Cómo lograr comer bien el 31 y que las fiestas sean felices

Silvana-ElsasserPese a que las estadísticas provinciales y nacionales dieron cuenta de una significativa disminución de lesionados por pirotecnia y menos internaciones por consumo excesivo de alcohol e intoxicaciones que otros años, los pocos casos registrados fueron realmente graves e incluso fatales. Bien vale la pena entonces, recordar el verdadero espíritu de las fiestas y promover acciones que vayan en resguardo de la integridad física y emocional de quien las ejecuta y de sus seres queridos que lo acompañan. Al respecto, El Observador dialogó con la Dra. Silvana Elsässer, espercialista en Clínica Médica (MP 9930), quien recomendó: “A la hora de planificar la mesa de fin de año, es importante considerar que por la temporada estival que estamos atravesando en esta parte del continente, los alimentos deben ser frescos, naturales, lo menos elaborados y condimentados posible. La higiene de manos y utensilios de cocina son esenciales al momento de la preparación, como así también respetar los tiempos de cocción, sin mezclar carnes crudas con verduras u otros alimentos que no se cocinarán, ya que se pueden transmitir bacterias. Estos microorganismos crecen entre los 5º C y los 60º C, por lo tanto, la comida debe permanecer el menor tiempo posible a temperatura ambiente, no más de 2 horas fuera de la heladera. Habitualmente el menú es abundante y surgen las sobras, pero deben ser consumidas antes de los 3 días si fueron conservadas en la heladera, pudiendo calentarlas nuevamente sólo una vez. El proceso de recalentado debe alcanzar una temperatura de 75º, por eso se indica no esperar a que se descongelen solas, porque se multiplican las bacterias y no hay nada que las mate”.

La profesional comentó que es muy usual para estas fechas, recibir en los consultorios a niños y adultos con malestares por excesos en la ingesta de alimentos, ya que las fiestas parecieran traducirse para muchos como un pase libre. “Cada cena de despedida de año, navidad o año nuevo, quintuplica las calorías y nos hace aumentar un kilo y medio aproximadamente. Algunos ayunan a modo de cuidado, pero no están haciendo bien. Lo ideal es comer liviano, porque sino después se produce el atracón. Sin llenar el plato y sin repetir, durante la noche del 31 de diciembre y las comidas del 1 de enero, hay que mirar lo que hay para comer y elegir. No conviene andar probando de todo, porque las combinaciones suelen traer complicaciones digestivas. Pueden ser de gran ayuda, tomar agua antes y durante la comida para calmar la ansiedad, como también comenzar con una buena ensalada. Hay que comer lento. Se calcula que 10 minutos más o menos demora el estómago en avisarnos que está satisfecho”.

Cena año nuevoDurante las fiestas afloran las emociones y los sentimientos, aunque no siempre los buenos. Cada año en medio de las celebraciones, las comisarías reciben reiterados llamados y pedidos de intervención por episodios de violencia familiar, que en su gran mayoría están precedidos por una considerable ingesta excesiva de alcohol. Al respecto, la doctora dijo que “indudablemente hay que disminuir el nivel etílico que se bebe en estos tipos de acontecimientos y reuniones. Reduce los reflejos, el control de los impulsos, exacerba los actos de descontrol, que afectan negativamente en nuestras vidas. Es aconsejable servirse agua para saciar la sed y si no se puede evitar o sólo para brindar, un pequeño vasito de alcohol, una única vez en la noche”.

La manipulación de elementos peligrosos y de pirotecnia, pueden producir graves lesiones o hasta incluso la muerte en el marco de los festejos. Al respecto, la Dra. Elsässer expresó: “Nunca hay que sacudir bebidas espumantes, ya que son muy dañinas para la zona ocular. La presión de un corcho de una botella de 750 ml, es 3 veces mayor a la del neumático de un vehículo. Se debe comprar pirotecnia autorizada por el RENAR (Registro Nacional de Armas) y en locales habilitados. Obviamente que la manipulación tiene que estar a cargo de los adultos, pero aún así, los espectadores deben extremar los cuidados. Quien enciende el explosivo, no debe apuntar a otro, ni introducirlos en tarros o hacerlo dentro de la casa. Si alguien llegase a ser alcanzado por el fuego, no debe correr, sino más bien rodar por el suelo y quienes estén presentes, rápidamente cubrirlo con una manta. Las quemaduras se lavan con agua natural o fría. Nada de esas tradiciones de colocar dentífrico u otras cremas en la zona afectada. Existen anestésicos, pero primero hay que concurrir al médico”. Entre las pirotecnias más peligrosas, la especialista mencionó que “son todas aquellas que privilegia el color y la luz sobre el ruido de estruendo. No obstante, los productos sonoros como petardos, baterías y foguetas de 3 tiros, son más peligrosos por su poder detonante. El ruido también puede provocar lesiones. Uno de sus efectos, es la percepción de zumbidos luego de la detonación, que va disminuyendo, pero no desaparece totalmente. Los niños están más expuestos, porque su sistema auditivo es más vulnerable, de modo que hay que tener especial cuidado con los niños, para que no sufran pérdidas de una buena audición por el resto de sus vidas”.

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