ideal que nos marca el manual y la realidad que nos encontramos en cada caso en función del híbrido, la fecha que se sembró, la fertilidad del lote y la variabilidad que existe entre años, de manera que tenemos que tener la cabeza un poco abierta para adaptarnos a la condición de cada momento”.