Debate sobre el futuro de la familia tradicional frente a los enormes cambios sociales

familiaLa familia es la institución universal, la única que se desarrolla en todas las sociedades. Todos los individuos nacen en ella y la mayoría crea una propia, salvo aquellos casos en donde se hable de un abandono, pero aun así, estos conviven mayoritariamente con personas que llegan a formar una familia, aunque claro ya no por consanguinidad, sino por la cultura que los une e identifica. De acuerdo al Instituto Interamericano del Niño “la familia es un conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo, organizadas en roles fijos (padre, madre, hermanos, etc.), con vínculos consanguíneos o no, con un modo de existencia económica y social comunes, con sentimientos afectivos que los unen y aglutinan. Naturalmente pasa por el nacimiento, luego el crecimiento, multiplicación y decadencia. A este proceso se lo denomina ciclo vital de la vida familiar”.

En el programa Panorama Entrerriano de Canal 6 ERTV de Crespo se abordó el tema “La problemática de la familia del Siglo XXI” y para ello, se conformó un panel integrado por el pastor Antonio Penella, la profesora Elizabeth Buldra, la licenciada Ivana Tonutti y la licenciada Sonia Goette. “Con el correr de los años, la forma de familia que estábamos acostumbrados a ver, se fue complejizando. Ahora hay diferentes tipos, por un lado está la mamá con su familia, el papá con otra y se comparten hermanos” sostuvo Buldra. “Trabajamos con adolescentes que a veces no saben para qué lado ir. La familia como institución, ya no es la misma”.

Penella opinó que “el matrimonio sigue siendo el puntapié inicial para la formación de una familia. Nosotros fundamos sobre lo que Dios dice, que es quien instituyó el matrimonio, es el autor y dice cómo debemos vivir, cómo son los roles del varón y de la mujer, cuál es el de los hijos. Nuestra tarea es afirmar la constitución de la familia en base a la fe. Si el hombre no le cree a Dios como el autor de la vida, entonces es difícil proponer este estilo de vida”.

Sobre la misma idea, Tonutti, de la Asociación por una Nueva Familia, agregó: “Lo que plantea el pastor sería una situación ideal y si fuera así no existiríamos como institución. A nosotros nos llegan las familias que están en problemas. Es importante destacar que en nuestra idiosincrasia crespense, la religión tiene mucho peso y la gente sigue apostando al matrimonio. Cuando hay problemas, se dialoga y se acude al sacerdote o pastor. Aún así hay mucha gente que no encontró una solución y ahí sobresale el tema de la mujer haciéndose cargo de los hijos, los chicos van y vienen y a veces están solos sin un adulto guiándolos. El trabajo que hacemos, es intentar recomponer esta cuestión de modo que la gente considere lo mejor, ayudarles a pensar y ver cómo podemos ir de a poco reorganizando esa familia, restituyendo los vínculos, fortaleciéndolos, haciendo responsable a quien tenga que ser responsable”.

En tanto que Goette sostuvo: “La familia es dinámica, históricamente se modifica, eso no podemos dejar de tenerlo en cuenta. En Crespo, por una cuestión de fe y de creencia, es fundamental la función de la Iglesia. Pero también es cierto, que desde nuestro rol profesional no podemos dejar de ver a la familia clásica, aunque eso haya cambiado. Uno tiene que intentar pensar que quizás no sea el papá, la mamá y los dos nenes, sino sea la abuela a cargo de sus nietos o una señora que quedó viuda o soltera con sus hijos. Lo que uno observa es el cambio. Se ve en cualquier institución donde uno trabaja, por lo que las clasificaciones de familia hoy son muchísimas”.

El pastor Penella dijo que “los matrimonios que no están bien fundados, luego de seis meses se terminan. La Biblia dice que es un pacto. Nos casamos sabiendo que el matrimonio es de carácter indisoluble establecido por Dios, siendo él quien lo sostiene y garantiza. El problema viene cuando dejamos de reconocerlo como el autor del matrimonio y creemos que con él podemos hacer lo que uno quiera y no es así. Si realizamos lo que Dios dice, el matrimonio tiene garantía. Por supuesto que los esposos somos distintos, con diferentes culturas, costumbres, creencias… Eso hay que trabajarlo para que los dos seamos una sola cosa. El problema en el matrimonio es el ego, el no querer ceder, el ya no nos soportamos más. Luego de las palabras van los gritos, luego, vienen los platos y luego nos maldecimos o nos golpeamos y finalmente ‘nos divorciamos’. En la Biblia decimos que Dios no es divorcista. Hoy nos separamos con mucha libertad, simplemente porque no nos ponemos de acuerdo”.

Consultada sobre si el matrimonio igualitario es familia, Tonutti dijo: “Depende del punto de vista en que se lo mire. En cuestión de matrimonio está lo legal y a la vez el pacto basado en la fe y en el credo que uno profesa. El matrimonio igualitario tiene que ver con el campo de lo legal. Desde las Iglesias no hay aceptación y es entendible, porque su fundamento no lo permitiría. Pero desde lo legal, tiene que ver con que esas personas, al conformar una familia, accedan al mismo derecho que los otros. Desde mi lugar profesional, en una institución laica, lo considero familia en la medida que haya vínculos de afecto, porque también veo familias tradicionales donde no hay afecto, donde hay violencias de las más extremas y terribles y vulneración de derechos”.

Penella concluyó diciendo: “El matrimonio se fue adulterando. Si tenemos diez matrimonios, seis ya están separados y de ellos muchos han reiniciado otra pareja, entonces nuestros hijos se crean en ese escenario, los chicos se mueven en ese plano de realidades. Necesitamos volver a Dios, hay que trabajar con principios, con verdades, con las leyes de Dios que nos van a permitir recuperar la familia”.

 

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