Cómo detectar lunares posiblemente cancerígenos en la piel

Lunar de pielUna vez más la Sociedad Argentina de Dermatología, advirtió la importancia de examinarse y someterse a análisis específicos, que detecten la existencia de signos de riesgo en los lunares. Sucede que por la falta de control, día a día se incrementan los diagnósticos cancerígenos tardíos, causando las consecuencias irreversibles que todos conocen. Un lunar es una pequeña zona de la piel que está ligeramente oscurecida y que habitualmente tiene una forma medianamente circular. Es el resultado de una agrupación de células pigmentadas, llamadas nevus o melanocitos, que pueden tener apariencia de diversos tamaños e incluso colores. Los benignos, se caracterizan por ser de nacimiento o ir apareciendo con el paso del tiempo, sobre todo en la pubertad, como parte del desarrollo del adolescente, aunque también pueden ser consecuencia de algunos factores externos, como la exposición al sol o la toma de determinados fármacos por períodos prolongados, como la cortisona. Son muy comunes, generalmente rosados, morenos o marrones y pueden ser planos o elevados, con un tamaño no mayor al de una goma de lápiz. La mayoría de las personas tiene entre 10 y 40 lunares dispersos en su cuerpo, ya que los mismos pueden aparecer hasta los 40 años aproximadamente. No obstante, los especialistas han estudiado que uno de cada 10 pacientes tiene por lo menos un lunar inusual o atípico, que debe ser controlado periódicamente, porque presenta mayores probabilidades de desarrollar un melanoma (tipo de cáncer de piel). La detección temprana permite prolongar la sobrevida y hasta curarlo. Se estima que entre el 1% y el 2% de la población padece algún tipo de cáncer de piel, de los cuales el melanoma es el más severo por su alta capacidad de desarrollar metástasis en otros órganos del cuerpo.

lunarComo signos de alerta e indicadores de una inmediata consulta con el profesional de confianza, la institución que nuclea a los dermatólogos del país, señala: 1) el crecimiento continuo de tamaño o espesor de un lunar, 2) el cambio de coloración, ya sea que oscurezca o se aclare en forma brusca e incluso en los casos donde un mismo lunar presenta varios colores y 3) el sangrado, picazón, inflamación o formación de costras sobre el mismo. Asimismo, se recomienda no olvidar la permanente observancia de los lunares que aparecen en las palmas y plantas de manos y pies, la zona genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo y las axilas.

A modo práctico, se ha establecido un ABCD de los lunares, que establece las características que deben llamar la atención de la persona, porque podrían ser indicios de una enfermedad latente: A)Asimetría: Si al dividirlo por la mitad, se observara que las partes son diferentes entre sí. B) Bordes: Si el borde es irregular, con entradas y salidas o está mal definido y cuesta seguir su contorno con la vista. C) Color: Si se observará una coloración poco uniforme, con distintos colores dentro del mismo lunar. D) Diámetro: Si tiene más de 6 milímetros de diámetro o aumentó rápidamente de tamaño.

Todas las personas tienen que efectuarse un control anual con el dermatólogo, siendo menos el período entre consulta y consulta para los pacientes con antecedentes o signos de riesgo de padecer cáncer de piel. Tras un examen ocular, el especialista en caso de creerlo necesario podría utilizar un dermatoscopio, que es el instrumento que le permitirá tener una imagen más precisa y completa de las características del lunar, e incluso efectuar un chequeo digital del mismo.

En torno a esta patología, existen 2 creencias populares incorrectas. Se dice que “los lunares que tienen pelos son malignos”, lo cual expresado en términos contundentes es falso. Tanto los lunares benignos como los malignos pueden tener pelos, ya que esta condición no es relacionante ni determinante de ninguna enfermedad, sino simplemente una característica. Otros afirman que “los lunares que están en las manos o los pies siempre hay que sacarlos, porque son malos”, lo cual también es incorrecto. Si bien antes se creía que el roce constante de estos lunares podía transformarlos en malignos, actualmente la ciencia ha comprobado y echado por tierra esa suposición. Los lunares de las manos o los pies, deben ser controlados como si estuvieran en cualquier otra parte del cuerpo, sin necesidad de extirparlos en razón únicamente de su ubicación.

lunar facialSi bien los lunares son sólo formaciones de pigmentos, para muchas personas su aparición en zonas visibles y principalmente sobre el cutis les desagrada mucho, por lo que prefieren recurrir a algún método de extracción. Hasta el momento los dermatólogos practican sesiones láser o recurren a la tradicional intervención quirúrgica, siendo importante destacar que aún no existen remedios caseros para eliminarlos. El fin estético obliga a obtener el mejor resultado posible, por lo que en los últimos años la tendencia está puesta en la eliminación por láser, ya que se evitan cicatrices. La aparición de lunares puede ser recurrente, pero en los casos de reincidencia resulta más fácil su eliminación.

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