En Argentina, la producción de leche volvería a crecer en 2026

Según estimaciones del “Observatorio de la Cadena Láctea Argentina” (OCLA), la producción de leche crecería un 3,08% en 2026, hasta alcanzar los 11.975 millones de litros, siguiendo con la inercia del año pasado. De concretarse dicha proyección, los tambos producirían unos 358 millones de litros más que en 2025 y encadenarían el segundo año consecutivo de crecimiento para la actividad, logrando el segundo volumen más grande de la historia, por detrás de los 12.000 millones de litros de 2015.

“Este año arranca con un efecto inercial de crecimiento, buenas condiciones meteorológicas en general y gran disponibilidad de pasturas y reservas forrajeras”, explicaron desde el OCLA. No obstante, en el plano económico, las perspectivas no son tan favorables. “Lamentablemente las relaciones de precios entre la leche y los principales insumos y servicios necesarios para producirla no son favorables”.

Esta situación es una consecución de lo sucedido en los últimos meses de 2025, cuando la relación insumo-producto se deterioró. De hecho, noviembre fue el primer mes de 2025 en que los tambos mostraron rentabilidad negativa. A esto se suma una fuerte caída de los precios internacionales de la leche en polvo, que bajaron de US$ 4.400 en agosto a US$ 3.400 la tonelada en la actualidad, más allá de un pequeño rebote en diciembre.

Además, otros factores que condicionan el negocio son la cantidad de tambos con problemas financieros, un porcentaje importante de la leche en industrias con dificultades, el favorable precio de la carne generando un mayor descarte de vacas lecheras y una recuperación del consumo interno que podría no llegar a absorber el incremento de la oferta, señaló el informe.

El OCLA destaca que “ante la menor presión de oferta total en el año y durante los primeros meses hacia el pico estacional de mínima (abril), con una leve mejora en el consumo doméstico y una recuperación (al menos en parte) de los precios internacionales, se puedan mejorar los precios percibidos por los productores y la rentabilidad vuelva al cuadrante positivo”.

Los tambos que serán responsables de buena parte del crecimiento productivo proyectado son los de mayor escala, los cuales concentran cada vez más la producción de la mano de la “alta automatización, prevaleciendo el encierre de vacas y con adecuadas condiciones para el bienestar animal y la sostenibilidad ambiental”.

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