Cristina en Entre Ríos: “Argentina ha crecido en estos 9 años más que en 200 de historia”

Este jueves 30 de agosto, la presidente Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador Sergio Urribarri inauguraron en Concordia, 4 nuevos tramos de la autovía de la Ruta Nacional Nº 14, que demandó una inversión de $ 1.270.000.000 y mediante videoconferencia, también se habilitó formalmente el nuevo edificio de la Escuela de Educación Técnica Nº 3 de Gualeguaychú.

Los nuevos tramos de la autovía, 3 están en territorio entrerriano y uno en Corrientes, con lo que la traza suma ya un total de 301 kilómetros habilitados bajo esta modalidad.

Los cuatro nuevos tramos se dividen en 10 kilómetros comprendidos entre Colonia Elía y Arroyo Colma; 32,7 km. entre el empalme con la Ruta Nacional 18 y el Arroyo Ayuí Grande; 34,8 entre Arroyo Ayuí Grande y Arroyo Mandisoví Grande; y 30,4 km. se extiende entre el establecimiento San Agustín y la Ruta Provincial Nº 126 (en Corrientes). A esto se sumarán otros 200 kilómetros que actualmente se encuentran en ejecución, con los cuales la Autovía Ruta Nacional 14 tendrá un recorrido total de 500 kilómetros que unirán distintos trayectos de las provincias que conforman la Mesopotamia argentina.

Al respecto, la presidente dijo: “Me acuerdo cuando todos hablaban de la 14, conocida como ‘Ruta de la Muerte’, de la que todos hablaban pero no había un solo proyecto y nosotros, después de dos años y medio que nos llevó hacerlo, hoy estamos inaugurando 108 kilómetros, de los 503 totales”.

En su discurso, la jefa de Estado aseguró que lo más terrible que dejó la dictadura militar, además de los desaparecidos, fue el “miedo” por pelear por las ideas y las convicciones. En ese sentido, recordó a su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, que llegó al Gobierno para “cambiar las cosas” y “no dejar sus convicciones”.

Cristina aseveró que “no somos un país fascista sino profundamente democrático” y volvió a defender la militancia en los lugares públicos, así como la participación de los jóvenes en la actividad política.

“Nos gusta discutir de política en el colegio, en la universidad, en la calle”, señaló la mandataria y cargó contra “cierta dirigencia del país que siempre criticó a los regímenes totalitarios, pero hoy tiene prácticas similares al stalinismo que espiaba a la gente y fomentaba la denuncia contra el otro”. En ese marco, defendió la militancia y manifestó que “es bueno que afloren los debates” y pidió “no temer a las diferencias sino a los que nos quieren hacer callar la boca y no nos quieren escuchar”.

La mandataria aseguró también que “no me importa que me parodien, que hablen mal, que se disfracen, que me injurien, en definitiva son apenas caricaturas de una Argentina que definitivamente se fue” y agregó que tiene la “autoridad moral para decir que nadie ha sido tan criticada, injuriada, parodiada y burlada”.

En tanto, dijo que los argentinos tienen “un verdadero desafío cultural, que es saber construir una cultura que nos contenga, redescubriendo esa patria diferente que nos quisieron ocultar durante tantos años… Esta en cambio, es una Argentina en la que no se oculta a nadie más, es una Argentina de libertad, donde cada uno puede pensar como quiera, donde los jóvenes tienen derecho a hablar de política en la escuela, en la calle, en la universidad y donde quieran”.

También hizo mención a Néstor Kirchner y expresó que “ese ‘flaco desgarbado’ que vino del sur les demostró que se podían hacer las cosas necesarias para que los argentinos vivieran mejor” y agregó: “Somos el ejemplo de un país que, en medio de la más brutal y prolongada crisis que se vive, ha crecido en estos 9 años más que en 200 de historia”.

Cristina afirmó que este Gobierno se atrevió también “a cambiar la cultura hegemónica que decía que nadie podía aguantar ser gobierno si no tenía el apoyo de ciertas corporaciones mediáticas” y que ha demostrado que “se puede gobernar con el pueblo, que es la voz más potente”. Destacó asimismo la política exterior implementada desde 2003, que reconoce “en los hermanos latinoamericanos y más precisamente en América del Sur, nuestra verdadera casa y nuestra asociación estratégica… Antes había algunos que miraban deslumbrados al norte y decían: `para qué ser amigos de los vecinos pobres, mejor de los ricos`, pero nunca se habían dado cuenta que los países ricos no tienen socios ni amigos, sino que quieren empleados y subordinados… Nosotros no lo vamos a ser de nadie, porque somos un país libre con dignidad y orgullo nacional”.

 

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