Drogas, robos, SIDA, cirrosis y la fe: Adrián Ferrari contó su impactante historia en Crespo

Adrián Ferrari (adicto recuperado a las drogas) brindó una charla el pasado domingo, donde contó su impactante historia de vida y de cómo en diferentes países, brinda su testimonio para ayudar en la prevención de las adicciones. En diálogo con Canal 6 ERTV, comentó que “desde chico me tocó vivir en un contexto muy difícil, de violencia y delincuencia. Mis hermanos eran piratas del asfalto, robaban bancos, oro, rolex. Y obviamente, con todo eso, se encontraron con la droga, la noche, el alcohol. Yo pasé a ser la mascota de un grupo, que quería llevarse todo por delante. A los 8 años, comencé a consumir marihuana, psicofármacos. Y con menos de 12, llegué a la cocaína. Fue terrible. En ese momento, murió mi mamá, a quien se le ‘explotó’ el corazón, viendo a sus hijos, perdidos en la droga, en la delincuencia… Como no tenía para pagar las drogas, empecé el camino de la delincuencia. Era tanta la esclavitud y la necesidad de inyectarme que acudía al robo. Y eso, me llevó a la cárcel. Estuve 4 años detenido y ahí me enteré que tenía SIDA. En un control, me sacaron sangre y detectaron el VIH… Cuando me inyectaba cocaína me contagié de la enfermedad… Es muy difícil encontrar palabras para describir el dolor, la desesperanza y la angustia que tenía. Ya con 13 años estaba ‘de vuelta’. Me seguí drogando hasta los 19/20 años. Después murió mi papá y a mi hermano lo asesinaron en una cárcel. Un día, caminando por Buenos Aires, me encontré con una persona que no me habló de religión, pero sí me hizo conocer algo… Si estoy acá, después de todo lo que viví, es porque algo pasó en mi vida. Y ese algo fue conocer un versículo de la Biblia: Juan 14.6, que dice, ‘… Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y nadie lleva al Padre si no es por él’. Y entendí que ante Dios, el verdadero problema no es el cáncer, el SIDA, la delincuencia, la droga, sino el pecado…”.

 “UNA OBRA DE DIOS”

Sobre cómo fue su recuperación, Adrián, invitado por la “Iglesia de Dios” de Crespo, dijo: “Por las adicciones, me interné en un lugar cristiano, estuve 4 años en tratamiento. Por el VIH viajé a Francia. No se me curó, pero me permitió tener un nivel de vida mejor Y formar un hogar sin contagiar a mi esposa Alba, con quien tengo una hija de 25 años (Belén)… Tuve cirrosis, que me llevó estar 2 años en cama, con una quimioterapia especial para rejuvenecer el hígado… Hoy, estoy muy agradecido de estar vivo… Hace unos días estuve en Ecuador, en un seminario. Allí había un médico, director de la Universidad de Ambato y me dijo: ‘Adrián, no puedo creer que después de todo lo que te pasó, estés vivo y mirá cómo estás, gordito y todo, hasta pareces boxeador!’. No se puede explicar, fue una obra de Dios, de fe. No es que yo sea mejor que nadie, simplemente le abrí mi corazón a Cristo, Él hizo el milagro, yo cooperé, porque obviamente que uno tiene que tomar la decisión. Dios no fuerza a nadie, no obliga a nadie. Pero a lo más importante siempre lo hace Él”.

“He viajado por más de 35 países del mundo brindando charlas y seminarios, el próximo es el 20 de agosto, en Estados Unidos. Y en Argentina estamos recorriendo las ciudades. Además de charlas, vamos a los colegios a hablar con los jóvenes, siempre con el objetivo de brindar información y ayudar en la prevención…”.

LAS MALAS “JUNTAS”

“En esta visita a Crespo y Diamante, me acompañó Juan Cruz, quien también tiene un testimonio parecido, pero que viene de un contexto totalmente opuesto al mío. Él, de un hogar cristiano, pero también por las ‘juntas’, tomó malas decisiones y terminó involucrado en las adiciones. Hoy, gracias a Dios está rehabilitado. Como se puede ver, la droga no hace excepción, no discrimina a nadie…”.

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