Crespo: Sagemüller cumple 116 años de esfuerzo y producción de calidad

El sábado 26 de mayo, la empresa Sagemüller cumplirá 116 años, apenas 6 menos que la ciudad misma. Es que la firma ha sido pieza fundamental del crecimiento económico de esta población y a su vez, los crespenses con su trabajo han permitido que estos aventurosos empresarios logren cada una de las elevadas metas que se han propuesto. Actualmente los productos que comercializan bajo sus reconocidas marcas comerciales: Keksy, Reinarina, Bárbara, Nutrimax, Bacán, Full, Flecky y Óptimo, son altamente demandados en distintos países del mundo y esta comunidad tiene el privilegio de ser el lugar donde se transforman las materias primas originarias de la producción primaria entrerriana en alimentos de alta calidad. Esto conlleva el indiscutido otorgamiento de fuentes de trabajo, para cientos de familias que dependen económicamente de esta empresa.

La empresa fue fundada en 1896 por Otto Sagemüller, quien tras su desembarco desde Alemania, pensó en desarrollar la actividad agroindustrial en esta región. Cabe señalar, que el primer molino harinero de Sagemüller SA se encuentra actualmente en el Museo de Bremerhaven (Alemania), como símbolo histórico de aquellos inmigrantes que trascendieron, lo cual habla a las claras de la importancia que tiene esta industria en países desarrollados. Desde entonces, como todo emprendimiento, la firma ha experimentado épocas de fuerte crecimiento en el país y el extranjero, etapas de intensa competencia comercial, como así también estadíos complicados por los vaivenes políticos y económicos de Argentina. A pesar que desde los distintos gobiernos hubo algunos que apuntalaron la industria nacional y otros no tanto, la empresa local se pudo sostener en el tiempo y quienes sucedieron a sus fundadores se empeñaron tenazmente en hacerla crecer. Todos los altibajos no han sido más que un cúmulo de experiencias que llevaron a aunar fuerzas y emprender nuevos desafíos, necesarios para alcanzar el posicionamiento que actualmente tiene en el mercado, el cual enorgullece a entrerrianos y crespenses en particular.

El último impulso que se concretó en materia de inversiones fue el resurgimiento de “Pollos Optimo”, cuya planta faenadora había sido cerrada en febrero de 2002, incorporando con su retorno a la actividad a alrededor de 90 obreros. La producción de pollos y la obtención de huevos se transformaron en los últimos años en la llave para incursionar en el mercado externo y concretar importantes operatorias.

El reconocido historiador local, Orlando Britos, le ha dedicado hojas de sus libros a esta industria y para uno de sus aniversarios escribió: “Ha sido una columna donde Crespo y una gran zona agrícola ha podido apoyar su progreso. Por todo ello, es mucho lo que le debemos los crespenses a Don Otto, que fundó aquel molino harinero, base de producción, de fuentes de trabajo y de apoyo solidario a toda institución social, durante años, décadas y más de una centuria. Vaya para el nombre de Don Otto, mi más sentido homenaje a este emprendimiento que inició y que sigue siendo puntal de nuestro progreso: la empresa Sagemüller”.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.