Crespo: Fomentan educ. emocional en escuelas para evitar la promiscuidad y el descontrol

Para quienes incursionan en las nuevas ramas de la psicología, las nuevas problemáticas en los niños y jóvenes, vinculadas al desborde de sus actos y la consecuente falta de respeto hacia los límites que establece la sociedad, podrían tener su origen en la situación emocional por la que atraviesan a temprana edad y que no pueden resolver por sí mismos. El Lic. en psicología Lucas Malaissi, estuvo el viernes 18 brindando 3 talleres de educación emocional en el Colegio Sagrado Corazón, el cual estaba destinado a docentes y padres de alumnos de todas las edades. El profesional sanjuanino ha presentado en la Cámara de Senadores de la Nación y en las legislaturas de su provincia y Mendoza, un proyecto de ley que pretende incluir esta nueva corriente científica en la currícula escolar. En diálogo con Canal 6 y El Observador, Malaissi explicó: “En muchos países del mundo ya está incorporada esta asignatura y los docentes se encuentran capacitados para enseñarles a sus alumnos a dominar sus emociones. Les transmiten habilidades sociales y un montón de recursos, para marcar una diferencia en la calidad de vida de las personas. Los maestros están ávidos de tener herramientas para trabajar con los chicos, que llegan al aula cada vez más desafiantes. En Argentina falta concienciar a los legisladores, para que permitan la aplicación de estas técnicas, que son fáciles y económicas para el sistema educativo. Directivos y maestros tienen muy buena intención a la hora de mejorar el comportamiento de los niños y con su contención muchas veces logran cambios importantes, pero no es suficiente. La idea sería darles un fundamente científico, para que cada intervención que hagan tenga un respaldo teórico y a su vez tengan mayores experiencias sobre cómo actuar ante determinadas realidades de sus alumnos. También los padres son actores fundamentales en esto, porque de nada serviría que en la escuela les digan A y en la casa B. Hay que sostener el aprendizaje logrando una coherencia entre todos los actores sociales”.

El psicólogo aseveró que siempre es posible corregir la conducta de una persona, pero que el éxito de este objetivo estaría sujeto a muchas variables, sobre todo al contexto familiar y agregó: “Si no hay un apoyo de parte de la familia, los padres están desmembrados en cuanto a sus criterios e indicaciones o existen situaciones de riesgo en materia económica del hogar, se hace un poco más dificultoso educar a alguien emocionalmente, pero siempre se puede avanzar en ese sentido. Quienes tenemos este concepto, lo que buscamos es desarrollar hábitos salutógenos en la población y en lo posible durante la niñez y la adolescencia. Un niño necesita crecer con autoestima saludable, pero a su vez sus padres deben saber ponerle límites, sin romper la armonía de la relación. Debido a una serie de cambios que ha experimentado la familia como núcleo social en el último tiempo, donde juegan un papel importante los contenidos de los medios de comunicación, la desinformación que aporta la tecnología y demás, los progenitores están adoptando una actitud de bastante sobreprotección para con sus hijos, que a la larga no les hace bien. Los chicos empiezan a tener conductas problemáticas, consumen drogas, andan conduciendo a alta velocidad, están agresivos y a la defensiva, un montón de comportamientos sintomáticos, que pueden ser revertidos si se incrementa su inteligencia emocional”.

Malaissi celebró la incorporación de los contenidos de educación sexual en todas las escuelas del país, porque disminuir la falta de información evitará muchos embarazos no deseados y otras enfermedades contagiosas, pero aseguró que no se está atacando de esa manera la causa de la promiscuidad. “El 15% de los nacimientos en Argentina sucede entre padres y madres que tienen entre 12 y 19 años, es decir que hay un gran número de padres adolescentes. Tanto en un varón que busca levantar su autoestima a través de la libertad sexual, como una chica que quiere alcanzar la aceptación desde el afecto y se encamina en la promiscuidad, tienen un común denominador que son los conflictos emocionales. Un chico que se quiere a sí mismo, que se siente contenido por su grupo de pares y en su hogar, es autoinmune a un montón de comportamientos riesgosos para sí y para terceros, entonces también asume la responsabilidad que le cae en las relaciones interpersonales.

 

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